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Lo que va de Albert Om a Pau Riba y a Gerard Quintana




Desde el lunes noche en que vi el Convidat, el programa de TV3 que conduce Albert Om y en el que se entrevistó a Gerard Quintana, siento ganas de hablar sobre ello.
Si no lo hice fue porque el tema derivó en el viejo asunto de siempre y me venció la pereza atávica de la gran inanidad. Si no lo hice fue por falta de tiempo. Si no lo hice fue porque lejos del viejo asunto de las lenguas, del catalán versus el castellano, la sensación que me invadió fue otra muy distinta al tema que se destapó y venía refrendada por la misma que sentí al ver el primer programa del Convidat que ví en mi vida, -antes del de Quintana-; el que estuvo dedicado a Pau Riba.
Digo que el programa del Convidat que estuvo dedicado a Pau Riba estuvo dedicado a Pau Riba y digo mucho, porque aquél programa estaba tan dedicado al poeta y músico que abrió su casa durante un fin de semana, como al presentador que entró en ella. Y todo por aquella regla de tres que trata de convertir en mediáticos a los periodistas, a fuerza de darles un trabajo con el que establecer conexión con el gran público, para llegar a crear grandes audiencias a cuestas con el oficiante.
Deduzco, sin poner en duda su profesionalidad (ay, la profesionalidad) que Albert Om es a TV3 lo que Jordi González a Telecinco con su infame programa de entre dos colores totales. Deduzco que es un tipo burgués, de clase media (al menos la habrá conseguido currando) y vocación endémica de no mojarse ni para mal ni para bien, en aras de la mentada profesionalidad que coloca a ciertos personajes televisivos en una neutralidad que les viene muy bien para ampararse en las tormentas, del mismo modo que les viene muy bien para subrayar la paja en el ojo ajeno, obviando su viga.
El programa de Pau Riba comenzaba con el Om llegando a la casa del poeta en Tiana, mientras su voz en off dejaba bien claro que el mundo de Pau Riba y el suyo eran muy distantes, algo que no aportaba nada al programa en sí, pero si al personaje Om. El dislate más grande lo cometió cuando, en la primera cena en casa de su invitado, O, que comía con avidez un pan con tomate y jamón que Pau le había preparado, se planteaba abiertamente una reflexión para la historia: “Al fin, veo que los fines de semana de Pau Riba y los míos no son tan distintos.” En casa nos reímos. El tipo rizó el rizo de su suspicacia de “chico formal” (y un poco más) al modo de la canción “Cadillac Solitario”. ¿Qué podía llegar a pensar el presentador que Pau Riba podía hacer las noches de los sábados? Unos crean y otros se recrean. Pero el que se recrea, a veces, como en este caso, va demasiado lejos. A la nada.
En este punto estaba mi relación televisiva con el ya nombrado (y renombrado) periodista, cuando el lunes pasado me senté a ver el programa que le dedicó a Gerard Quintana. Al terminar sentí algo parecido a la tristeza. Un barniz.
Me molestó sobremanera que destacaran la profesión del padre de Gerard, antes y después de la publicidad y me molestó sobremanera que con lo que podría dar una conversación de un fin de semana con Quintana, todo hubiera acabado por ser tópico, superficial y hasta ladino.
“Collons, nen, Gerard, ya te vale. ¿Cómo has abierto las puertas de tu casa a un programa de estas características?”, pensé. Lo concluí rápido. Aunque Quintana diga que hace tiempo que no cree en la raza humana, siento que cree más que nadie. Da mucho más que la media de los humanos (¿si no de qué se lanza a los escenarios con pasión de acabose y a todas las colaboraciones solidarias del mundo mundial?) y a todos y quizás fue él el primer sorprendido.
Me lanzo a suponer que entre cierta ingenuidad y el pan de cada día, Gerard no supo decir que no. El caso es que estos “merders” siempre le pasan a él o a tipos cómo a él.
Estas cosas que nunca le pasarán a los chicos Om. La generosidad es del de Gerona y el otro cavó la zanja. Dos días con un personaje son muchas horas como para no poder pillar un buen par de titulares, pero Om no le tenía que haber jugado esta mala pasada a Gerard, mucho más cuando han sido compañeros y aún, sin saberlo ni constatarlo, seguramente habrá recibido mucho cariño del ampurdanés.
Los chicos Oms, con su corazoncito y los roscones de reyes para la tieta, acaban perdiendo la delicadeza por la audiencia.
Tras el programa te daban ganas de decir aquello de que con amigos así de qué narices sirven los enemigos.
En un comunicado posterior al entuerto, Gerard recaló que Om le dijo que le había sabido muy mal el asunto. Al guionista del programa también le había sabido muy mal. Gerard decía que se sentía como quién abre su casa para que los demás entren a cagarse en ella. Y Om, siempre positivo, le decía al de Sopa de Cabra, que quizás lo mejor era el debate que se había abierto. Un debate pendiente, según él. ¿Un debate pendiente? Esto ya me pareció demasiado.
Lo que se abrió no fue un debate pendiente, sino el debate inane de siempre, el de los dos colores totales, el de las infames norias que no avanzan si no que se balancean, el debate del pueblo narcotizado. Estos tipos de debates a los que la televisión podría contribuir a que no se dieran si partieran de la base que el espectador no es tonto ni se pregunta ni le importa qué narices hacen los artistas los sábados por la noche.


Sopa de Cabra




En un rato me voy a misa. A mis liturgias. Al concierto de Sopa de Cabra en el Sant Jordi, el último de los tres que han realizado durante estos últimos días. Me apetece mucho. Viví y curré entre lo que se dio en denominar la eclosión del nuevo rock catalán y lo pasé muy bien. Por afinidad estética y de sonido, Sopa de Cabra era mi grupo preferido. Luego estaba su cantante, el Gerard Quintana, un hombre con el que nunca he perdido el contacto y es un ser muy marciano y muy buena persona. Buena persona. Me gustaría copiarlo mil veces. Ya no se acostumbra a recalcar la bondad. El Gerard es bueno porque trata de ser justo, porque se contradice y porque una vez le vi entrar en un despacho como un hombre toro, un hombre cíclope, un hombre apunto para desmantelarlo todo porque le habían pisado el callo de la dignidad (Siempre caigo en lo mismo, quiero señalar la bondad y acabo por virar y dar razón a una creencia popular que me pone del revés: El bueno es tonto. Entonces, busco una anécdota que desdiga la creencia. O sea que sigo alimentando a los cerdos del Costumario. Ya aprenderé.)
Dentro de un rato estaré en misa. Más contenta que nadie. O contenta como todos los asistentes. Y para que no escribir a la vuelta y perder la objetividad que me caracteriza (sic) quiero dar la vuelta a otra creencia popular de presente.
Cuando los chicos de Sopa de Cabra decidieron volver a juntarse para su concierto de 25 años, llamaron a las puertas de las teles las radios y los organismos todos y “nadie lo veía” (“Ver”, de acto de fe) así que decidieron tirar por la vía de en medio y montar, con su agencia de managers, la que se ha liado. Ni subvenciones ni bobadas. El público ha sido el que ha respondido. Luego vinieron los sponsors. Hay que dejar las cosas claras, porque aquí, en la catalana tierra, siempre que ocurre algo grande (dimensión, emoción) se tira a mirar a la Plaça Sant Jaume y a imaginar bolsas llenas de euros. No es el caso. Y quería decirlo.
Hay quién ante el éxito de la vuelta de Sopa de Cabra se pregunta cuál es el pulso músico cultural de un país que vive de sus recuerdos. Yo lo flipo. Con la mantilla por poner y la tachuela en las manos, lo flipo. Nadie se pregunta cuál es el pulso de los ianquismos cuando actúan los Rolling o el maravilloso Neil Young. Simplemente se ha creado una escena. Y hay más. Hay muchas más escenas catalanas. Pequeñas, medianas y grandes. El pulso es bueno. La amargura es lo que lo ralentiza. Fuera con ella.
A la guitarra y sustituyendo a Ninyin que está en los cielos, los Cabra han puesto a Xarim Aresté de Very Pomelo (una banda que no paro de promocionar porque soy fan patapan) así que los Sopa también han hecho subir al escenario a los más jóvenes.
Un día como hoy, con el recuerdo de Allende, las víctimas del 11-S americano y una flor a modo de ofrenda que he llevado a la casa donde nació uno de mis escritores favoritos, paseando con la perra, que también cumple años, ha de terminar con rock and roll del bueno. Y quería compartirlo con vosotros. Más que nada por no caer, mañana, en lo de la crítica musical, algo de lo que me rehabilité, por bien propio, de la subjetividad y del rock en general.
Me rehabilité:”Por delante y por detrás”, que canta el gerundense de la larga melena.








Bona nit, malparits


Para lo que no vivís en Barcelona ciudad, os lo cuento. De un tiempo a esta parte, han ido apareciendo unos pósters de gran tamaño, de esos que ocupan medio pirulo, en los que sólo se lee: "Bona nit, malparits" (La traducción literal sería "Buenas noches mal nacidos", pero la traducción exacta se me antoja más cercana a un saludo del tipo amistoso, en la onda de "Buenas noches, hijos de puta". El poster es de color grana y en el centro se ve un plato, con una cabra sumergiéndose. Un plato que contiene una cuchara, que contiene una sopa.
Es el anuncio de la vuelta a los escenarios de Sopa de Cabra, una banda de rock catalán ( y castellano) que vino a poner a Catalunya entera del revés hace unos ¿venticinco años?. De las cuatro bandas que explotaron por eclosión natural ( espero que a estas alturas ya esté todo muy claro, pero por si acaso lo hago público, again. Detrás de la eclosión del rock catalán segunda fase ( la primera se produjo a principios de los setenta) no estaba Pujol ni ningún prócer de la patria "nostrada". No fue una jugada del Servicío de Márketing e Inteligencia de mi país, ni tan sólo habían tipos regalando cheques en blanco. La leyenda es boba y malintencionada. Lo que si había eran ganas de tocar y cantar en el idioma que apetecía, -con la lengua que les era "natural"-, a los chicos de las distintas bandas que se formaron en otras tantas y distintas comarcas de Catalunya y cuyo podium y popularidad se resumió en cuatro de ellas) la que más me gustaba y me gusta, la que más se aviene a mi forma de concebir el rock´n´roll era Sopa de Cabra. Y estos posters granas, con la cabra loca dentro de un plato y el slogan de "Bona nit malparits", que no es más que el saludo que el Gerard Quintana lanzaba al público al pisar escenario, vienen a decir que pronto, muy pronto, -ignoro cuan pronto o cuan tarde-, los chicos se reunirán y nos van a dar nueva caña para pasárnoslos muy bien. Ya no está Nynyn, que era el más rockero en el sentido estricto de la palabra, pero habrá lluvia de púas. Algo habrá de su parte.
No venía a "xafar la gutarra" ( a "pisar la guitarra", a joder a nadie...) de los que han puesto pega tras los posters, empapelándo Barcelona generando expectación, pero ya vale, la expectación ya está creada.
Poned fecha que ya nos estamos muriendo de ganas. Hablo por mi casa, como el maestro Monegal habla de la suya. En casa somos muy fans del Monegal. La más joven ( de mi casa) usa las frases del maestro y te va pegando fuego con la voz del bigotudo. Ultimamente, cuando le digo algo del tipo "madre coñazo sólo hay una", ella me responde con una frase del hombre de la BTV que le dedica a la Milá y su ratomancia: "La Merceditas pone muy bien el dedito en la llaguita ¿Verdad Merceditas?¿ Verdad mamita?" Yo me parto de risa y dejo el coñazo.
Lo que no voy a dejar pasar es la próxima o próximas actuaciones de los Sopa de Cabra. Cuando llegaron a la escena catalana no se había visto ni soñado una actitud tan rockera por estos lares. Y no sólo en los musical, si no también en lo estético, en el compromiso, en la camaradería, en la actitud...
El golpe de cadera del Quintana resultó ser un despertar de líbidos, o una forma de detener el sueño en las proximidades de casa: "Collons, si éste tío se mueve cómo los guirïs" El hecho que llegaran marcando paquete con una canción que venía a poner otra vez al bueno de Siset (l´avi, el abuelo Siset de la canción l´Estaca de Lluís Llach) en la palestra, fue todo un acontecimiento a celebrar. El nuevo Siset, el Siset de los Sopa de Cabra (el nombre de la banda es el título de una canción de los Stones) era un tipo que andaba todo el día borracho, contando sus ideas suicidas, y al llegar la noche decidía dejar el estropicio para la mañana siguiente porque es "Molt més bonic l´Empordà." (El Ampurdán es más bonito que el suicidio, qué duda cabe)
Todo lo que venía de los Sopa era crudo, era dulce y era rock and roll. Vamos a ver cuánta gente los revisita con el mismo espíritu de entonces. En casa somos dos generaciones con ganas de volver a escucharlos y bailarlos. Y hay más generaciones interpuestas que también tendrán ganas de volver volver, aunque estos asuntos del volver siempre tienen sus propios fantasmas. Lo más importante es que los Sopa, la banda, tenga ganas de tocar, de entregarse. Ellos no han cambiado, han evolucionado, pero no han cambiado.
Gerard Quintana se ha convertido en uno de los seres más queridos del mundo. No sé cómo lo hace, parece que contravenga aquella máxima que dice que no se puede quedar bien con todo el mundo. Y no es que Gerard quede bien con toda la peña, -puede ser muy hostil-, si no que es capaz de abrazar a muy distintas personas sin dejar de ser él mismo. Siempre le he admirado esta virtud que es un modo de libertad.
¿Y el Thió? Bueno, va que me muero de ganas de verles. Un oasis entre tanta mierda. ¿Harán temas nuevos? ¿Seguirán de nuevo juntos hasta que se caigan de los cocoteros o se rompan las clavículas al pillar el Enderrock de la estantería? Esto sí vendría a demostrar la madurez del público. Sólo Els Pets siguen juntos, sumando nuevo público y siendo cada día más profesionales. Les vi en el Palau el día de su veinticinco aniversario y lo pasé bomba, pero ¿Qué queréis que os diga? Soy más de los Stones que de los Beatles. Afectos aparte, yo soy de los Sopa, de la Cabra y de la forma en que su rock and roll sabe poner el dedito en la llaguita.



Muy personal: Felicidad para Júlia

Hoy, día dos de Julio, a las diez y diez de la mañana, se ha cumplido el veintiún aniversario del nacimiento de la Júlia, mi hija. Y ¿que queréis que os diga? Que para escribirlo tengo blog. La folclórica que hay en mi se ha levantado esta mañana muy emocionada, dando manotazos a la prudentísima que también hay en mí y sólo saben ver los muy sagaces.

Me he dejado vencer por el orgullo de ser madre ( como grandiosa parte de la humanidad) en un mundo en retroceso, en un enclave ( a pesar de toute) privilegiado y de una chica lista que se sabe sacar las castañas del fuego.

Hasta los diecinueve años, le hacía regalos de corta y pega; albumenes y cosas muy personales (con materias primas de gran calidad de aquella papelería que tanto nos gusta a las dos y se halla al inicio de la Calle Condal entrando por Laietana, de la que ahora no consigo recordar el nombre) pero el año pasado ya no pude.

No tenía tanta información sobre su vida como para hacerlo.

A diferencia de otra gente de su edad a la que quiero mucho y con quienes hablo de casi todo, con Júlia ( que no es mi amiga) hablo mucho, la quiero incondicionalmente, pero hay muchas cosas que no se de ella ni ella sabe de mí, ni falta que hace. Un pudor y unos límites necesarios.

Lo que mas me llena de orgullo en su veintiún aniversario, es que ya sea capaz de crecer, amar, estudiar, trabajar y vivir sin necesitarme ( muchas veces ni a mi ni a nadie) a su lado. Hablo de una necesidad funcional. Lo emocional es otro tema.

También me agradan montón los momentos de unión y complicidad en los que nos basta sentirnos cerca para saber que piensa la una o la otra, pero lo que mas celebro es su libertad ( en la medida de lo humano en este inhumano mundo) que haga todo lo posible para emanciparse por completo y para vivir su vida sin cargar con mi muermo. El amor y la incondicionalidad, no sólo me los supone, si no que los ha tocado.

Al revés es distinto. Yo tengo su amor y lo tendré mientas viva y hasta después, pero sería muy perverso por mi parte, exigirle incondicionalidad por encima de todo. Esta historia de madres e hijas y de hijos y padres es así desde el principio de los tiempos.

Pero, ay; no soy la madre perfecta. No hace falta. Como tampoco hace falta que ella sea la hija perfecta; que no lo es.

Desde muy niña lo tuvo claro. Le gustaban los zapatos de charol y maquearse como una mona.

No debía tener mas de cinco o seis años cuando me dijo: "¿No pots tenir un amic "normal", un que no sigui "col.lega"...? Siento airearlo, pero me lo dijo después de haber visto una actuación de Albert Plà en la que terminé hablando con Gerard Quintana.

Meses después, en un vuelo del Puente Aéreo, me confesó que le gustaban: "Aquets homes que van tant ben pentinats i parlen per teléfon". A mí me dió un vahído muy grande que sobrepasé como bien pude.

El tiempo ha ido pasando y desde hace años tiene un novio con pinta de "colega", que no de ejecutivo. Un chaval del que me tiene prohibido hablar en este blog; sensible, amable, honesto, simpático y con un discurso demoledor, -por escéptico y totalitario-, del mundo en que vivimos.

El misterio de la vida es muy grande. Y lo de hacer niños y que crezcan y lleguen a opinar y a vivir por su cuenta y riesgo, para mi, es como lo del teléfono. Ya me lo pueden contar, que nunca lo entenderé. Por no hablar del lugar donde descansan los blogs cuando nadie los lee.

Hoy, en este post tan personal, felicito a Júlia por ser una gran mujer, aunque a veces también nos preguntemos ¿Si nos hubiéramos conocido con idéntica edad, tú crees que habríamos sido buenas amigas? Ella tiene claro que sí. Yo me mareo con las hipótesis. Lo único que sé, es que ella, mi hija, la Júlia, es, -de largo-, lo mejor que me ha pasado en esta vida. Brindo por ella.



JORDI GUARDANS, desde Granada

 En la imagen, Jordi Guardans, mi Jordi; poeta y compositor.


El asunto reside en no ponerse nunca de culo a la vida. Incluso en los malos momentos (hablo de los males occidentales mass media pueblo asustado) hay luz en las rendijas, lugares donde podemos sentarnos para conocernos y amigos que te regalan cosas.
Jordi Guardans es un poeta; para mí el mejor, el que mas compañía me hace y me viene haciendo desde hace muchos años. No es fácil que se de el doble fuego de ser amigo de alguien y fan acérrima de su obra, muchas veces la propia amistad no lo permite, pero con Jordi fue así desde el primer día. Bueno, desde el segundo, en que quedamos y me trajo el manuscrito de una novela que nunca se editó y yo leí  en la noche. Un mundo de mundos imposibles y muy reales donde la pena del ser te abrazaba como una hada buena, dando a la soledad, momentos para el éxtasis. Desde entonces  ( le conocí con diecisiete años en la barra del Zeleste y me pareció el hombre mas bello que jamás había visto. Un poco Brando, un poco Che Guevara, muy tierno y muy salvaje) Jordi ha publicado varios poemarios y ha compuesto muchas canciones que han cantado otros y que ha cantado él sin cantar casi nunca cara al público. Escribe en un catalán de esos que entiende todo el mundo por poco que sepa francés, galego o el lenguaje de los signos. Ni farragoso ni insulso. 
El mundo de su primera novela lo ha ido agrandando y achicando con los años, cada vez es mas leve 
(por directo al corazón)  y cada vez mas necesario. 
Me siento incapaz de escribir sobre él una crítica literaria. 
Pero lo mejor llega esta tarde, a las cuatro, en su casa, escucharemos juntos y mas ajados; pero muy juntos, el disco que le han cantado Gerard Quintana, Carles Rabassa, Esther Formosa, Silvía Comes, Túrnez y Sesé y Adolf Osta. Creo que ya está en las tiendas y lleva por título el de uno de los temas: "T´escric des de Granada". Podía haber escrito este post mañana, después de la audición, pero no se como resistiré tanta emoción. Porque las canciones del Jordi, grabadas de cualquier manera, siempre me han acompañado. Primero en cassette, cantadas por él y pilladas desde micros de maquinaria muy viejuna y luego en cd y con mejor tiento grabador pero no como para echar cohetes. A mi tanto me daba. Yo necesitaba sus canciones y él me las daba. No exagero si afirmo que desde la barra del viejo Zeleste hasta hoy me las he puesto, al  menos una vez cada quince días y a todo pongo a todo volumen  para redimirme y vivificarme en ellas. 
Así fue que el día que Sílvia Comes me llamó para hacerme escuchar su versión, con aquella voz de profundidad que tiene, me dio por llorar. Me salieron un montón de lágrimas disparadas, en horizontal, como si alguien hubiera agujereado una cañería llena de agua. No soy muy de llorar y eso me turbó bastante. La turbación era hija del orgullo (las canciones del Jordi, son en cierto modo mis canciones) de que aquellos temas que me han acompañado siempre, se hubieran convertido, en la voz de profesionales, en un canto para todo el mundo. La turbación también era hija del deseo de poder compartir esta pequeña gloria del poeta, de darse a conocer, de salir al mundo, de expandirse. La turbación es la emoción haciendo de las suyas. Me gustaría poder compartir con cuanto mas gente mejor, el mundo de las canciones del poeta. Y también su poesía. Tengo el link de su página a la derecha de este texto. En la izquierda llevo todo lo demás que me viene de él. No hay que ponerse nunca de culo a la vida, porque la vida "esa cosa mala" trae regalos que valen la vida misma.

Carta a Nazario

Foto: Ocaña, Camilo y Nazario por las Ramblas de Barcelona ( colección de Nazario y el ciberespacio)

Querido Nazario: te he pillado la foto del féisbuk. Nada mas verla me he quedado mirándola un buen rato. La podía haber hecho yo, solo que por entonces no tenía cámara. En el recuerdo, me da la sensación que os miraba desde abajo, cosa que tampoco puede ser, porque a los dieciséis ya era tan alta como ahora. No os miraba a vosotros, me miraba a mí en vosotros. La santísima trinidad barcelonesa de finales de los 70. No sabrás nunca cuanto me ayudásteis a ser como soy ( si esto es alguna hazaña) vosotros, tus dibujos, los de Ocaña, el culo de Camilo, el Pau Riba de mi código familiar, el Sefer bendita ternura, el Pau Malvido y hasta el Picarol.

El otro día te llamé para decirte que necesito curro de media jornada. Me han caído dos libros, dos, pero sigue sin ser suficiente. Escribo con interés y entusiasmo aquello por lo que me requieren, pero yo quiero re escribir esta foto, vuestro tiempo, vuestra historia. Cuando os miraba con ojos de niña divertida, batiendo palmas...

Y no hay manera. Tú bien lo sabes. O sí la hay. Lo puedo escribir sin adelanto, ni contrato, ni seguro para presuntos cortes en los dedos, pero a eso ya no juego. Hartita de sostener con mi trabajo, el pago de los mensajeros de grandes editoriales. Así que esta historia debe esperar, mi punto de vista, que no es el único ni el definitivo. Y es mas bien bajito, porque tengo la sensación que mi mirada llegaba a vuestra cintura. Mis manos también, como la canción de Adamo.

Bueno, niño, que ya sabes que te quiero. Y no por tu polla al aire en los setenta, si no por como te lo dibujas, por tu voz y tus maneras cálidas y vehementes. Una de las cosas que mas me gustan en el mundo es tener cerca a la gente que admiro. O admirar a la gente a la que quiero, pero sin baba. Un face to face. Desde el hevyorro escritor Mariano Muniesa, al puto amo Echanove o Gerard Quintana.

Tus chulos siguen asustando a mi hija con propuestas indecentes. Ella huye donde yo, seguramente, me hubiera quedado. No a follarme a tus chulos, si no a ver hasta donde llegaban.

A veces me pregunto si será su generación la que escribirà la historia de la foto. Quizás sí. El tiempo necesita tiempo, de modo que los puntos de vista están cada vez más lejos de la realidad.

Una realidad que tampoco existe, porque es imposible abastar tres, mil realidades, en un solo texto y en un punto de vista bajito. Pero qué bello sería escribirlo.

POSTALES

La postal que ilustra la entrada: pop español años ´60.
Tengo algunas más, del día de hoy y aún por dibujar:
-Una família de obreros se sacude los fríos en un centro comercial y cómo son extranjeros las dependientas ociosas, hijas también de inmigrantes, cierran la caja a su paso.
-Mi amiga Marta mira a su hija y recuerda cuando la concebió con su amante, el gran Copito de Nieve.
-Alguien a quién conoces se ha quedado sin trabajo, parece más humilde de cuando mandaba marcar el paso a ocho subordinados, pero todo es cuestión de tiempo.
-Alguien a quién conoces también se ha quedado sin trabajo y sigue siendo tan humilde como cuando lo tenía.
-El papa de roma bendice a París Hilton en audiencia privada.
-Una rock and roll star deshoja una margarita.
-En un bar, cuatro poetas riman amor con tuperware.
-Paco Ibañez cantando "A Galopar".
-Mirando trás la ventana de su casa, una mujer burguesa se "pone" al ver a dos adolescentes metiéndose mano.
-Carlos Azagra pinta una viñeta para el Jueves.
-En un aula, una profesora cuenta a los chavales que es la democracia.
-El rock and roll star sigue deshojando la margarita.
-Una mujer que escribe un blog se tiene que salir corriendo a trabajar. Luego tiene que ir A y luego hacer B. No sabe adonde llegará, pero corre.
-Tres despidos más por enfermedad.
-Un perro anonado y dos pájaros volando.
-Mira quién baila y te diré quién eres.
-Miquel Abras gana el premio al Disc Català del Año.
-Palestina
-Gerard Quintana compone un tema.
-Dos euros
-Un corazón garabateado.
-Miles de corazones rotos y otros tantos teléfonos móviles fetén.
-Las flores de la postal años 60 esperan volver a lucir palmito este año.