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Pare Manel

                                                                  Manel Pousa


(Este post lo escribí hace ya más de una semana. Se me traspapeló. O, mejor dicho, se me postposteó. No he cambiado nada.)




La noticia de la posible ex comulgación del pare Manel por parte de la ex comulgata mayor, viene siendo tema de corrillos en la Barcelona del marrón y el tijeretazo.
En casa éramos más de las habituales, cuando Ferran Monegal dio la noticia en la BTV.
En casa queremos y admiramos mucho al pare Manel, si es que hay dios que no pueda quererle por todo el trabajo que está llevando a cabo desde hace décadas (ver página web Fundación pare Manel, visitad Trinitat, Roquetes, Bon Pastor o preguntad a los presos de las cárceles de Barcelona y "rodalíes". El currículo es más extenso y "entra en los algodones" de lo humano) y los estómagos se nos doblegaron, sobretodo por qué el motivo por el que pretenden acortarle la sotana que no lleva, es algo que ha venido haciendo siempre; acompañar a las personas en su dignificación.
Con su ejemplo, el pare Manel, lleva lustros enseñándonos que no hay que vestirse de safari para darse a los demás, que el amor no es cursi, ni siempre le viene bien el color rosa y que las hogueras no se mantienen vivas sin constancia, por mucha madera que nos sobre. Donde muchos decimos querer entrar para acabar deteniéndonos a un palmo de la puerta, con cara de bobos, el tipo lleva años sembrando trabajo.
Entonces ¿Qué buscan ahora los representantes de la intemerata fecunda del vaticinio all stars? Conocían de sobra el asunto y bien que les iba tener a un pobre altruista con callos en las manos haciendo las tareas "sucias", pero a la que el asunto ha puesto un pie en lo mediático, se han vueltos locos, se han tirado de los pelos y han dejado paso a su hacer cavernoso, que dice el Monegal y corea el neardentalismo hipócrita.
Todo esto por lo que Manel cuenta de un libro monográfico escrito por Francesc Buxada.
El tema es lamentable por qué se ha convertido en el folklore de las dos Españas y ha pillado plano en los medios de "a ver quién la dice más grande y más larga bamboleándose entre el blanco y el negro".
El tema sería mucho más jodido, si la posible ex comulgación, dejara al Manel en peores condiciones para seguir con su trabajo.
Y nunca sabremos cuán triste será el tema en lo espiritual, en aquello tan íntimo e intransferible que va del pare Manel al pare Manel y pasa por su condición de sacerdote de la iglesia, algo que decidió ser en su día, muy libremente. Y muy a conciencia, a juzgar por cómo lleva a cabo todo lo demás.
En casa hubo un momento de gran vocifero y de explosión de improperios al viento al conocer el tema, que el Monegal ilustró con las imágenes de no sé que programa, donde, sentado en una pequeña mesa de debate, el Manel contaba al detalle lo sucedido y a su lado, un mossén Ballarín (mediático cura catalán que "llega" a la gente por pretendida "naturalidad") se deshacía de toda consideración por el problema de su compañero de curro, tratando de hacerse el gracioso con el alma en los pies.
Entre el espectáculo cada vez más presente y agotador del blanco y el negro, hay un matiz de gris, una voz paternalista que no se moja ni cuando va al río y empuña la tijera del desdén. Por recortar, recorta hasta (sic) la solidaridad y
Y mientras sigue el espectáculo del blanco y el negro, los grises de la eterna y lamentable mitad, se mueven cómo peces en el agua. La mediocridad no trasciende ni a su propio éxito, pero puede hacer mucho daño.
Suerte que el Manel sabe librarse de los chuzos en punta y gusta de sacar hierro a los asuntos. Supongo que es para evitar que las cosas se disparaten y se entrometan en su tiempo y su trabajo, que es lo que le gusta hacer.
Hay mucho por llevar a cabo y la absurda realidad en la que se ha visto inmerso, en desmesura, le impide la plena concentración en la realidad sangrante de tantas personas que no han corrido mejor suerte de los que nos detenemos en el portal y cuentan con la amistad implicada, real, activa, leal, que se moja y "entra en los algodones" de lo humano, que les brinda el pare Manel.





Bona nit, malparits


Para lo que no vivís en Barcelona ciudad, os lo cuento. De un tiempo a esta parte, han ido apareciendo unos pósters de gran tamaño, de esos que ocupan medio pirulo, en los que sólo se lee: "Bona nit, malparits" (La traducción literal sería "Buenas noches mal nacidos", pero la traducción exacta se me antoja más cercana a un saludo del tipo amistoso, en la onda de "Buenas noches, hijos de puta". El poster es de color grana y en el centro se ve un plato, con una cabra sumergiéndose. Un plato que contiene una cuchara, que contiene una sopa.
Es el anuncio de la vuelta a los escenarios de Sopa de Cabra, una banda de rock catalán ( y castellano) que vino a poner a Catalunya entera del revés hace unos ¿venticinco años?. De las cuatro bandas que explotaron por eclosión natural ( espero que a estas alturas ya esté todo muy claro, pero por si acaso lo hago público, again. Detrás de la eclosión del rock catalán segunda fase ( la primera se produjo a principios de los setenta) no estaba Pujol ni ningún prócer de la patria "nostrada". No fue una jugada del Servicío de Márketing e Inteligencia de mi país, ni tan sólo habían tipos regalando cheques en blanco. La leyenda es boba y malintencionada. Lo que si había eran ganas de tocar y cantar en el idioma que apetecía, -con la lengua que les era "natural"-, a los chicos de las distintas bandas que se formaron en otras tantas y distintas comarcas de Catalunya y cuyo podium y popularidad se resumió en cuatro de ellas) la que más me gustaba y me gusta, la que más se aviene a mi forma de concebir el rock´n´roll era Sopa de Cabra. Y estos posters granas, con la cabra loca dentro de un plato y el slogan de "Bona nit malparits", que no es más que el saludo que el Gerard Quintana lanzaba al público al pisar escenario, vienen a decir que pronto, muy pronto, -ignoro cuan pronto o cuan tarde-, los chicos se reunirán y nos van a dar nueva caña para pasárnoslos muy bien. Ya no está Nynyn, que era el más rockero en el sentido estricto de la palabra, pero habrá lluvia de púas. Algo habrá de su parte.
No venía a "xafar la gutarra" ( a "pisar la guitarra", a joder a nadie...) de los que han puesto pega tras los posters, empapelándo Barcelona generando expectación, pero ya vale, la expectación ya está creada.
Poned fecha que ya nos estamos muriendo de ganas. Hablo por mi casa, como el maestro Monegal habla de la suya. En casa somos muy fans del Monegal. La más joven ( de mi casa) usa las frases del maestro y te va pegando fuego con la voz del bigotudo. Ultimamente, cuando le digo algo del tipo "madre coñazo sólo hay una", ella me responde con una frase del hombre de la BTV que le dedica a la Milá y su ratomancia: "La Merceditas pone muy bien el dedito en la llaguita ¿Verdad Merceditas?¿ Verdad mamita?" Yo me parto de risa y dejo el coñazo.
Lo que no voy a dejar pasar es la próxima o próximas actuaciones de los Sopa de Cabra. Cuando llegaron a la escena catalana no se había visto ni soñado una actitud tan rockera por estos lares. Y no sólo en los musical, si no también en lo estético, en el compromiso, en la camaradería, en la actitud...
El golpe de cadera del Quintana resultó ser un despertar de líbidos, o una forma de detener el sueño en las proximidades de casa: "Collons, si éste tío se mueve cómo los guirïs" El hecho que llegaran marcando paquete con una canción que venía a poner otra vez al bueno de Siset (l´avi, el abuelo Siset de la canción l´Estaca de Lluís Llach) en la palestra, fue todo un acontecimiento a celebrar. El nuevo Siset, el Siset de los Sopa de Cabra (el nombre de la banda es el título de una canción de los Stones) era un tipo que andaba todo el día borracho, contando sus ideas suicidas, y al llegar la noche decidía dejar el estropicio para la mañana siguiente porque es "Molt més bonic l´Empordà." (El Ampurdán es más bonito que el suicidio, qué duda cabe)
Todo lo que venía de los Sopa era crudo, era dulce y era rock and roll. Vamos a ver cuánta gente los revisita con el mismo espíritu de entonces. En casa somos dos generaciones con ganas de volver a escucharlos y bailarlos. Y hay más generaciones interpuestas que también tendrán ganas de volver volver, aunque estos asuntos del volver siempre tienen sus propios fantasmas. Lo más importante es que los Sopa, la banda, tenga ganas de tocar, de entregarse. Ellos no han cambiado, han evolucionado, pero no han cambiado.
Gerard Quintana se ha convertido en uno de los seres más queridos del mundo. No sé cómo lo hace, parece que contravenga aquella máxima que dice que no se puede quedar bien con todo el mundo. Y no es que Gerard quede bien con toda la peña, -puede ser muy hostil-, si no que es capaz de abrazar a muy distintas personas sin dejar de ser él mismo. Siempre le he admirado esta virtud que es un modo de libertad.
¿Y el Thió? Bueno, va que me muero de ganas de verles. Un oasis entre tanta mierda. ¿Harán temas nuevos? ¿Seguirán de nuevo juntos hasta que se caigan de los cocoteros o se rompan las clavículas al pillar el Enderrock de la estantería? Esto sí vendría a demostrar la madurez del público. Sólo Els Pets siguen juntos, sumando nuevo público y siendo cada día más profesionales. Les vi en el Palau el día de su veinticinco aniversario y lo pasé bomba, pero ¿Qué queréis que os diga? Soy más de los Stones que de los Beatles. Afectos aparte, yo soy de los Sopa, de la Cabra y de la forma en que su rock and roll sabe poner el dedito en la llaguita.