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La Comedia Humana (aguinaldo)




Quisiera brillar como el oro del lomo de la Biblia
Que tiene la vecina
Junto a los tomos de la Comedia Humana
En la repisa de una chimenea falsa,  
Pero me gustan más sus empanadas.
Creedme que he hecho mucho y ducho
Por quitarme la rima cantinela
Desde ayer tarde en que me sorprendió lo oscuro
Escribiendo de Gato Pérez una gesta.
En este país de  memos no sabemos
La compañía que tenemos
De unas menestrales gentes con talento
Hasta el día en que se largan de estos lares  
Y entonces todo es tirarse de los pelos.  
Este mensaje es claramente populista.
Habría que redefinir los términos,
Antes de que nos saquen de la lista por blasfemos.
¿Ya estáis sacando las pesetas
Para poner el aguinaldo a la poeta?
(Al lado derecho está el número de cuenta)
¿Para qué?
Dice el más jeta  
Si a la rockanrol la deben financiar los anarquistas
Y también los comunistas,
Bolivarianos,
Que si se puede,
Lo dicen ellos,
Insatisfechos,
Muy indignados,
Adquiriendo en el chino los zapatos,
Que habrían de pagar en Inditex
Para dar trabajo a tantos niños
Que hay en paro.
¿No era que nadaban en dinero?
¡Pero si eres tú quién emite el culebrón venezolano!
Iré a votarlos con esmero
Y no dejaré de vigilar el sobre
Hasta que llegue a manos del notario
No sea que una monjita me lo cambie
Por un cupón de la ONCE caducado.
Ay ¿Qué fue de la Barcelona libertaria?
Nazario aún cuelga globos en su casa
Y la Plaza Real parece que es Sevilla
El hecho diferencial existe, es obvio,
Y mi último novio lo tenía,
Por eso le dejé pensando en Jean Paul Sartre
Lo que a Beavouir no le habría dado ni un calambre.
Esto es hablar como el más impune de los machos,
Me dice al oído mi amiga feminista
Que guarda dildos de a dos palmos el más chico
Y se reventó el útero una noche
Cuando, en su fuego,
Erró y tomó el cuchillo jamonero toledano.
En el placer, cada uno con lo suyo,
Y en un mundo donde los pedos se cotizan,
Leer y escuchar música sale gratis,
El fantasma de Zola ya está en unos grandes almacenes
Rompiendo camisetas
Qué Shuman incendia en una pira funeraria.
Si el alma va desnuda,
El cuerpo ha de ir pasando frío.
Almas insensibles del veintiuno,
Ni Dios acogería hoy a la Virgen
Yendo de parto con un carpintero desahuciado.
Si se halla así es que habrá hecho algo malo.
Y mi hija paseando la barriga
Con un protagonista de novela victoriana
No esperaba tener mayor fortuna.
Una nueva vida es esperanza.
Todo lo demás, si llega,
Nunca alcanza,
A tener el destello del oro del lomo de la Biblia
Y de los tomos de la Comedia Humana,
Que mi vecina guarda en la repisa
De una falsa chimenea con puntillas.
¡Cuánto reluce
Si me dice, nena,
Mira hoy qué he cocinado,
Los que escribís no tenéis ni idea
Del punto que ha de tener
Un buen buñuelo rebozado!






Sin Voz


Cuando no escribo en el blog escribo en la Moleskine. Y cuando termino una Moleskine, la guardo. Si no tengo Moleskine, escribo en libretas de los chinos. Chinas o Moleskine, las libretas las guardo un tiempo por si acaso hay una idea a recuperar, pero nunca vuelvo a ellas. Hoy si he vuelto a la Moleskine de este tiempo en qué, -por falta de él-, he escrito en ella lo que no he podido escribir aquí.
Y he comprobado que todo lo que había escrito durante los últimos días, se me había vuelto viejo, antiguo, obsoleto.
No era así cómo me planteé este blog, si es que alguna vez me lo he planteado tanto cómo para ponerme, por él, la "boina de pensar", que dice la Reyes Torío.
Todo lo que llevaba escrito era entorno a la revuelta de Egipto. Todo era venga a darle al análisis social actual de la inmediatez, con sombras proyectadas al futuro, mucha hipótesis y esperanza, pero con la lírica seca, huida a las calles del Cairo o los endecasílabos de Pérez, aquél poeta al que Córtazar nombraba para referirse a los poetas desconocidos del mundo.
Córtazar debía conocer muchos Pérez. Yo también, de hecho, yo soy Pérez; sin querer ofender al Gran Gato Pérez que está en los cielos de la rumba con el Cortázar del jazz, Buenos Aires todo, Barcelona y París enteros. Y sin querer ofender ni a los Pérez sin gatos, ni a las Gatas Pérez de mis entretelas.
Uno de mis Pérez´s ( la norma ortográfica ang´osajona va de perlas en casos de cantidad) es de Sant Joan de les Abadeses, cómo mi perra, la Rumba, que nació en una masía perdida en el monte, pero se cree una emperatriz de un reino desconocido, abandonada a la suerte de un aprendiz de anacoreta con rastas que cuidaba a su madre o a su amantísima nodriza (este hecho hay que seguir investigándolo) y sacó a la camada de palacio después de un golpe de estado de la curia con guillotina incluida. El luctuoso affaire defenestró del trono y del buen rollismo de las miles de hectáreas a recorrer y las enaguas dispuestas sobre la cama, a mi querídisima perra, que ahora vive de incógnito en Barcelona.
Uno de mis Pérez´s conoce ésta historia mejor que yo, porqué la inventó él, hasta el punto de que ha escrito un soneto longuísimo que es una mezcla de Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute con romance mallorquín y toques post modernos de normas de sintaxis al río, que está la mar de bien. Pérez no tiene voz porqué hoy día, las editoriales de poesía están cómo casi siempre han estado, pero peor. Aunque quizás sería más justo decir que somos los lectores los que andamos fatal, mucho peor que las casi siempre sacrificadas y altruistas editoriales de ídem.
El otro Pérez´s que conozco escribe en catalán, mide dos metros de altura y lleva unos pantalones a la altura de las rodillas. Con sólo veinte años exhibe un escepticismo burlón sin nada de amargura y reza al amor, a los hermanos musulmanes, judíos y cristianos, con un estilo que va de la bien denostada new-age al heavy metal más ácido que se pueda impregnar a las palabras.
Los dos Pérez huyen de la amargura tanto cómo Pau Riba entra y sale de ella (Literalmente; vive en la Calle de la Amargura de Cadaqués, cuando vive en Cadaqués) andando muy recto y muy ufano.
La amargura es uno de los peores males de la sociedad en la que vivimos. Y, paradojicamente, la mayoría de males sociales son susceptibles de producir amargura. ¿Cómo huir de ella, entonces? Leyendo a Punset o algún libro de Paidós y afines, o pensando en un poema de Cortázar antes de caer en ella. Si no se tiene un poema de Cortázar a mano, puede bastar con fijarse en una perra o un perro que pase por la calle e inventarle una identidad falsa que se corresponda a su porte. También sirve comprar piruletas en los momentos álgidos de las grandes rabias, cuyos pozos son la tristísima y jodida amargura, y ponerse a lamer un caramelo de fresa evocando bocas.
Para poder vivir bien en este mundo en el que se vive mal, hay que ser un poco Pérez. Sólo la fantasía ( junto con la amistad, la rumba, tú y tururu) compartirla, sólo los actos creativos de a diario o los actos creativos de gran enjundia, nos sacarán de este pozo de amargura en el que tantas personas van cayendo; unas por carecer de ella y no querer ni mentarla, otras porqué ya les conviene y se les aviene dejarse crecer la costra impenetrable. Y las demás, porque ni con fantasía pueden sustentar una realidad tan, pero que tan Peréz´s. Tan sin voz.




























Niñas y Tribunales




Cuando Clara, -la hija del maestro Gato Pérez-, era pequeña, odiaba con todas sus fuerzas a una supuesta mujer llamada Emi, que de vez en cuando llamaba por teléfono a su casa para romper la armonía familiar. Cuando fue un poco mas mayor, Clara recordaba la cara de gravedad que se lo ponía a Helena, su madre, cuando cogía el teléfono y le decía al Gato: "Ponte, es la Emi."
"Llegué a ponerle rostro" a la tal Emi, me contaba la Clareta, que al sumar años para comprender, supo que la Emi no era una mujer malvada, si no una multinacional discográfica.
La niña se quedó mas descansada y en un tris se le pasó aquella animadversión hacia a la Emi.
Hoy he rememorado la anécdota, que viene de veinte años atrás, de cuando las Pérez Montero´s y las Bonet´s partimos en dos una casa del Eixample.
Hay gente que exista o no exista, les conozcas o no, te dan mal rollo. El mal rollo es el resultado esta gente te genera a ti o a alguien a quién quieres.
Algo parecido a lo que que le pasaba a Clara con la Emi, a mí me pasaba de niña con los jueces. Así, en general.
Oía la palabra juez, o veía un juez en una película y me daba un temblor. Razones, tenía. Primero fue por el rollo del Catecismo: "Dios es un juez implacable. Dios te vé aún cuando te escondes. Dios te juzga todo el rato." Tanta invasión me daba pavor.
Mi abuela; la heavy metal, también usaba mucho ( o me lo parecía) la palabra juez: "Que Dios lo juzgue y le tenga en su gloria", decía cuando alguien la palmaba.
Esta frase me parecía la contradicción mas grandiosa del mundo. En mis pensamientos infantiles, juzgar, no era repartir responsabilidades o dar premios a quién los merecía, si no fulminar. Confundía juez por acabóse.
Esto se me fue agrandando con las experiencias: "Mamá, Papá ¿Al final quién dijo que tenían que matar al abuelo?" La respuesta era: "Un juez".
Por no hablar de la película "Doce hombres sin piedad", que también vi siendo muy chica. La peli es sublime, pero esto lo entendí mas tarde. En mi primer pase sólo me quedé con una pregunta: "¿Cómo se atreven a juzgar a alguien estos tipos locos? " que acompañé de la siguiente deducción en voz alta: "Si no es porque les han hecho una película, estos tíos mandan a ejecutar al condenado. Fijo." lo cual provocó la risa de mis padres. Los padres; los jueces.
Toda esta introducción era para deciros que hoy día, la figura del juez, de los jueces, se me vuelve a aparecer, casi, casi, como aquellos personajes de antaño. Como la Emi de la Clara Pérez.
Siendo mas joven conocí a un chaval de mi misma edad de entonces; dicharachero y buena gente, que opositaba para juez. El día que le conté como se preparaban los chutes los yonquies, se quedó consternado: "Anda ¿Así que van siempre con una cuchara encima?"
Vale, me he ido un poco, pero solo quería decir que aquel chico era un pipiolo. Mientras él estudiaba, la vida le pasaba corriendo por los lados.
Con el fallo del Tribunal de la Estultícia fascista sobre el juez ( antes de la indignidad que le hicieron y NOS hicieron a todos a través suyo, éste nunca me dio miedo, aunque también tuve mis dudas) Baltasar Garzón, volvieron a visitarme los delirios infantiles, que han acabado por venirse a vivir conmigo con el fallo sobre el Estatut que ha realizado el Tribunal de la Franquicia, por no hablar de muchos casos próximos y sobre hechos mas cotidianos, o de TANTISIMIMOS casos de masacre colectiva en los que ningún Tribunal del Bienestar Internacional se moja.
Me da, que la mayor parte de los actuales jueces de los Tribunales de la Estulticia, de la Franquicia, o del Pontificado del Odio Perenne, no están ni comprometidos (grandes hijos de su madre, habrá, claro) pero mas bien se dan a la voz imperante del retroceso para poder burlar cucharillas quemadas a su paso, pensando en lo graciosas que son las vecinas que tiran el ajuar por la ventana.
El silencio de los ciudadanos indiferentes, abona mas la figura del juez indiferente y peligrosísimo, que entre decir blanco o negro, canta la canción del legionario para garantizarse un sueldo y un "orden" de por vida.
Buenos y comprometidos también los hay (aclaro y conozco) pero un piar no hace una sentencia consensuada.
Para ser juez, como para todo, hay que vivir: "Tirarse al lodo o tirarse de un avión; pero vivir, comprometerse con algo."
Todo lo que nos llega ultimamente de ellos, es muy feo, pero que muy feo. Y yo no me creo que en la calle, entre la gente, haya tanto, tantísimo odio y tanta maldad como ellos sentencian.
Los hijos del grandioso fascio y los indiferentes peligrosos van pillan terreno, cámara y micro. Nos toca volver a aprender ( y volver, volver) a no contrarrestar con odio, el odio que nos proponen, de lo contrario, el mundo, se llenará de "Emis" malvadas y "jueces" del acabóse y parecerá que no hayamos adelantado nada, que todo fue un sueño, y que nos quedamos ahí, en la fase anal, comiendo mierda. Como ellos.

Mala Memoria

Tantos días sin escribir en el blog, por escribir fuera, y otras veces, aún escribiendo fuera, escribiría todo el rato en el blog. He estado hablando con un amigo al que hacía muchos años que le había perdido la pista; el Inspector Pectol, del Makoki, el José María Esteban, que ha dejado de beber y parece un pimpollo, que me ha contado, -rememorando, rememorando-, como al Gato Pérez le rompieron el cristal del coche a la salida del Zeleste y cuando el Gato ya se estaba cagando en la puta y en todo lo demás, bajo la atenta mirada de José María, vio como en el parabrisas había una nota escrita que decía: "Gato, lo sentimos, tío, no sabíamos que era tu coche." Eso de que los cacos se ponen sensibles ante el arte lo sabía de la canción de Sabina, e incluso me contaron la historia de la que partió la canción, pero lo que le sucedió al Gato no lo había oído en mi vida. Según mi amigo el Pectol miento como una bellaca, porqué ese día estaba ahí. Esto es lo terrible, que estaba y no me acuerdo de nada. Ni alzheimer ( Visca el Maragall!) ni otras patologías: el paso de los años. Puro olvido. Desde que me lo ha contado me parece que lo recuerdo. La memoria es un pez que pasa por tus manos. Desde que estoy acaparando anécdotas del rock, he llegado a escuchar la misma historia por tres personas distintas y siempre ha sido la misma historia pero muy diferente. ¿Deberíamos estar escribiendo blogs todo el rato, sin parar, como pequeños apuntadores de lo vital, para no olvidarnos de nada? Hacerlo, crearía puestos de trabajo. ¿Tu en que trabajas? Yo voy escribiendo la vida cortidiana de mi barrio. Qué bonito. ¿Y quien te paga? Bueno, lo dejo correr... Ah, he puesto un cuadro de Matisse, porque hace otoño.

Al GATO LE CRECEN LAS GATAS

Imagen: Gato Pérez by Frostis.
A bote pronto esta entrada la escribiría en catalán, pero no voy a dejar de compartir con todos una noche que son muchos días y hasta una forma de vivir la life, por un si es no es de lenguas.
A Gato Pérez y a Helena le han crecido las gatitas. Y las gatitas, ya gatas atigradas, multiplican la camada. En estos gestos naturales de la vida, donde el amor se suma al amor y la rumba va sonando, guardo una gran implicación personal, no en vano compartí ( yo y mi gatita) palacio y callejón con las gatas Pérez cuando el gran Gato se fué a cantarle a la luna.
Compartir días y noches es algo muy grandioso. Lo fué en su momento y lo es en el pasado, cuando se juntan las gatas y sientes todo el peso del poema de Gil de Biedma: " Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender mucho más tarde..."
O sea que fué necesario que Dani Tarnegó ( !qué arte tiene la criatura!) se montara un homenaje al gran Gato, pisar pista en el Apolo y mover caderas, pá juntar al gaterío Pérez con el mío. Juntar a las princesas y reinas del extinto palacio. Qué bien qué pasa el tiempo. Qué delicioso es juntar tanto bellezón. Y qué bueno que no pasa el tiempo por el arte del Gato, por sus rumbas. Arte puro y duro.
Se entiende que saliendo el miércoles noche no haya escrito hasta hoy. El cansancio físico y el movidón emocional. El Txusqui ha escrito la crónica de la movida en el Avui. Acertadísma. El Txsuqui escribe crónicas musicales y encima escribe bien. El amigo barbudo tiene muchas horas de gaterío.
Clara Pérez ya no cree que la Emi es una señora que pone nervioso a su padre, porqué siendo ella una niña, cada vez que Helena le pasaba el teléfono al Gato y le decía: "Es la Emi", el Pérez se ponía muy serio.
Júlia, mi hija, ya no cree en el Ratoncito Pérez, pero es devota del Gato y su rumba y hace años, cuando la oí tatarear por primera vez una rumba suya y le dije: "Es del padre de la Jessi y la Clara", la criatura tuvo la desfachatez de increparme: "¿porque no me lo dijiste antes?."
Jessi, por su parte, tan cómo su papá en los afectos, sigue creyendo en el amor. Y todo es igual que entonces, cuando las gatitas aún no perreaban, pero también es muy distinto.
Mención aparte de mí misma y los amiguísimos del Gato, a quienes Manel Josep ( Orquesta de Oro y Plata) etiquetó como "amigos del catafalco", todos lo demás, el miércoles noche en el Apolo, eran muy jóvenes. Chavales que han crecido con la rumba. Un gran puñado de "Granitos de Sal" ( olé Carme Canela) que se sabían todas las canciones. "Esta es de la Pegatina": decía uno. "Pues será que no", le respondía otro. Y ahí lo grandioso del arte. Todas estas rumbas del Gato que ya son de todos. Y tantas gatas atigradas perreando qué sólo son de sí mismas, pero se dejan atribuir paternidades y maternidades que un día fueron necesarias para la multiplicación de la especi rumbera, donde el amor se suma al amor...

GATO PÉREZ, Facebook y BOB DYLAN

Sigo extasiada de cuanto pasado revivo y cuanto presente hallo a través del Facebook. El facebook es un arma peligrosa, pero no para mí, de momento, que atesoro años suficientes como para ir "perdiendo personas en el camino a las que nunca de dejado de querer"
¿Cómo se llamaba el programa de Lobatón, uno de máxima audiencia? Lo tengo en la punta de la lengua. No lo tengo. El facebook, en una primera etapa, viene siendo como aquél programa de reencuentros. Algo así cómo repetidos finales de Esplendor en la Yerba, pero sin tensión de espera ni seres mutilados.
Jessi y Clara Pérez eran dos adolescentes cuando falleció su padre, el gran, grandísimo GATO PEREZ. Compartíamos piso en el Ensanche, un velódromo de arriba y abajo. Compartíamos con ellas y con su madre, Helena, que las niñas no sabían todavía de alquileres...
Mi hija cumplió a su lado, sus dos o tres primeros años, que dicen que es cuando nos hacemos los seres humanos, cuando se configura el disco duro de la personalidad.
Su mejor amiga era Clara, que pasaba más horas en casa, tan niña también ella...
Y de pronto, rememorando a Clara y el piso del Ensanche y el perro TuTo, cierro el círculo sobre un asunto que nunca me ha preocupado pero sí que me ha dado que pensar alguna que otra vez, y es: ¿Por qué mi hija, tan hija del rock como es, no muestra sensibilidad ninguna para el rock ni para el roll y prefiere la rumba, la buena rumbeta catalana, cubana, cheli o aragonesa?
La respuesta está clara cómo Clara Pérez, la ninita de trece años que la maqueaba, la ayudaba a vestir sus muñecas y aúpa aúpa.
Hay cosas que se contagian por la piel, no lo dudéis nunca.
David Sardà, otro muy ilustre visitante de la casa, también adolescente por entonces, -hoy padre de família y desde el mismo momento de nacer, miembro de un clan de clanes familiar donde los haya-, podría dar fé, como podría dar fé Jessi Pérez, que hay cosas que por mucho que te obstines a enseñar, los niños chicos, -todavía puros-, si no quieren, no aprenden nunca.
Tal era el desprecio que aquella hija mía, bola de ternura de poco más de un año, sentía por Bob Dylan.
Mamá ponía a Dylan en el apartao reproductor, y la criatura se encaramaba a su moto de plástico (porqué andar no andó hasta que vió a Alberto Manzano entrar en un día en el salón, sin cita previa, y la cria protagonizó un milagro, muy ponderado entre Alberto, yo y un pediatra alucinado) se acercaba al aparato y apagaba la música.
Hicimos varias pruebas con la discografía entera del hombre en cuestión ¿Y si esta pieza no le gusta porqué la escribió, lleno de ira por el complot bélico, bla bla bla? Nada. Ni las mejores canciones de amor de la historia del Dios Dylan. Nada. No había modo. Lo desenchufaba.
Pero sí le gustaba la ópera, pero sí le gustaba la rumba. Le gustaba Luz y el No me importa Nada. Y Clara: "Vá, Júlia canta el "No me Importa Nada" que si no no te saco al parque..."
Ahora que la niña es mayor y va a su rollo más que nunca y feliz sea, sigue gustándole lo mismo. Y la rumbita.
No me gusta escribir estas entradas tan autoreferenciales, si es que no todas lo son. Un pudor absurdo el mío, porqué escribo en mi blog (! Bonet, que escribes en tu blog, carallot, no en una columna en el New York Times!!!)
Círculo cerrado sobre los gustos musicales de mi pupila.
Círculo abierto a los míos, algunos de los cuales indico ahora.
Me gusta Dylan, Luz, las hijas de Gato y Helena, sus hijos, la mía, David Sardá, su madre mujer e hijos. Lo que me devuelve el facebook. Alberto Manzano y Gato Pérez que nos contagió a todos: " un oasi de tolerància impossible d´aturar. Hi ha gitanos i jueus, andalussos, lara lara lara lara....."