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Desde el día mas triste del mundo






Dicen que hoy es el día más triste del año. Luego dirán que es el año más triste del mundo. Y a fuerza de decir cosas chungas acabaremos acojonados, esperando en una esquina a que nos salven la policía o los servicios sociales. Que nos salve el poder de tanto miedo como van inoculando desde el mismo.
Hoy es, para mí, un día de mierda, en el sentido en que incluso he retituteado cosas que nunca hago, cagadas manifiestas de Pilar Rahola y declaraciones de Trias. Trato de mantenerme al margen de insuflar globos que solo llevan al odio y paralizan tanto como el miedo, a menos que sean muy manifiestos y los sienta absolutamente flagrantes como para que aporten algo.
El día veintinueve de Abril del año 2011, escribí un post en este mismo blog en el que me hacía eco de la muerte de Patricia Heras. Lo supe por una colega en común. Pero no solo hice eso, escribirlo, si no que lo hablé con tres (¿y ninguno era bueno?) columnistas, periodistas de algunos medios. A excepción de uno y de otro colega divino que lo pilló al vuelo sin que tuviera que decirle nada, dos de ellos se pusieron a indagar o simplemente lo escribieron, pero en uno de los casos, el medio en que publicaba periódicamente,  le censuró. Los otros dos ni mú. Una mera entrada en un blog valió para que algunos amigos de Patricia se pusieran en contacto conmigo y me dieran las gracias. Un mero blog y unas gracias. Muy grande. Entonces no contaban con apenas difusión.
Y hoy, el día más triste del mundo según la ciencia, leo una columna de opinión de uno de estos colegas a los que advertí entonces, que se ve que vio el pase de Ciutat Morta y no pudo si no estremecerse. Está bien. Tiene un gran predicamento, escribe desde una gran atalaya y es apasionado y constante, pero como hoy  es el día más triste y más mierda del mundo, y encima porque lo merece, me cago en él. ¿Por qué no estuviste ahí el día que más te necesitaba? Paso la mañana transcribiendo cintas y retuiteando mierdas (el frío, la pasta y los deseos no culminados hacen, dice el científico, que este sea el día más triste del año, un día de cada día)
A las doce en punto del mediodía aprovecho para llamar a la operadora telefónica con quién tengo un rifirrafe. La vehemencia es un grado y la aprovecho. Entre llamada y llamada, una voz se cuela en el teléfono. Es la del colega columnista, periodista, que entonces no dijo ni mú y del qué, también desde entonces no tenía noticia alguna en el directo. Cuánto tiempo ¿Cómo estás? Y, perdona, no supe atenderte cuando me lo notificaste.
Si estás buscando absolución, llama a diostodopoderoso. Primero le hinco el diente. Ahondamos más en el tema. El escribió algo y el periódico para el que trabaja le puso peros. Y ahonda en sí mismo. Yo le digo que también lo dudé en su día. Está escrito en este mismo blog. ¿Sabes que ahí al fondo, en lo más intimo y más feo, la “pinta” de la chica que vino a contármelo me hizo dudar? Ahondamos aún más. Le digo que voy a escribir la anécdota en el blog y me pide que cite su nombre. Ah, no, publicidad gratuita ni hablar, tío, que ya tienes mogollón. ¿Por qué lo vas a escribir? Porque si no contamos lo que nadie dice, acabaremos nunca escribiremos lo que todos quieren oír. Y eso lo sabes bien Colgamos con un hasta luego.
Y de repente, a pesar del frío y de la ciencia, a pesar de Je suis Charlie y de soy Patricia, a pesar de los deseos no culminados, el día se convierte en el más alegre del mundo. Por qué no hay como reparar en los errores, ponernos en solfa, leernos el Catón. Y para ello se necesita valentía, que es lo único que sirve para combatir el miedo y la tristeza. Para combatirnos.

Que se reabra el caso del 4-J. Retuitea. Que se reabra.  

Animales sueltos



No me estoy quieta. Escribo, salgo, entro, escribo, y vuelvo al blog, que decidí mantener en tregua. Me va bien tomar como excusa el tema del buey y la mula que el papa de roma nos niega. Esta gente ociosa, siempre inventando chistes para arrancarnos una sonrisa. En mitad de los desahucios, en todo el jeto de Artur Mas, a saco contra los bajos de Pedro J. Ramírez, encima de los himnos de Sabina, para sacarle un pesar a la Rahola y porque le sale de debajo la sotana, no hay buey ni mula. Se acabó.
No es por fardar, pero hace unos años, después de visitar Belén, al volver a casa, lo dije a mi familia. Ahí donde dicen que nació jesusnostrosenyor no cabe bestia ninguna. Concluí que la virgen y san josé debían ser muy bajitos a juzgar por la cueva, pero no hice un estudio sobre el tema. La cosa se quedó ahí, encima de la mesa, junto a una rama de olivo que le compré a un chaval árabe y no debía ser del monte ídem, pero la vecina me bendijo por ello. Una bendición vecinal, mucho más cuando el registro vital es muy distante, vale más que una bendición global, de esas que da el papa, toque a quién le toque.
Más tarde, pensé que a la mula y al buey los había metido a presión, encajándolos, Carod Rovira, cuando lo de las fotos de risa entre amigotes ociosos. Pensé en él por compatriota y porque ya se le veía una predominancia a cargar hacia la derecha, lo cual siempre habla de una fuerza extraordinaria para conseguir meter las cosas a presión, una facultad que no poseen los buenistas de siempre, demasiado ocupados en poner gasas frías sobre el entumecimiento de los recortes y la bolsa del pan. Un día seremos malvados y arremeteremos al lado de todos los bueyes y todas las mulas, que se pondrán de nuestra parte, discriminadas después de dejarse moldear por artesanos sensibles y chinos a piñón.
Este año haré un pesebre sólo de mulas y bueyes. Recogeré los que tiren y les protegeré del frío sobre musgo tierno. Los que no quepan en casa los llevaré a la sede de la CUP. Aquí cabemos todos, aunque Artur Mas debería hacérselo mirar, aunque solo fuera por dignidad. Dejar el gesto desafiante del vencido que no quiere serlo, dejar el buey y pasárselo a otro. Que gobierne Junqueras (una o, una u) que se apellida igual que el primer profesor del que estuve perdidamente enamorada. Curiosamente mi profesor se llamaba Artur, Artur Junqueras. Si fuera del ombligo gordo, diría que a través de mi vida se puede conocer la historia del mundo mundial. La de Cataluña al menos. Pero no voy de este palo. El palo que me gusta es el que canta Paula Domínguez, una chavala malagueña que es un prodigio de voz y un cruce de muchos estilos.
Se ha inventado un rollo muy bonito que no es un chiste, como lo de dejar espacio en los belenes, en la infancia, mientras aquí en la tierra van crucificando a la peña en plena madurez y con los callos por montera.
Lo bueno de escribir a bocajarro es que siempre vuelves a lo tuyo. Yo, a la música. Mi música tiene mula y tiene buey y tiene hipopótamo, pero en ella no se caga nadie, salvo un pastor previsor que se cargó de ciruelas secas, por si se le inflaba el vientre con el viaje y el cambio de aguas. Odio la manía de poner caganers con cara de político en los pesebres. O de directores de periódicos y papas de roma.
No sé cuánto tiempo podré aguantar encerrada escribiendo una historia del rock and roll para una editorial que no paga adelanto. Suerte tengo del blog, para no liarme y cargar contra Lemmy lo que he de cargar contra otros. Y suerte tengo de los chistes de los ociosos y la momentánea alegría que obtuve el domingo al constatar que no somos un país de tontos, como el mesías de la tabla redonda nos quería hacer creer. Mi alegría no es la misma que la del capo del director del rotativo. La mía se asemeja más a la del buey y la mula huyendo a saltos después de tantos años de sacrificio. Ahora solo falta darle un subidón a la bolsa del pan, escuchando a la Domínguez.

Brillante idea

Imagen pillada a Carola Vilanova

Si las palabras se las lleva el viento, que no se las lleva ¿Por qué reverberan ciertas frases cuando menos te lo esperas? Siendo más joven, al ir aprendiendo que todo es circular, o si no lo es, bien que lo parece, si me gustaba un chico que estaba enamorado de una chica de nombre Margarita, yo pasaba a odiar a las Margaritas todas, para acabar teniendo una amiga de nombre Margarita, la mejor y más generosa.
Esto y la falta de coherencia en lo personal de la gente que coreaba las canciones de Serrat, por poner un sólo ejemplo, fue, junto la menstruación cómo expresión corporal, como me planté en el mundo en mi primera juventud, además de, sin saberlo, ir practicando la religión de Numa, a la que despojé de su rollo puritano, con todo el egoísmo, con todo el placer.
Ir ofreciendo cada cosa, cada acto, cada palabra y cada viento, a una divinidad que voltea en las pequeñas cosas de la vida, me parece que es un recurso “natural” en el ser humano, y más que formar parte de un mundo espiritual, forma parte de la espiritualidad intrínseca en el ser humano, que a mi modo de ver sólo posee la oración del agradecimiento.
Para quejarse está el mundo. Hay nombres y apellidos detrás de cada queja, sólo que al jugar como juegan y confunden con las siglas, no los conocemos todos.
La queja es el acto que incomoda al que no tiene de qué quejarse, o muy poco. La queja, cómo el frío y las frases que reverberan en los momentos menos oportunos, estorban a quién anda por casa pensando en otras cosas. Unos chicos pasaban frío en una escuela y la que se ha liado ha sido parda. Al frío no lo tapa una manta. Si tienes frío en el alma y te dicen que hay quién lo siente en el cuerpo, se crea una transferencia. Y el que tiene frío en el alma golpea al que sólo lo siente en el cuerpo. Hay quién no soporta la vulnerabilidad ajena y mucho más si la vulnerabilidad es sólo a medias. Tengo frío pero me río y me toco el ombligo. Dadle fuerte. ¿Qué porqué?
Porque cortan las carreteras. El ribete final lo pone el New York Times y la Rahola, que tan “buenista” como es ( que se informe la mujer sobre quién acuñó este término que tanto le gusta) con toda la fuerza que le dio haberse encarado con los municipales que años ha se le quisieron llevar el coche, nos dice, a través de las páginas del periódico de Cal Pà i Seba, -donde también escriben gente de hacerles la ola y no parar que no mentaré para evitar comparaciones-, que lo que deberían hacer los estudiantes de la primavera barcelonesa es pagar entre todos, el coche que quemaron los revienta manifestaciones (Puig ¿No dice que los tiene controlados? ¿A qué espera para ponerlos a raya?) La idea de la mujer tiene delito. El coche quemado también. Instar a los estudiantes que se manifestaron pacíficamente a pagar los desperfectos de los revienta pelotas es una obscenidad de gran calibre. Puestas a usar la osadía como lo hace la señora de Cal Pà i Seba, siento que el coche lo deberían pagar todos los revienta manifestaciones que en el mundo (en este caso en la ciudad de Barcelona) hay. Los que apedrean con piedras y los que lo hacen con palabras. Los que pegan así y los que pegan asá. De modo que sería todo un placer y un acto de coherencia ver a la periodista de izquierdas (¿) abrir el monedero y fotografiar el momento en que hiciera la primera aportación crematística al coche churruscado, a menos que la propietaria haya vivido el gesto cómo una ofrenda al dios capitalismo, un poco Numa. Y como creo que esto no habrá sido así y no sé porqué me reverberan frases de artículos que no quiero leer y mis amigos de la logolalia me cuentan, cierro el círculo acariciando en la memoria la hendidura en la cabeza de un negrito, donde puse mis primeras monedas antes de ser quién soy, cuando me iba formateando el disco duro y aún creía que las palabras no se las llevaba el viento, que se las lleva.  

Pan y Cebolla (artículo de opìnión)



En la Rambla de Igualada, ciudad donde nací, crecí y viví de un modo permanente hasta los dieciséis años, hay una casa a la que se la conoce como Cal Pà i Seba (Casa Pan y Cebolla) En mis años mozos, Cal Pà i Seba era un referente geográfico. Vete a buscar los pantalones a la tienda que está delante de Cal Pà i Seba. El dentista está en el primer piso de la casa contigua a Cal Pà i Seba o una vez estés delante de Cal Pà y Seba tira a la derecha. Todo así.
Ignoro cuando pregunté el porqué de tan feo apodo, lo que sí recuerdo con claridad fue la respuesta. La casa era de los Godós, los Godós de la Vanguardia de avant la Vanguardia, que habían hecho florecer una gran industria textil a mediados y finales del mil ochocientos. Dice la leyenda, -más veraz que el amor puro-, que los trabajadores de los Godós hicieron huelga para pedir aumento de sueldos, precarios como eran, y en mitad de la manifestación, el jefe, el Godó de turno, increpado por alguien, acuñó una frase que fijó su talante y marcó su karma por los siglos de los siglos: “Los trabajadores, con pan y cebolla, tienen más que suficiente.”
Cal Pà i Seba, para más inri, se alzaba y se alza, en la acera de la Rambla por la cual, siendo yo niña y muchos años después, solo paseaban los xarnegos. Los catalanes paseábamos por la de enfrente. Y no crecí en el Medievo. Dice mi hija que para decir la edad sin decirla, diga que soy más joven que la Barbie, algo que en su dia y al saberlo, a ella la dejó estupefacta como es normal.
El caso es que si creces en un ambiente así, con aceras divididas y leyendas terribles, aunque tengas pedigrí catalán del conquistador sin mácula “castellana” hasta donde alcanzas a saber, o te vuelves un aburrido o un alza muros de rediós o sigues las enseñanzas de tus padres (en mi caso y partiendo de una enorme auto exigencia ética, me inculcaron que cuando las aceras del vecino veas discriminar pongas las tuyas en remojo, así como cuánta más acera pasees con más piedras y hermosuras tropezarás) y es fácil que acabes sintiendo que no perteneces a las aceras si no a los tejados y acabes por vivir sin sentirte de ningún otro lugar que no sea la levitación de los cuerpos, siempre un poco más por debajo o por encima del suelo donde pisas, aunque esta es otra historia y muy personal.
El caso es que Cal Pà i Seba estaba en la acera donde paseaban los xarnegos y no los catalanes, de modo que esto ampliaba su karma hasta enredarlo en la histeria de hoy día, en que el Grupo Godó, que durante más de un siglo ha contribuido a diseñar una prensa en lengua castellana para el burgués que lo hablaba con Franco y dio un vuelco súbito al catalanismo con la democracia, revisitado de pronto por la acera de enfrente-, hoy se puede comprar en las dos lenguas, de modo que se puede leer en la acera por donde pasan unos y en la acera por donde pasean los otros, contribuyendo de este modo a una igualdad de entendimiento democrático amén.
Si no fuera porque detrás de la Vanguardia están las inyecciones económicas, comúnmente llamadas subvenciones, que les pincha el actual gobierno de la Generalitat, -el mayor dispendio y estupefaciente, todo sea dicho-, no se sospecharía o se tendría la certeza de que detrás del Grupo Godó, detrás de Cal Pà i Seba, está la idea de ir dejando de lado la radio y la televisión públicas de referencia por otra referencia de copago en el que el PP y Convergencia i Unió, pasearan, del brazo, por la acera de en medio demandado pan y cebolla para los trabajadores de los entes públicos, que irán, poco a poco bajando la cuesta.
Es curioso que un periódico de tanta enjundia catalana, avant el catalán, tenga y tuviera entre sus filas a articulistas tan pro patria catalana como Quim Monzó y la Rahola (a ésta solo le falta tirarse a los brazos del president y a las piernas de Paolo Vasile, el hombre de Telecinco, partida en dos, como una mártir del amor hermoso) y les hiciera escribir en castellano contraviniendo su ideario.
La cuestión es que el Cal Pà i Seba de mi infancia ha ido tomando terreno hasta poner en jaque, por acuerdos tácitos o acuerdos morrocotudos entre el PP y Convergència, a la televisión y radio autonómicas, que deberían estar al servicio del pueblo. Y cómo cuando le comunicaron a la actual jefa de la casa, a la Terribas, lo que iba a hacer el Govern; cortar las alas de lo público sin menguar un ápice la subvención al Grupo Godó, la rubia dijo no con signos de admiración, defendiendo lo de todos, los muy populistas la tachan de no querer contribuir a la apretada de cinturón a la que nos vemos abocados y  cuanto más pobres, más. Los populistas del pacto reducen a la periodista de las mejores entrevistas televisivas de los últimos años, a no querer equiparar su trabajo y su sufrimiento al que siente un enfermo al morirse por falta de atención a las puertas de un hospital.
Vi la entrevista Terribas-Mas y como pasa con las pelis, a medida que pasan los días, más la entiendo. Y la entiendo como entendí la explicación que me dieron cuando pregunte porqué una casa no se llamaba casa si no Cal Pa i Seba.
A tanta indignación como nos van sumando le vendría bien una acampada con patines en Plaça Catalunya, con o sin pista de hielo. Al menos los igualadinos de la no acera, los del camino de en medio y del tejado podríamos ir sin rompernos la crisma, porque desde niños, además de conocer el karma de los Godós que padecemos los demás, nos enseñaron a patinar en el velódromo de bicicletas en que cada domingo se celebraba un partido de hoquei sobre patines donde no importaba la lengua que hablaban los jugadores si no el impacto del tiro. Lo que no consiguen las aceras lo consiguen los deportes, pero sólo en la cancha, no vayamos a flipar, que el pueblo somos muy dados a eso. A exigir más que pan y cebolla por nuestro trabajo.

Buenas y malas orquestas

A un grupo de amigos nos pilló el momento álgido de la Fiesta Mayor de un pueblo de la costa catalana, que es cuando los músicos van montando el escenario para el concierto de la noche, Cuando todo está por hacer pero también todo se adivina posible. Así, al menos, lo sentía de pequeña. Y ahí sigo.
El caso es que éramos unos cuantos tomando líquidos contra el calor en la terraza de un pueblo costero catalán mientras los músicos de una orquesta iban sacando el equipo de la furgoneta, acompañados de dos backliners.
Uno de ellos iba tatuado del codo al prepucio (lo último no lo comprobé, pero parecía un final natural) y mientras cargaba monitores cómo si fueran sacos de hortalizas (patam, patam) iba hablando con una rubia maciza que resultó ser una de las cantantes de la banda; la de la voz aguda que encaró el repertorio más movido. Ella también lleva tatuada una rosa a media pierna, por debajo de la rodilla. Más que un tatuaje parecían los restos mortales de una calcomanía gigante que por alguna extraña razón le habían caído ahí, como le habrían podido caer sobre el moño de un piso a lo ancho que se le iba deshaciendo a medida que cantaba y meneaba el caderón.
(Oigo la voz de mi abuela increpándome: “Nena, ven, no puedes salir de casa con cosas enganchadas en los brazos, con lo limpia que vas. ¿Cagadas de paloma?”: “No, “iaia” Martin Luther King y el Lobo Feroz, están medio borrados pero aún fardan.”)
El técnico de sonido, que era el segundo backliner, pegó un grito desde la mesa, a través de un micro que se acopló con el bafle del bajista.
Mecagontó y qué ha sido eso.
Dijo que había que probar y todos los músicos subieron al escenario. La batería sonaba como un estropicio y en primerísimo plano. El guitarrista se quejó: “No me oigo, este bestia parece que esté cortando leña”. El batería respondió que eso era lo que necesitaba: Leña de la buena. Y miró el escote de la rubia.
El teclista, que caminaba dando a entender que era el director del tinglado, pidió silencio con una palabra soez y les llamó al orden: “Vamos a tocar la apertura”. La palabra nos encantó a los de la terraza.
La “apertura” era el “En Forma” de Glenn Miller. El trompeta, un tío con carrillones rojos y cara de simpático, entró antes de tiempo. El director le detuvo. Así fue varias veces, hasta que consiguieron ponerse de acuerdo y la tocaron de principio a fin. Seguían yendo a destiempo pero parecía que se daban por vencidos. Vencidos y contentos. La cantante morena probó la voz tirando sílabas al aire, aunque lo más sorprendente seguía siendo la vitalidad del pitos, que se entregaba al tema del gran negro ora pro nobis, con un entusiasmo insólito, hasta lograr una versión del clásico, con aire de pasodoble. No se le vio hacer ninguna pausa y resistió sin ahogarse la actuación.
Algunos nos pusimos en pie para aplaudirle, pero nos miró con el mismo desdén del maleducado de Dylan al concluir un tema.
A pesar de eso, al trompeta se le notaba satisfecho y acercándose al director le espetó:”Pepe, esto ni la Salseta del Poble Sec”. La Salseta es una gran orquesta de baile. La que tocaba en la Fiesta Mayor de un pueblo costero catalán era una mala orquesta de baile, pero tenía gracia.
Cuando al fin acometieron su función, vestidos, comidos (los de las orquestas comen antes y después de tocar) y peinados, el cafre de nuestro pandilla (todos lo somos en algo y nos vamos turnando) aseguró que él se tiraba al mar si no nos íbamos. Temía que le agujerearan el buen gusto. Le dijimos que estas cosas no van así y que el mal gusto era decir lo que acaba de decir o montarnos una Alfonsina (Storni, vela por nosotros) a finales de Setiembre y por Glenn Miller. Ni que el tío se hubiera iniciado con Chopin. Lo hizo con Johnny Thunders.
Al cabo de un rato ya estamos bailando. También los agarraos. Hicimos fiesta mayor. Fuimos fiesta y somos mayores alborozados. En una de las presentaciones, la cantante rubia, que entonces lucía un biquini con minifalda o una minifalda con ropa interior, advirtió que había llegado la hora del rock and roll y presentó el primer tema de uno de los bloques más movidos de la nocheeeeee:” Con todos ustedes, Black es Black, de Fórmula V”. Nos quedamos mudos.
La cagada era grande, al menos para nosotros. El mundo puede seguir rulando pero la cagada era de impresión. Aprovechando que volvíamos al bar, uno de los nuestros nos contó que peor fue la cagada de Pilar Rahola en la tele, en Pasapalabra, un programa de Telecinco. Había sido la noche anterior: “Creía que Imagine era de los Beatles, pero el presentador la ayudó a desdecirse y la acompañó hasta nombrar al verdadero compositor”. El amigo siguió narrando y riendo. Riendo y narrando: “Es que antes de eso le habían preguntado cuál era el mar que baña Donostia y no dudó en señalar el Atlántico. El despistado de nuestro grupo (el despiste también lo vamos turnando) bajó de su ensimismamiento (¿las piernas de la cantante morena?) y preguntó ¿Quién se equivocó de mar, la cantante de esta orquesta o Pilar Rahola?
Le dimos a escoger entre una u la otra y tiró una moneda al aire.

MENTIRAS (Con final "madre no hay más que una y para los hijos que sea")


Foto de Nazario de su álbum Barcelona 1974


“El pueblo no somos tonto”. La falta de sintaxis de la primera frase es más que obvia, incluso puede resultar ofensiva. Pasarlo por alto sería dejar pasar un ultraje, mentir sobre la buena utilización del lenguaje.
A la manipulación u omisión de información que se dio en el tiempo franquista (una información enana, libérrima, sola y asquerosamente dirigida) hoy, en la falsa democracia en la que vivimos, se le suman las mentiras que dicen sin rubor los contertulianos de las televisiones y las radios, por hablar solo de unas de las muchas mentiras que se filtran.
La democracia acepta y debe aceptar las opiniones y posicionamientos de todos y cada uno de los individuos, pero la democracia real, no puede ni debe soportar nunca ni bajo ningún concepto, la mentira. Ni en la vida política, ni en la vida social ni entre tú y yo en cuanto te pille.
El alud de mentiras que viene del sector aludido es tan grande y desproporcionado, que como me dice un amigo; “No deberías tenerlos ni en cuenta”, pero luego bajo a la panadería y al súper para preparar comida a los jóvenes que duermen el cansancio de un día como el de ayer en la Placa Catalunya (al llegar, me contaron, con mesura, análisis y la justa y digna crispación, los hechos que vivieron ) y me encuentro una panadería en la que todo el mundo habla a grito pelado, sin mantener el turno de palabra, como si saben hacer los muchachos en las asambleas generales a las que he asistido.
En el interior de la tienda oigo palabras sueltas: ladrillos, bombonas de butano, palos, gente en pelotas, perros flautas, okupas, drogas y mucho morro.
Pienso que los panes, en tanto que símbolos, más allá de la miga, la hechura o el centeno, se deberán sentir avergonzados de tanto dogmatismo, de tanta ira contra una indignación social que de buen seguro, y de uno a uno, algunos de los gritones, sienten.
Temen, mis parroquianos en la panadería, que sus hijos y sus hijas, sus nietos y sus sobrinos no vayan hoy a encontrarse con un ataque de los vándalos acampados, cuando vayan (si van) a celebrar la victoria del Barça (si gana) a Canaletas, cogiditos de la mano y después de haber tomado un vaso de leche con Cola cao. Siempre tan modosos, sus vástagos.
Todos ellos se “basan” en la “información” recibida. Dicen que Pilar Rahola dijo que los de la Plaça Catalunya iban en bolas (hubo dos la semana pasada, de mediana edad, en el césped y sólo para los ojos de esta señora) Dicen que en la radio dijeron que en la Plaça había bombonas de butano, palos y ladrillos, todo montadito para emprender una guerra.
Es gente que se deja manipular por la mentira del sector otrora aludido. Yo digo que los de la acampada estaban construyendo una bomba y de pronto me todos me miran.
No estoy para arengas, sólo suelto lo de la bomba, pido mis baguettes y mis croissants y me largo.
He dicho una mentira.
A las mentiras de los contertulianos que amplifican algunos de los que compran en la panadería de mi barrio, no se les puede responder con la verdad, sobretodo porque ni unos ni los otros respetan el turno de palabra, de modo que digo una mentira más grande y me quedo tan ancha. Una anciana, -la que ha hablado vehementemente de las inquietudes y las mentiras de la Rahola-, me toma aparte y me pregunta:” ¿Una bomba? “
Añade que su nieto está en la Plaça. Sonrío y me pilla. De pronto empieza a hablar con determinación sobre el derecho de la acampada y el derecho a la indignación.
La empanada mental es grande.
Me voy a casa, los muchachos ya están de pie. Espero que se duchen, coman y se vayan para dejarme escribir, hacer la colada, lavar la cocina, leer, hablar con el Skype con Vivianne que está en Australia, sacar el perro, visitar a mi madre y, si me da tiempo, hacer volteretas por el pasillo recién fregado. Las buenas intenciones no son mentiras, pero si no se concretan, decepcionan. Eso es algo que no están dispuestos a vivir los chavales de la acampada. De los otros, de los “modosos”, no me atrevo ni a hablar, como hacen tantos “de los míos”.






Viva Palestina Libre!



Este es el post número trescientos de este blog. De no ser por el asesino ejército de Israel  habría dicho una tontería y  brindado por la primavera. Cuando el mundo de afuera entra en los blogs; cuando pasan cosas tan terribles como las de esta madrugada, en Israel; con su ejército matando otra vez y otra vez; cuando en los blogs no nos queda mas remedio que hablar de lo que hablan los periódicos, es que algo va muy mal; terriblemente mal, amigos. Indecentemente mal.
La impotencia es aquél lugar insoportable donde vamos a parar los que solo tenemos vida y blogs. Nos queda el grito, la organización, el temblor y "un buenísmo estúpido" ( así se refiere Pilar Rahola en su blog a quienes estamos junto al pueblo palestino, junto a nosotros mismos) que durará mil años y ha de acabar con la malícia listilla  y corrupta que ella y tantísimos como ella, pregonan. 
Escribo en caliente, que es como mejor se cantan los sones caribeños, el rock and roll, el flamenco y la música árabe, y aún así contengo la rabia que siento. 
En este mundo todo muere. Y lo que muere, si no lo hace de de muerte natural, lo mata el dinero, el afán de dinero, la codicia y la indiferencia. Hay tantísimos intereses por encima de las vidas humanas!!! Y hay tantos humanos que les sobran a los poderosos en este mundo!!! Estamos aquí por un si es no es.  No te llenes de razones, que a la mínima naces en Gaza y te apartan del mundo como a un perro pestilente y te niegan la vida, la educación, todos tus derechos, esperando que te vuelvas locos y mates a otros civiles en otros lugares;  lo que ellos no son capaces de hacer mirándonos a los ojos. Hemos de ser fuertes para tragarnos tantas embestidas contra la libertad y la vida. Hemos de ser consecuentes; en los puestos de trabajo, en las tiendas y en las reuniones. Hemos de seguir cultivando semillas de bondad muy venenosas para aquellos que no cegan de intentar confundir a las palomas, despistadas de rango y especie. Hemos de gritar: "Asesinos" y exigir explicaciones a la Comunidad Internacional, a los Gobiernos, aunque sepamos que nos van a dar migas de pan seco; hemos de hacerlo. Poco mas nos queda a aquellos que sólo tenemos la vida, los blogs, la coherencia y la impotencia de echarnos a llorar de verguenza ajena, de maldad sobre maldad. Porqué nacemos  aquí o allá por un si es no es ( a menos que te adopte Pilar Rahola, aunque si eres palestino lo tienes chungo) viva Palestina libre!!!

Días de días


La vida pasa y te deja un montón de días inolvidables. Para bien y para mal (Siempre gasto tecla en la obviedad) La vida pasa y no dejas de soñar en días inolvidables que bien puede ser que no sean nunca pero que bonito sería que lo fueran. Se me ocurren muchos, que bien podrían resumirse en una docena, pero como tengo la luna en virgo y aprecio mas las pequeñas cosas de la vida que los grandes gestas (problemas de capacidad y abstracción espacial que ya contaré el día que me de para entrar en los algodones y espinas del TDAH) voy a mencionar los que se me ocurren este mediodía de lunes festivo segunda pascua de "sol solet"en Barcelona, a principios de un siglo, por el momento, globalmente y en mi barrio, bochornoso.
Pienso, por ejemplo, en el día en que los hijos de Pilar Rahola, hablen y la mujer deje de hace demagogia de !Usted no sabe con quién está hablando! todo el rato. El día en que una sola frase de un poema de Jordi Guardans,- mi hermano del alma-, se haga realidad. El día de CONTRA VENENA ET ANIMALIA VENENOSA. El día de JUGAR hasta cansarse. El día en que los viejos impedidos se levanten a pegar unos cuantos bastonazos. El día que me quieras. El día el concierto de Cathy Claret en el Liceo. El día en que si dios existe o no existe no le importe a nadie mas que a uno. El día en que Herralde me deje de decir que tengo "gracia" cuando escribo. El día en que se termine lo que hace puta gracia. El día del copón. El día de la flor en el culo y el día en que esté mas despierta que dormida, no haya salido el día anterior y escriba fresca como una rosa lo mejor de cada día.

¿QUIEN TEME A MARUJA TORRES?

Avui ja tenía tema, rotllo llengua emocional i emocionat sobre el passat d´un noi petit bonic que avui ès pare i ès... Però res de res... Hi ha un bloguer que em toca els blogs i mira, canvio de terç.
El mundo de los blogs es, como todos los mundos, un mundo aparte que se mueve en las mismas coordenadas, por donde fluye y confluye el mundo mundial.
Así que los bloguers, de repente y sin que tu lo quieras, te informan, te dicen, te sacían, te llenan el mail y dices prou, diguem no. Yo no lo hago con ellos porqué fuí tan ingenua de dar mi dirección de correo, la buena, la única que tengo.
O si lo hago no me enmascaro en el anonimato. Pues eso. ¿Qué collons li hi pasa a la Rahola con y contra Maruja Torres? La busca, la busca y no la encuentra. A la contertuliana radiofónica más ponderada del mundillo de los contertulianos que saben de tó, se le ha ido la perola detrás de la pasión de Maruja Torres defendiendo sus ideas. Rahola la tilda de antisionista cuando valdría un simple: realista.
Cómo tachándola de antisionista a la Torres no se le mueve una pestaña, se pasa al dogmatismo populista y la ataca diciendo que pierde el sentido por los imanes y sigue a los exaltados árabes embobada como cuando vió Sissi Emperatriz por vez primera ( la Torres, claro)
Mientrastanto, Maruja escribe sus cosillas, va de aquí para allá, compra el pan o hace régimen y ni puto caso.
Y la Rahola contraataca hasta quedarse sola o con una hueste de enloquecidos fanáticos que la llaman "xarnega" y demás lindezas (a la Torres, claro. Las huestes)
Y hoy, un bloguer anónimo, de estos tan "valientes" que me mandan artículos de la Rahola desde mails de nombres raros, que decía: "De Marujas Torres está la izquierda llena. Y bla bla bla.. Que victimista y que juventud y que frustración la suya. Y bla bla bla..."
Aquí me he parado, me he atorado que dice la Luz ( Casal)
Contertuliana Pilarín: Ojalá la izquierda estuviera llena de marujastorres. Ojalá su semilla creciera y diera calor a otras semillitas, de donde nacieran más marujastorres para el día a día y la convivencia. Y para los diarios y para las farmacias... Ojalá.
No soy súper fan de la Maruja Torres pero me gusta mucho. Y soy fan de la idea de que la Maruja Torres se contagiara como una la única, maravillosa enfermedad vital que pueda suponer.
A la Torres le debo muchas risas, profundidades varias y otros divertimentos vitales. Y sobretodo, soy una mujer agradecida.
Comparto buena parte de sus opiniones y su fragor al denunciar los excesos israelitas sobre tierra árabe. Su fragor al denunciar al enemigo.
Hay un enemigo, Rahola, un enemigo universal, que es el que hace click y empuña el arma ( no siempre es todo tan literal) y éste lo es y lo será siempre y por los siglos de los siglos y hasta que tengamos memoria.
Al enemigo, nada.
Si usted no tiene capacidad de abstracción para poner al enemigo en su salsa ( el enemigo siempre es el que mata, sea de donde sea) y al amigo o conocido fuera, este es su problema, mujer onda hertziana a la que se le llena la boca con la palabra democracia y cómo dice Casasses, la menta sin saber griego ( gracias Quim Vilarnau por la cita) ni que la democracia es, a todas luces, la dictadura del capital.
No conozco la genética de la Torres (contáminame) pero sí la mía.
Y hasta donde llego, -que llego lejos-, todos mis ancestros, todos, son catalanes (vaya impresión, eh?) Llevo apellidos árabes, judíos y cristianos, como las fiestas de Alcoi y la Semana Santa y tengo la particularidad de ser tan realista y querer nombrar, siempre, las cosas por su nombre, como la Maruja Torres que no le hace ni caso, aunque la busque, la busque...¿Y si intenta el duelo victoriano con una contertuliana de su rango profesional? Yo soy una simple bloguer y no me bato en duelo contra San Froit ( gran judío, again) que fué quien expuso aquella teoría de los espejos y las transferencias que a mi me ponía de los nervios, -por tan usada, a principios de los noventa-, cuando se afirmaron individualidades, no sólo a favor de ellas mismas, si no en contra del dolor del mundo.
Donde usted se afirmó, señora Rahola...