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Ondas gravitacionales




Lo que el mono de tabaco me ponía muy difícil, ponerme a escribir, lo consiguió Einstein. Cuando mas notaba la ausencia del cigarrillo era al sentarme a trabajar, así que traté de tomármelo bien para no aumentar la ansiedad. Intenta permanecer tranquila, no pasa nada si pasas un tiempo sin escribir, me dijeron. ¿No pasa nada? Me ahorro los símbolos de exclamación.  En este periodo de tiempo al que hago referencia, en un día de hace unos cuantos, vinieron los diarios anunciando algo alentador en las portadas. No hablaban de esas cosas cotidianas de la sinrazón y de la inmundicia, ni de las otras del esperpento, sino  de que la teoría de la relatividad formulada por Einstein cien años atrás, se había demostrado en un punto. Me puse muy contenta. ¿De modo que las ondas gravitacionales tenían sentido más allá de un texto de canción de Franco Batiatto? La noticia venía a llenar un agujero de curiosidad que siempre he sentido por la física, en la misma medida que lo siento por la filosofía, por la poesía y por la buganvilia, aunque pueda parecer que no, dado que vivo más cerca de lo último y no estoy muy capacitada para comprender lo primero si no es en base a lo segundo.
Pillé un par de libros sobre el tema en la librería low cost de Casanovas con Gran Vía y más contenta que un ocho (parece que esto va a resultar ser un relato muy personal)  me fui andando hasta la casa de Reyes Torío, mientras trataba de aprehender en mi interior lo que son las ondas gravitacionales; vibraciones que provocan deformaciones en el espacio-tiempo, el material con el que está constituido el universo. ¿Tendríamos que reformular la definición de la palabra tiempo o buscar otra para hablar del que pasa tan rápido o del mucho que hace que no nos vemos? A las pocas horas, tan exultante como ignorante, me vi, junto a la amiga que dinamitó cuanto pollo se le puso por delante allá en los ochenta (y sigue en ello, aunque ha cambiado de especie animal a tratar de asesinar) en la Sala Apolo, en un concierto de bandas británicas de punk. Abrió el cantante de TVSmiths acompañado  por la banda que le montó Jonathan Suzy Chain, el pequeño maestro, que tocaba el bajo y siempre anda espoleando la historia del rock and roll, siempre está en activo. Cada vez que le veo en directo, -eléctrico como pocos-, hay un momento en que le recuerdo en casa de Ana María Moix cuando era muy chico, galopando por el pasillo junto a su amigo Borja Farré con el que sacaba sonido de guitarras imposibles y luego se le hacían oír a la mejor escritora del mundo.
Aquella primera parte fue muy buena, el público, gravitando entre el espacio y el tiempo, parecía dividido en dos, pero mezclado en una sola masa.  Por una parte estaban los neo punks y por otra los de primeros síntomas de artrosis, pero ninguno, creo, de la edad del cantante de UK Subs, Harper, que con setenta y tres se ha currado una gira de mes y medio tocando cada día y mira que saltaba. ¿Cuál era la materia de la que está hecha el universo? ¿Podemos hacer que la energía de esta materia influya de igual modo sobre cualquier ser humano? Para acabar de redondear el trabajo, Reyes me vino a decir que le parecía que uno de la cresta azul que se la atusaba sin parar y pegaba botes, fue uno de sus primeros novios cuando solo hacía giras entre Santurce y Bilbao. Podía haberle dicho, nena ¿de qué vas? Pero si el chaval no habrá cumplido los veinte años. Pero callé, a mí me parecía lo mismo, me daban ganas de saludar a las chicas de crestas y de engarzarme con todos aquellos rostros jóvenes, con quién, de buen seguro, había pasado muchos días y muchas noches por estos mundos de dios. Sí, eran los mismos de siempre, los que estaban en los ochenta, solo que nosotras, creo que por un momento, también creímos, si no estar en los ochenta, ser como ellos, ser ellos. Uf. Me pareció que me partía un rayo gamma. Las vibraciones provocan deformaciones que se quedan ahí, quietecitas en el espacio-tiempo, pero cuidado, pueden pasar siglos y llega un científico y encuentra el material que arrastramos con la majadería a cuestas. En aquél espacio, tanto Reyes, como servidora pertenecíamos más a las teorías, hoy despatarrantes, de Newton, donde todo lo que se mueve puede hacerlo más rápido que la mismísima luz, que es lo que hacíamos cada día en los ochenta, en el post punk. En tamaña encrucijada sensorial me entraron unas tremendas ganas de escribir. No de fumar, si no de escribir, y también de ponerme a medir diámetros de agujeros que las ondas abren al arrasar con todo, cuando de pronto escuché un solo de guitarra como de guitar hero, nada de aquella manera de lijar sierras eléctricas contra cuerdas que tenía, por ejemplo, el añorado Tio Modes de la Banda Trapera del Río. ¿No estamos en un concierto de punk? Le dije a Reyes. Con el tiempo que han tenido ya han aprendido a tocar mujer, no seas ortodoxa, me dijo para distraerme. Y es que la tía se había encontrado a uno de sus fans. Esperé un tema más pero me bullía el interior. Algo había roto la onda y era aquél guitarrista japonés que punteaba fino punteando guarro. O era mi cabeza que iba desde los botes que pegaba Harper con setenta y tres a los desaguisados de indolente belleza de los de veinte, e iba tratando de resolver fórmulas sin tiza y sin pizarra. Además, la bolsa de plástico en que descansaban los filetes que había comprado para la cena se me había anudado en la muñeca como una maldición. No se va con la compra a un concierto punk, me dijo Reyes cuando traspasábamos la puerta de salida del Apolo. Y entonces me di cuenta que le nombre de la sala también acompañaba todo aquél sueño que vivía despierta. El Apolo. Fue la primera noche de mi vida en que permanecí despierta junto a mi padre. Bueno, despierta no, porque la cosa se alargó mucho. ¿Ya han llegado a la luna? Echa una cabezadita que te aviso. Cuando llegué a casa, no el día en que el primer hombre pisó la luna, que ya estaba en ella, si no el primero en que los humanos tuvimos noticia de que ya hay suficientes recursos para investigar que pasó al día siguiente del Big Band, no arrancaba el ordenador. Tuve que recuperarlo de un sueño de gravitación y jodienda con el software en la disquetera, y es que ya tenía ganas de escribir, frenesí, y me importaba un pito el tabaco. Desde entonces no dejo de leer sobre el universo. Extiendo las teorías físicas sobre mi propio físico si hace falta y si bien siento que no hay nada más osado que la ignorancia, también noto que no hay nada más hacedor de vida que la curiosidad. Con el tiempo hallaré la fórmula que me hará regalarle a Reyes las coordenadas del punto exacto donde empezaron a descomponerse sus pollos, para alentarla a seguir desde otro lugar que será el mismo, una mente ágil y buena comunicadora como pocas, que al igual que las ondas halladas, ha de conciliar la gravitación con el índice máximo de velocidad. Y ahí nos volveremos a ver todos antes de ayer, subidos a la punta de la aguja del imperdible, manteniendo el equilibrio como  duendecillos empecinados, siempre inventando nuevas fórmulas, material de arrastre.

Al monte a pasear


Nos unen los enanitos. Además del sentimiento, que es abstracto y no se toca, ni se ve, ni se huele a menos que se entre en trance; -lo cual es posible pero poco recomendable en una sociedad en la que algunos padres de familia se libran a la muerte por no soportar verse con su familia en la calle-, a nosotros nos unen los enanitos, la fe en los ángeles y la salivación que nos produce ir a hincar el diente en carne no hormonada que se ha asado al calor de la barbacoa de unos amigos.
Los enanitos, con sus poderes mágicos, su dedicación al trabajo, su alegría y sus canciones unen a gente qué, a priori y mas allá de lo aparentemente formal, no tenemos nada que ver de no ser por la pura fisiología que nos distingue como seres humanos.
A esta enorme conclusión, inmensa cómo el vaho del aliento de un niño contra un cristal en el que dibujará rayotes, llegué ayer, a mi edad y con estos pelos ( me toca tinte) después de pasar un precioso día en casa de unos amigos (son dos) en el que reina una amiga ( la Mireyet) modelaza de tres metros de altura, morenaza, generosa y divina, que baila claqué por un bolso de Gucci y mostrándome un trapo negro de un palmo, me dice cosas tan marcianas cómo: “Mira, todo está ropa dásela a tu hija que a mí no me cabe. Este top es divino, me costó trescientos euracos porque tiene este bordado y queda ideal.”
Nunca había sabido (abstracciones sentimentales aparte) qué narices me unía a esta mujer joven de treinta años y al amigo de menos de treinta que es amigo de ambas, del que tanto alardeo y que tanto me ayuda y tiene un coche fantástico, donde cuando no viaja con su pareja, pasea a Miss Daisy, que soy yo.
Los tres trabajábamos juntos en una empresa muy fardona del Paseo de Gracia que se fue al garete de la incompetencia y el coge el dinero y corre de unos jefes codiciosos. Éramos muchos y quedamos los tres, unidos en el paso del tiempo. El porqué lo supe ayer. Nos unen los enanitos.
En casa siempre hemos tenido. Sólo mi hija los vio, de niña, varias tardes en los que trató con ellos y los empujó por el tobogán con un dedito, pero yo nunca los he visto. A veces, al abrir la puerta, cuando la Júlia era pequeña, me decía ¿ves? y entonces yo veía una sombra que pasaba rauda y veloz y eran, -según la niña y que no lo dude nadie-, ellos que se escapaban después de habernos guardado la casa con esmero en nuestra ausencia.
Mireyet, la modelaza, también tiene enanitos en la suya. Y del Lluís ¿qué deciros? Que les da cosas muy bellas para que no le crezcan y a veces se le ponen a trabajar, con pico y pala diminutos por su espina dorsal. Arriba y abajo.
Otra amiga dinamita roquera, La Reyes Torío, fue pionera ( antes de que estuviera de moda) en montar un grupo de gente que liberaba enanitos de la casas y los llevaba al bosque, a su hábitat natural. Tuvo un gran predicamento y fue antes de la crisis.
Cada cual hace lo que quiere con los enanitos, la cuestión es tenerlos en cuenta, saber que están y darles su espacio. Ellos nos unen.
En la tarde de ayer, además de la modelaza amiga, el amigo modelo y el bello marido de mi amiga, coincidimos una peña de lo más dispar. Las humanas reticencias después de las presentaciones, se fueron despejando gracias a los enanitos, en los que todos creían, no cómo acto de fe, si no por la compañía que nos hacen.
Llegar a tamaña conclusión, a mi edad (es mejor tarde que nunca) me llenó de gozo. Por si acaso ya he plantado un abeto minúsculo entre baldosas, aunque solo sea para devolverles a los enanos lo que es suyo, un bienestar que nos vienen procurando desde hace años y que consiste en unir a personas aparentemente antagónicas, aunque a veces nos pongan en duros bretes, porque la cuestión que plantean los muy jodidos es: “¿Si crees en nosotros, cómo no vas a creer en los seres humanos?”
Aibo aibo, dijo ayer la Mireyet con la mano extendida cuando pillamos el coche para volver a Barcelona y su chico nos hacía de guía montado en una moto. Aibo, aibo, a casa a descansar.



Sin Voz


Cuando no escribo en el blog escribo en la Moleskine. Y cuando termino una Moleskine, la guardo. Si no tengo Moleskine, escribo en libretas de los chinos. Chinas o Moleskine, las libretas las guardo un tiempo por si acaso hay una idea a recuperar, pero nunca vuelvo a ellas. Hoy si he vuelto a la Moleskine de este tiempo en qué, -por falta de él-, he escrito en ella lo que no he podido escribir aquí.
Y he comprobado que todo lo que había escrito durante los últimos días, se me había vuelto viejo, antiguo, obsoleto.
No era así cómo me planteé este blog, si es que alguna vez me lo he planteado tanto cómo para ponerme, por él, la "boina de pensar", que dice la Reyes Torío.
Todo lo que llevaba escrito era entorno a la revuelta de Egipto. Todo era venga a darle al análisis social actual de la inmediatez, con sombras proyectadas al futuro, mucha hipótesis y esperanza, pero con la lírica seca, huida a las calles del Cairo o los endecasílabos de Pérez, aquél poeta al que Córtazar nombraba para referirse a los poetas desconocidos del mundo.
Córtazar debía conocer muchos Pérez. Yo también, de hecho, yo soy Pérez; sin querer ofender al Gran Gato Pérez que está en los cielos de la rumba con el Cortázar del jazz, Buenos Aires todo, Barcelona y París enteros. Y sin querer ofender ni a los Pérez sin gatos, ni a las Gatas Pérez de mis entretelas.
Uno de mis Pérez´s ( la norma ortográfica ang´osajona va de perlas en casos de cantidad) es de Sant Joan de les Abadeses, cómo mi perra, la Rumba, que nació en una masía perdida en el monte, pero se cree una emperatriz de un reino desconocido, abandonada a la suerte de un aprendiz de anacoreta con rastas que cuidaba a su madre o a su amantísima nodriza (este hecho hay que seguir investigándolo) y sacó a la camada de palacio después de un golpe de estado de la curia con guillotina incluida. El luctuoso affaire defenestró del trono y del buen rollismo de las miles de hectáreas a recorrer y las enaguas dispuestas sobre la cama, a mi querídisima perra, que ahora vive de incógnito en Barcelona.
Uno de mis Pérez´s conoce ésta historia mejor que yo, porqué la inventó él, hasta el punto de que ha escrito un soneto longuísimo que es una mezcla de Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute con romance mallorquín y toques post modernos de normas de sintaxis al río, que está la mar de bien. Pérez no tiene voz porqué hoy día, las editoriales de poesía están cómo casi siempre han estado, pero peor. Aunque quizás sería más justo decir que somos los lectores los que andamos fatal, mucho peor que las casi siempre sacrificadas y altruistas editoriales de ídem.
El otro Pérez´s que conozco escribe en catalán, mide dos metros de altura y lleva unos pantalones a la altura de las rodillas. Con sólo veinte años exhibe un escepticismo burlón sin nada de amargura y reza al amor, a los hermanos musulmanes, judíos y cristianos, con un estilo que va de la bien denostada new-age al heavy metal más ácido que se pueda impregnar a las palabras.
Los dos Pérez huyen de la amargura tanto cómo Pau Riba entra y sale de ella (Literalmente; vive en la Calle de la Amargura de Cadaqués, cuando vive en Cadaqués) andando muy recto y muy ufano.
La amargura es uno de los peores males de la sociedad en la que vivimos. Y, paradojicamente, la mayoría de males sociales son susceptibles de producir amargura. ¿Cómo huir de ella, entonces? Leyendo a Punset o algún libro de Paidós y afines, o pensando en un poema de Cortázar antes de caer en ella. Si no se tiene un poema de Cortázar a mano, puede bastar con fijarse en una perra o un perro que pase por la calle e inventarle una identidad falsa que se corresponda a su porte. También sirve comprar piruletas en los momentos álgidos de las grandes rabias, cuyos pozos son la tristísima y jodida amargura, y ponerse a lamer un caramelo de fresa evocando bocas.
Para poder vivir bien en este mundo en el que se vive mal, hay que ser un poco Pérez. Sólo la fantasía ( junto con la amistad, la rumba, tú y tururu) compartirla, sólo los actos creativos de a diario o los actos creativos de gran enjundia, nos sacarán de este pozo de amargura en el que tantas personas van cayendo; unas por carecer de ella y no querer ni mentarla, otras porqué ya les conviene y se les aviene dejarse crecer la costra impenetrable. Y las demás, porque ni con fantasía pueden sustentar una realidad tan, pero que tan Peréz´s. Tan sin voz.




























Eskorburto y los punkies malos van al cielo

Esto que sigue está escrito "tal com raja" o a bocajarramente, después que ayer tarde, the Queen´s Torío, me prestara el libro ( imprescindible) de Álvaro Heras Görh: "Historia del rock en el Gran Bilbao". Lo abrí en el capítulo que cuenta las anecdótas de los tres Eskorbuto ( que en paz descansen) hasta quedarme dormida como un lirón.
Los punkarras buenos van al cielo. Y los malos también, porque no pueden estar los unos sin los otros. Hubo un perfil ( que se diría ahora) un careto, una actitud de punkarra torpe que iba de malo, muy malo, pero no daba pie con bola y la lió y la lío para conseguir entrar en el reino de la gran maldad, pero sólo consiguió acabar consigo mismo. Los Eskorbuto, los tres, son leyenda por no poder renunciar a su nobleza ni cuando más cerca estaban del gran joder. Chicos de barrio, jodido barrio, a los que la escena no hubiera escogido de no llegar el punk, la verdadera demoAcracia del tinglado musical social. Ahora nos reímos con las anécdotas que protagonizaron. Cómo los viejos amigos rememorando la mili, nos reímos del desastre de la sensibilidad hiperactiva vestida de cuero y sin límites conocidos y por conocer. Hay quién todavía los odia. Hay gente que todavía odia a sus compañeros de entonces, de la juventud. Hay odio. Aprovechando el asunto, grito el nombre de Josep María, un punki barcelonés mas conocido como el Rotten, que llevaba unas gafas de culo de botella y tenía unas piernas cuyo diámetro sólo pudo medir dios. No creo que haya corrido la misma,- maldita suerte-, que los Eskorbuto, porqué nunca conocí a nadie más saludable en su locaza vida. Un día vino al Popu y dijo ¿Adonde váis? Martin dijo: "A ver a Zappa, a París". Fuímos a París zumbado ( el Martin, la Bertha y yo) Doce horas de coche, tó pá arriba y el Rotten estaba ahí (¿como lo había conseguido) Nada más llegar lo vimos tratando de hipnotizar a los dobermans que el novio de la Bardot ponía alrededor del Palais d´Sports, para que la peña no causara desperfectos. No sé como podíamos tolerar tamaña humillación. Claro que nosotros íbamos de backstage, pero también había dobermans. No quiero volver a ver al Rotten ni abrazarlo ni nada de eso, solo me gustaría saber si está bien, mandarle un beso, saber si es feliz en la medida de lo posible, si les cuenta a sus hijos sus locuras juveniles, o se ha hecho del Opus Dei. Lo malo del crecer es que creces para donde te dá la gana o para donde puedes. Lo malo del crecer es que los Eskorbuto no quisieron hacerlo. Lo bueno del crecer es reirnos de lo que vivimos. Lo bueno del reirse es hacerlo de la ternura enmascarada de tachuelas, aunque creamos reirnos del cuero. Peligroso cuero del que pendían jeringas que acaban con todas las risas.

Acepto pulpo como animal de compañía

Este post loco de no-me-lo-tengáis-mucho-en-cuenta, o lo-que-puede-llegar-a-hacer-el-calor-y -el principio-de-la-menopausia, está dedicado a Reyes Torío, a quién siempre que le respondo algo que no le acaba de convencer, me responde: "Vale, Bonet, bien... acepto pulpo como animal de compañía."
1/A: Respuesta para no dar al César, ni a Dios, lo que les pertenece: CRISIS
2/B: A la vora de la mar hi ha una donzella: ALFONSINA
3/C: El día que me quieras: TARDE
4/DF: MEXICO LINDO
5/E: Los que que cuando sudan, dicen: "Hace calor de obrero": HIJOS DE LA GRANDIIIIIIISIMA PUTA
6/F : Soledad: SOLEDAD
7/D: Lugar donde nos besamos y nos mandamos buen rollo: FACEBOOK
8/E: Animal de compañía: PULPO

Mis amigos y Paquirrín

En la foto Reyes Torío i Lluís Soler, domingo por la mañana, día de la madre, en el mercadillo de la zona hermética ( el nombre tiene tela y debe de tener peso) Al fondo, Paquirrín. Como quién se retrata ante "Le Moulin Rouge, quien se tira de cabeza a la Fontana de Trevi, quien busca a Kafka en Praga, o a "tu sombra en cada esquina", mis amigos se lo pasan pipa fotografiándose ante falsos Paquirrínes. ¿Hasta donde hemos llegado? Lo curioso del caso, es que mis amigos, estos dos de la foto, se conocieron una hora antes del testimonio gráfico, a primera hora de la mañana, habiendo dormido a pierna suelta y, eso sí, antes del desayuno. La cuestión que se me plantea es casi aritmética: Si dos de mis amigos, al cabo de sesenta minutos de conocerse, coinciden en señalar a un señor cómo al mismísimo Paquirrín y con idéntico entusiasmo, me lanzan sus móviles para inmortalizarse ante el hallazgo, es que: A:-Ya se conocían de antemano y no me lo habían dicho para no quitarme la alegría que ambos saben que me da cruzar afectos... B.- Los dos son asquerosamente superficiales y/o están mal de la cabeza, cosa que yo sé que sí pero no tanto... C.-Los dos se llaman Juan, sus trenes llegan a la estación cuando les da la gana y por eso son mis amigos... D.-Formo parte de un grupo de gente que basa sus relaciones de amistad en buscar a Paquirrín. A todas luces, la respuesta acertada es la C, sólo que no todos mis amigos se llaman Juan, así como todas las preguntas y respuestas de los test son siempre, de tan generales, reduccionistas. !Y yo que quería darle a este blog un aire universal, globalizador como el suelo que pisamos, pándemico, viral, elevado e intelectual y ya estoy poniendo fotos de la peña y centrándome en lo que pasa en mi entorno como si lo que pasa en mi entorno fuera el eje por donde se mueve el mundo, como hace, siente y escribe una columnista cualquiera! ¿Si todo está dicho, pensado y escrito, mis amigos que no se conocen se parecen entre ellos, el mercadillo,-máximo exponente de la socialización en el comercio-, se ubica en una zona hermética y toda la gente que sale en los test se llaman Juan, porqué sigo empeñándome en tirar adelante este blog pretendiendo originalidad? Admito, pues, que soy una bloguera como las demás y que sin mis amigos, -se parezcan o no entre ellos y al margen de Paquirrín-, jamás me podría sentir distinta.

Los días: trabajo para Reyes Torío.

Hoy era el día ( escribo el post a las 21.00) de la Salud y la Seguridad en el Trabajo. ¿Alquién se ha enterado? Los colegas sindicalistas y los que han visto el Telediario en el minuto uno, tal vez sí, porqué acostumbran a decirlo. No sigo este santoral laico de nuestros días. Según he sabido se agrupan por días Mundiales, Internacionales y así hasta llegar al día en que me quieras. Entiendo que los días dedicados a enfermedades, sirven para alguna cosa. Tomas de conciencia, rasgaduras en el manto de la conciencia, pesetillas p´al Domund del día... Seguro que sirven. Todo esto me ha sobrevenido, otra vez, esperando el autobús. La cosa tiene su enjundia y cada cual que saque su propia conclusión. ¿Cuantos somos los que tenemos la durada de nuestro mejor tiempo de regocijo y meditación, al albur de las idas y venidas de los transportes metropolitanos? Pero es otra película... Esperaba el autobús, he mirado hacía arriba y he visto dos banderolas asidas a una farola que publicitaban el "día del emprenedor". El día del emprendedor. Hay cosas que no es necesario traducir. No sé si es un día Internacional, Mundial o local. Lo que tengo claro es que en mi casa no se ha celebrado nunca. Y no es que les tenga tirria a los emprendedores. Yo misma lo soy, lo he sido y lo seré. Pero no de los de la publicidad. A partir de aquí, y muy gratamente, cómo si de un ejercicio zen se tratara, la cabeza se me ha ido detrás de los días Internacionales y Mundiales que echo de menos, en el bienentendido que tengamos que cambiar el día de San Judas Tadeo, Santa Tecla o el día en que nos conocimos, por días globalizados. Y he pensado que porqué no está el día de los tarambanas, ni el día de la melancolía, ni el día del rocanrol. Ni el día descarriado, el día al revés y todos esos días que tienen su historia en todas las historias interesantes. No me he pasado de parada, las elucubraciones cotidianas no dan para tanto. El Día, el supermercado Día, tiene su propia hora de cierre y el día de mañana siempre llega. Vaya si llega, con sus facturas, sus vencimientos y todas estas liturgias del capitalismo de base, que se niega a que le llegue el día de su muerte. Abogo, pues, a las naciones unidas o a la gente que trabaja ( lujazo, tú) en escribir el día de tal y de pascual en el calendario, a que tengan en cuentan las noches de según que días y los días para todos. Reyes Torío, la presidenta del disco, se encargará de la tarea. Nunca falla a la hora de dar color a la peña. ¿Montamos el día de vaya noche la de aquél día? Voy a maquearme. Hoy salgo a cenar. Espero que esta noche, de vuelta a casa, a la mía o la de alguien, pueda sentir aquellas ganas de detener el tiempo, de reloj no marques las horas porqué voy a enloquecer... Y si no, otro día. Que mañana sea un buen día para todos.

Historias de buenas famílias (Año 3009, tal día como hoy) Con la colaboración especial de Àngel Riba Plà CAT COMPLEX

La supuesta conversación que sigue es entre madre e hija y transcurre en el año 3009 ( tal día como hoy) después que la menor haya encontrado en la base de datos del ordenador central familiar una copia de la Polaroid que ilustra este post, fechada en 1989, y en la que se puede ver a Àngel Riba Plà CAT COMPLEX (premio GRAN- Mi Pastora/KataMaran del mundo Mundial a finales del siglo XXI, apartado Música Electrónica: http://www.pastora.org/) junto a Magda Bonet, antepasada.
Chica: Mami uter!!!
Madre: ké?
Ch.-(muy exaltada, casi loca perdida) Mira que acabo de encontrar!!!!!!!!!!!!!!!
M.-(la mujer mira la foto en la pantalla del ordenador del techo de la habitación de su hija y se muestra tremendamente azorada) Quita, quita. No puedes ver eso. Eso no!!! Al menos hasta que hayas cumplido la mayoría de edad y ante un psicólogo!!!!!! Creí que tu padre te había restringuido el acceso a la pornografía familiar!!!
Ch.-De todo haces responsable a mi padre, ! si no lo conoces!!
M.-Tú sí y ya es suficiente.
Ch.-¿Esta foto es la prueba por la que pusieron a la tatarabuela en la cárcel?
M.-No, fué por otra cosa. !A nosotras nos van a poner en la cárcel si no destruímos esta foto!
Es desoladora. No soporto fijar mis ojos en ella!!
Ch.-Sí, es tremenda, pero es una caña. !Vaya pedazo de bisabuela inductora de grandes males!
M.-Es una simulación. El niño no estaba fumando. Eso rebajaría la pena si fuera a parar a manos de la policía.
Ch. ¿Cómo van a poner a la bisabuela en la cárcel si sólo nos acordamos de ella cuando abrimos la carpeta "tabú"?
M.-¿No sabes que a las famílias Azagra, Echanove, Torío, Claret, Galiano, Caballero, y a muchas otras, - todas de empaque, hambruna y tronío artístico lúdico-, las han llegado a dejar sin cable al mundo sólo por vanagloriarse de sus ancestros en una sobremesa? A los Riba los mandaron a Formentera. A todos.
Ch.-¿Casa inteligente junto al mar?
M.-Qué va. Casa ruinosa. Les reprodujeron la primera casa que alquiló el primer Pau de la saga en la isla. A tal y como supusieron que estaba le añadieron una plaquita solar y un transistor.
Ch.-¿Un qué?
M.- Uno de esos antojos millonarios, aparatos para coleccionistas...
Ch.-¿Sobrevivieron?
M.-Sí, pero el trauma no se lo quita nadie. Ni las habladurías.
Ch.-A mi me la "rempampimfla" lo que diga la peña.
M.-No digas eso!!! Ni lo pienses...!!!
Ch.-Si tenías tanta miedo de que saliera a la rama tarambana ¿porqué no reduciste el ADN incivilizado?
M.- Fué todo muy rápido. Un error de juventud lo tiene cualquiera...
Ch.-¿Entonces no soy una hija deseada?
M.-Muy deseada, tonta. Fruto de la pasión y del rigor.
Ch.-A veces no lo siento así. Si no me hubiera cargado el sistema de protección de datos del ordenador central familiar no estaríamos hablando. Llevabas tres días sin decirme ni piu.
M.-¿Has jodido la protección sólo para llamar la atención? Más te valdría estudiar...
Ch.-Sí, he sido yo, mamá-úter. Para que me hables!!!!
M.-Oh, hija, te perdono. Sé cómo te sientes, pero ya sabes, el trabajo, la hipoteca...
Ch.-¿La hipoteca? !Me dijiste que la casa ya era nuestra!
M.- Desde que te lo dije y hasta el día de hoy, hemos heredado tres deudas más, entre ellas la de un antepasado de tu padre...
Ch.- !Que no conoces a mi padre, mamá-uter...!
M.-Ya, pero tú sí, estoy pagando con creces mi gran generosidad...Las deudas entran en el contrato de adquisición de semen. Si quieres que el hijo conozca al padre heredas sus pufos. Bueno, eso lo hacen algunos, no todos...Una perla tu padre...
Ch.-Y tú caíste de cuatro patas!
M.- El informe era ideal, como si lo estuviera viendo....
Ch.-Eso ya me lo has contado muchas veces...
M.-Y naciste tú, lo mejor de mi vida.
Ch.-!Qué dulce eres mamá!!!!
(El desenlace es demasido rápido porqué un amigo ha venido a buscarme en plena redacción mañanera....Total: Madre e hija se abrazan, Fundido en tonos cálidos. Primeros acordes de un tema de Pastora. La voz de la gran Dolo dice algo referente al follón. El tema que suena fué remezclado un siglo antes del abrazo materno por el súper Cat Complex Àngel Riba Plà. Otro día le pediremos a Bergman que reelabore la escena. Hasta mañana.)

REYES, SUZY, LOS CUATRO, THE CONFIDENT y RUTA 66

Ya le hubiera gustado ( le gustaría) a Debbie Harry tener la capacidad de comunicación y la entrega de Suzy. Este tipo de comparaciones parecen tabú. Gran diosa Debbie es una de las mejores cantantes del pop rock, pero no es por su entrega escénica por lo que la reconoceréis. No es una crítica musical. Estas palabras están extraídas de un diálogo de señoras en el baño de mujeres de la sala Apolo, ayer noche en Barcelona, donde actuaron Suzy y los Quatro.
Antes de llegar a tan concurrido lugar, Reyes Torío y una servidora ya nos habíamos deslenguado a vueltas con el rock and roll y las vidas privadas. Reyes, oh gran Reyes que llegó a Barcelona dejando atrás la explosión de su banda bilbaína ( Bilbao club de fútbol: caballito blanco, como Lou Reed en Heroine. Joder con los vascos!) Dinamita Pa los Pollos, para dinamitarse en los brazos del tipo más mood de la ciudad Condal y acabar de Presidenta del rock psicodélico, independiente, ska reivindicativo y mucho más.
La asociación Reyes-Bonet ( yo misma) siempre ha sido un gusto pá los sentidos, las risas y el trabajo concluso ( bien demostrado en los noventa)
Ayer noche, a medida que avanzaba la oscuridad todo se iba aclarando. Sus ideas y las mías. La gente "viejuna" de la escena con la que íbamos encontrándonos y abrazándonos eran fichados de inmediato por torbellino Reyes para el más consolidado de los proyectos escénicos del rock nacional e internacional.
En el baño de mujeres del Apolo fichamos a The Confidents a través de una de sus componentes, África, a la que proximamente hemos de enseñar a contar porque se hace un lío con las edades.
La noche acabó en Las Guindas donde Reyes quiso ir a recuperar el abrazo de un red skinete que adoptó hace diez años.
Después de habernos pateado el Raval entero en busca de la cereza que había de coronar el pastel, con parada en el Marsella y en los supers pakistaníes, siempre a vueltas con lo nuestro y la risa, entramos en Las Guindas, cuya barra presidía Jaime Gonzalo (gran RUTA 66) presto para el abrazo y las confesiones, a quién , por supuesto, también fichamos ( en este caso fue un fichaje de ída y vuelta)
Más tarde, ya en el taxi, con Reyes again, exultantes las dos, cada una de vuelta a su hogar, convenimos que si por Jaime no han pasado los años ( o no por su físico) nosotras, para el proyecto, hemos de pedirle nombre y apellido de su elixir para lucir palmito. Una cosa es quenos gusten las bambalinas, pero otra muy distinta es renunciar ( las dos) a lo que tenemos de Michael Jackson.
Y, encima, a estas alturas de la vida, ya no nos meterán en la cárcel, porqué ya los preferimos mayorcísimos de edad.
Seguiré informando, pero no por el blog...
Queen Torío dá dinamita y luego se sienta, se centra, y con la gorra de pensar ( el chiste es suyo y es más largo) se convierte en la Maxwell del rock con el sol en Capricornio.
Este espacio ha sido patrocinado por Gibson Les Paul ( No queremos ser felicitadas de antemano)