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Con Elegancia


“! No volveré a ser joven", es el último espectáculo de Miguel Poveda. Está muy publicitado. El primero en cantar el poema de Gil de Biedma, fue Loquillo en un disco que se llamaba, "Con Elegancia". El título correspondía al tema que lo abría, un poema de Brel al que el belga no llegó a ponerle música. Lo hizo el orfebre Gabriel Sopeña y el resultado es una maravilla.
Me molesta la poca memoria de los críticos musicales. Dicen; Miguel Poveda canta Biedma, sin recordar que ya lo hizo Loquillo o quién fuera. No salgo como defensora del Loco, entre otras cosas; porque este hombre y yo ; -que ya estábamos en el 77-; pasamos años sin vernos, nos enfadamos, volvemos a colaborar y ahora, francamente, no se en que fase está nuestra relación, aunque es verdad que un día coincidimos en un bar y fue una alegría ( lo de vernos y alegrarnos siempre nos pasa, hasta cuando estamos enfadados)
Lo que quería decir es que tanto me da que lo hubiera hecho el Loquillo o el Urrutia, el caso es que alguien lo hizo antes. Y eso se informa.
Detesto que los críticos musicales se olviden de la noticia anterior al dar la próxima, como si la música no fuera, también, una enseñanza circular e inacabable, donde hay que informar del ahora mismo y de lo que fue. En lo de la música internacional, lo hacen mas, ya tengan que poner Wikipedia patas arriba, pero, nois, lo de aquí, como que no ocurrió...
Miguel Poveda, el cantaor, se ha convertido en el cantaor catalán ( canta en catalán y a Foix, nada menos) por el que tanto han bregado, rezado y suplicado, los socialistas catalanistas. No le arriendo la ganancia al bueno de Poveda. Me dicen que el chaval es muy noble y muy maleable. Primero lo intentaron con Mayte Martín. De qué no le dan una alcaldía y todo, pero la Mayte es muy suya, muy indomable y no está para estas cosas. El arte es el arte y eso es todo cuanto le importa.
El segundo fue Duquende, pero toparon contra el propio Duquende y el que entonces era su manager; Salvador Boix, un tío listo y cálido, que ahora trabaja como apoderado de José Tomás, el torero.
También le tiraron los tejos a Ginesa Ortega. En balde. Hasta que llegó Miguel Poveda.
O sea que ya tenemos cantaor catalán, que canta a los poetas catalanes, catalanes, y ahora, al poeta castellano de la Escuela de Barcelona Miguel Poveda puede con todo, sin discriminación y sin inmutarse, lo cual es mucho mérito. Pasar de Espriu a Biedma es un doble salto mortal de entendimiento mas que profundo.
Este post era para decir lo del principio, que el poema "No volveré a ser joven", antes que el compositor de Poveda, lo musicó Gabriel Sopeña para Loquillo. Además, en aquél disco, Loquillo también cantaba a Pere Quart y a Papasseit, en catalán. Eran muchos y distintos poetas, -como son muchos y mas distintos los que canta Poveda-, lo que pasa es que los del Loco, mas allá de ser de aquí o ser de allá, se parecían en algo mucho mas profundo que la pertenencia geográfica. Todos los seleccionados tenían una mirada semejante ante la vida. De Pessoa, a Vázquez Montalbán, pasando por los mencionados y otros que no recuerdo. En su disco (grabó dos de poetas) había una uniformidad de calado social, un feliz entendimiento, que permitía que Loquillo cantara un tema tras otro sin tener que transmutarse. Y siempre con elegancia. Para dejar de ser joven, y para cualquier otra cosa, la elegancia es indispensable.

Al Final del Amor


En la foto, Leonard Cohen.

Lo diré desde la música. Tengo la suerte de ser amiga, pero que muy amiga y muy viejuna, del amigo del alma de Leonard Cohen en el continente europeo. El amigo en común entre el genio y yo es el poeta y escritor Alberto Manzano, que justo ahora está escribiendo una cosa con él y sobre él. Al maestro Cohen le montó el Alberto un homenaje cuando se quedó sin un chavo después del robo de su manager. En el homenaje (hace cuatro o cinco años) participó lo mejor de cada casa; Jackson Browne, Toti Soler, la LUZ, Morente, la Mayte Martín, Muguruza, John Cale y otros más. Lo presentamos la Grijalba, Silvia y servidora. A lo puente aéreo Madrid Barcelona. Dos mujeres escribientes y  dos vidas dedicadas al güacanroll. Lo pasamos pipa. En los aeropuertos, en los hoteles y sobretodo en el escenario. Donde mejor lo pasé yo fue hablando con Alberto, documentándome con él para presentar las versiones de las canciones de Cohen. Así supe que la melodía de una de las mas bellas canciones del mundo; "Dance me to the end of love", partía de una vieja canción judía, que se tatareaba como un salmo en los campos de concentración nazis. 
Este año, el Cohen vuelve a salir de gira ( él solito) a pesar de haber cumplido los setenta y cuatro el año pasado y de haber caído fulminado de cansancio tras una actuación. Vendrá por estos lares, así que hay que ir pidiendo tanda. 
El caso es que Cohen ( el judío más hermoso, según Janis Joplin) ha cancelado de la gira de este año, sus actuaciones en Israel. Me dicen que por un lado le duele no poder compartir con el pueblo sus canciones, pero antepone su ideario. No piensa visitar Israel hasta que termine la vergüenza de Gaza, la venganza trapera y los asesinatos. Otros artistas han dicho que no a los escenarios de Tel- Aviv; Serrat, Elvis Costello y hasta el viejo Santana y su guitarra caribeña.
La obra de Cohen, -tanto la musical como la literaria-, está muy centrada en el hecho de ser judío, de sentirse judío y su dolor debe ser dos veces grande, si es que el dolor tiene rasero, que no lo creo.
A la gentuza que hace demagogía sin mirar a quién, tachando de antisemitismo ( antisemita NO, anti sionista SI) por doquier a quién no les bebe los vientos, hay que recordarles a cada paso este tipo de cosas. El caso de Cohen, el caso de muchos judíos destrozados por muerte ajena. El caso de Alberto, que me llamo ayer gritando palabras soeces y salmos de impotencia que no son los que nos han de llevar, bailando, hasta el final del amor.  

El Pí de Formentor

Bueno, vale, sí, es veritat, okà (que dicen en la Habana y Babi con mucha gracia) això es un blog pandémico de altas reflexiones sociales y espirituales desde Barcelona, ciutat imaginada (saludos a Manel Esclusa) y en crisis a comienzos del 21, pero también es brasero de vanidades y voy preparando mi terreno. El día 2 del próximo mes de Julio, mi hija, la Júlia, la bebé que tengo en brazos en la foto que ilustra el post, cumple 20 años y estoy viviendo una etapa de reflexión. Ni revivir el parto, ni pedir indemnización por las horas de guardia en la mili, ni contar que desde entonces, por la vida mocosa y mi propio moco, creo conocer muy bien la envergadura, la enjundia, lo subliminal y hasta los detallitos todos del poema El Pi de Formentor, de Miquel Costa Llobera, que tan bien canta y transmite María del Mar Bonet. De momento, la criatura ( glups) tiene 19 años, así que tengo unos días para darle vueltas a las cosas del paso del tiempo, y de ponerme penitencias por la celeridad con que alguna vez le cambié los pañales. El asunto es otro. El asunto es que esta foto forma parte de una serie que nos hizo Anne, una chica inglesa, fotógrafa, de paso por Barcelona para realizar una sesión a los chicos del Último de la Fila, y a la que yo llevé ( con la criatura) a la Macarena, donde cayó enamorada de Mayte Martín ( la criatura también) y siguió haciendo más fotos. Por cosas que no vienen al caso, las fotos para los de la Fila no llegaron a ilustrar el disco y Anne se perdió en el recuerdo, hasta que cuatro o cinco años después, consiguió ponerse en contacto conmigo, pero no llegamos a vernos. Muchas personas como Anne, se pierden en la vida. Personas exquisitas, como la fotógrafa, que nos hizo, a Júlia y a mí, una serie de fotos por tan solo acompañarla a La Macarena y prepararle un bocata de mortadela. De ser hoy, la pérdida no hubiera ocurrido. Interconectados como estamos, la habría agregado al facebook, al messenger, al móvil y hasta, -en un momento de máxima confianza-, le habría pedido el código de barras de su cámara. Sin embargo, 19 años y 11 meses atrás, o eras muy ordenada/o con tus agendas y ponías cenefas a los nombres y apellidos de los que entraban y salían de tu vida dándole un barniz de buen rollo, o te quedabas en la inopia sobre su paradero, que es donde estoy yo, por lo que respecta a Anne. Al escribir este post, no quería, de ninguna manera, dejar patente el paso del tiempo con anécdotas. Pretendía hablar en términos más genéricos, esenciales, grandilocuentes y filosóficos, pero, lo haga como lo haga, siempre que cuento asuntos de pasado, se suman las anécdotas que confirman que me he ído para atrás. Cuesta decirlo, pero ahora entiendo los cuentos de los abuelitos, en los que, de niña, cómo oyente, era un rollo separar lo esencial de lo esencial. Cuesta o no cuesta decirlo, pero desde el instante del día o de la noche del mes y del año en que lees o escuchas el Pi de Formentor y todo te hace click,- a lo Milo Manara pero en términos absolutos-, ya nada cuesta tanto. O sí, pero de otro modo.