
Desde que
despareciste te he visto en el
Vanity Fair.
Los huecos de tus mejillas se han agrandado, de forma que en cada uno de ellas podría anidar un gorrión.
En cambio, tan delgado como estás ahora, tus ojos verdes (que te quiero verde) son más incisivos, si cabe, que antes.
Espero encontrarte a través de Diana y de
Anne.
Anne te conoce bien, de cuando eras un niño y recogías migas de pan en los suelos de la
Factory, pero no fue todo tan brutal.
La foto de
Nico, la que enseñaba de
tí, viendo el televisor, con doce años, tumbado en el suelo, con la merienda al lado...
Este bienestar de las abuelas no ha de volver nunca, pero
créeme que puedes reconstruirlo para mejor. Ya son muy pocas cosas las que necesitamos, y sin embargo parecen más importantes que cuando éramos más jóvenes.
Tus cartas me siguen allá donde vaya con una sonrisa
Boulogne, de naturaleza y bosque adentro, de resina y miel.
Tengo sobre la mesa un encargo que no puedo tirar adelante sin
ti.
Tu
mami me dijo que no la dejara
sola en su agonía. Yo soy menos
pretenciosa, al menos por ahora, y te pido que no me dejes sola con el encargo.
Podríamos merendar un día de estos. Tu me recitarías
Baudelaire y jugaríamos por las calles a buscar gorriones para los cuencos de nuestras manos. Las de los dos.
1 comentario:
Realmente me ha emicionado lo que has escrito de Ari,yo soy una súper admiradora de Alain Delon y siempre he tenido la duda de si es realmente el padre de Boulogne,Alain siemprelo ha negado ,me gustaría saber tú opinión,por favor.Tengo un bloc sobre Delon y toda información es poca,saludos!!
Publicar un comentario