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Digamos no al cierre de El Butano Popular

                                         
                                                  Este montaje es de Javier Pérez-Andújar




                                                                     Esta foto la hizo Don Ausente



Ha  cerrado una de las páginas webs más interesantes, libres, arrebatadas, heterodoxas y divinas de la literatura actual, El Butano Popular, en la que participé durante los dos últimos años. No tengo abuela, tengo criterio. En la foto de arriba, que pillé al colega Pere Montaner, se muestra una instantánea del día de la despedida donde estamos la mar de guapos los que estamos y los que no salen estaban aún mejor, no diré como.
Cierra el Butano y sube (subir no es el verbo, los verbos son ganar y estar) la izquierda que nos gusta tralará al poder municipal barcelonés y en Madrid, ay, Carmena! mas en otros tantos  lugares.
No hago extensible mi postura “socio política orgánica genética” a los demás compinches de la aventura fallecida y tampoco creo que haya una relación causa efecto entre la muerte de lo bueno y la vida de lo mejor, lo cual evidencia lo inmensamente burros e inoportunos que son los jefes y currantes que decidieron chapar el Butano, Rubén Lardín y Jorge de Cascante, escritores, claro, gentuza sin vista ni proyección de futuro, por no hablar del peso de sus sombras en el pasado.
¿Qué hacemos?  A mí me da mucha rabia que se haya ido al traste la página, pero no sé como pedirles que sigan. Había pensado en hacerme cargo del asunto, pero no sirvo para corregir y editar tanto material con lo que tengo en casa, aunque es verdad que estos dos últimos días he sentido un vigor re vivificante de qué bonita es la alegría en común, la responsabilidad de todos, pero aún así escribo lento lo que no escribo aquí, pero qué bien lo paso.
Un encierro de letras como el que vivo y estoy cerca de romper como quién rasga el himen recompuesto de Leticia Sabater (qué asquito) vela algunos sentidos y despierta otros. Miras las flores al nacer con los ojos para adentro y con una suerte de sonrisa embobada ves lo que acontece delante de tus ojos como si fuera una película de mala calidad, o al menos, ajena.
Y en este orden de cosas, pum, se anuncia la muerte del Butano y a los pocos días, va el pueblo (y yo con él) a ocupar el lugar que se merece/ merecemos. Al estar, como he dicho, medio alelada, y para hacerme a la idea, para aprehender la realidad,  he caído en el morbo, en lo insano. Ayer me vi las declaraciones de Esperanza Aguirre, las ruedas de prensa de los candidatos que no salieron muy votados, leí las advertencias de Mas a Ada Colau y me puse loca de hacerme cargo de todos los miedos y mierdecillas de la gente del poder que sigue pero sigue menos.
Dicen tonterías y saben que lo son. Las grandes sentencias de barra de bar  que en muchos casos denotan falta de sensibilidad y cultura, en ellos demuestran falta de sensibilidad y exceso de usura. Saben que dicen mierda cuando dicen mierda pero les importa una mierda extender sus detritus, que es lo que pasa cuando alguien siente pavor por el porvenir ¿Verdad que pica?
En este paisaje de ahora mismo, más que nunca, hace falta el Butano Popular, pero esto no lo puedo hablar con nadie porque la peña del Butano, que lo son del escribir, le dan la vuelta al guante y hasta se abofetean con él si hace falta, así que solo se me ocurre pedir ayuda a la peña para realizar un sondeo al margen de la cúpula del partido del gas, desde la misma base y pediros encarecidamente que desde aquí o desde allá, con signos,  “Me gusta”, retuits, canciones y lirios demostréis de algún modo vuestra disconformidad  con tal decisión.
Con lo que se derive de este post, iré de los pies de Rubén Lardín, a los pies de Jorge de Cascante, y cual salamandra alargada, con una mano en Barcelona y otra en Madrid,-las tetas sobre Zaragoza, ensimismada por el trabajo, pero más contenta que Marisol cuando lo estaba, haré las debidas instancias y ojalá pueda devolver al mundo lo que también era mío, el Butano Popular, la bombona, el “bombonero” y la propina, para un mundo cada vez mas nuestro. Muchas gracias.













13, El Butano Popular, un árbol es un árbol, indignidad, músculos e Isabel Núñez.



                                            "Isabel Núñez, ya es un árbol", de Javier Mariscal

El nuevo año, este, será un peldaño gigante en la carrera de este principio de siglo de carácter totalmente obsceno e indecoroso, donde los indignos tipos encantados de haberse conocido y de seguir calentando la hamaca del capitalismo feroz, han hecho un agosto sin sol que les sonríe sólo a ellos (así les arda el alma) sin avergonzarse de joder al prójimo, menudos sinvergüenzas, asesinos.
Pero el nuevo año, también ha de ser el año de seguir compartiendo entre nosotros y declararles la guerra a esta gentuza que lo pone todo del revés para sentir que andan tiesos sobre el suelo, vástagos cucarachos de patas hacía arriba, se agitan como escorpiones al descubrirles debajo de los palacios.
Vamos a declararles la guerra con bolis, tirachinas, nubes de azufre y cuchillas de afeitar. Una guerra a favor nuestro y en contra de la ignominia. Se les ha ido mucho la mano. El amigo Mauri Palau dice solo hay que dejar que se vaya la mano cuando llega la policía y te halla fumando un canuto o haciendo alguna otra cosa de policía no. Él aconseja: Tirad la mano y esconded la piedra. Mauri siempre está de cháchara y risa.
Ya lo dije en el anterior post. No cocino canelones. Tampoco fumo canutos. Se me ha ido la mano del liar. Amar o hacer el gesto de matar. Siempre cuento lo mismo.
La felicidad, si existe, -que existe y es una gran bribona muy chiquita-, la ha resumido muy bien mi otro colega, el escritor Maurilio de Miguel Lapuente, en una observación que ha hecho en el facebook a mis deseos de felicidad a tutti quantti. Ha escrito: Felices deseos de ser feliz. Así es la cosa. Estimular el buen deseo ajeno es el principio del amor. Y el amor está en uno pero se hace en el de delante. Así el azufaifo de Isabel Núñez, se ha hecho en ella para siempre. Un árbol es un árbol, Isabel. Y lo mismo con la rosa y el recuerdo. Mariscal lo ha dibujado porque estuvieron de farra, los dos, por Barcelona, buscando lugares. Buscar un lugar es lo que viene detrás de un deseo de felicidad o de un deseo de plantar cara.
Yo, este año, me iré al Butano Popular, la página web de la escritura. Me lo han ofrecido y  estoy que salto de contenta. No es lo mismo escribir en un blog que escribir en una página compartiendo espacio. Este año, más que nunca, o estamos juntos o estamos chalados.
Ya os tendré al día de mi paso al  Butano. En el Butano escriben unos tipos jóvenes que enfundan la pistola como Jimmy El Rápido. Está la divina Grace Morales del mundo submarino ultra terrenal, Javier Pérez Andújar de la glosa no hace falta, corazón nocturno; Rubén Lardín del trueque y la pasión, y Jorge de Cascante, al que no  paro de celebrar desde que  lo he empezado a leer. El butano, butano, sirve para dar fuego a las cocinas de ídem. Las cocinas del caldo amoroso y el caldo no hay más que dos zanahorias y dos alitas de pollo, qué  quieres que te diga estamos a fin de mes. Pero las bombonas de butano también explotan. Y mejor, con más salero, a espuertas de las casas. O revisas los conductos interiores o te pegan en todo el jeto. Por no hablar de aquella manera de subir el butano, dos bombonas por hombro, que tenían los hombres que repartían el butano en Igualada, y son los que recuerdo, de cuando  era chica. Aquella manera de quedarme mirando, absorta, su sudor, sus músculos, y el ansia posterior de querer ser mono azul sobre piel morena de paleta dime piropos.
Pasar al Butano a principios de este siglo indecoroso y falaz tiene algo de la involución donde nos quieren llevar, y mucho de pertenencia a la esencia, al lugar de donde vengo.
En la vida, el trayecto siempre se hace de afuera para adentro, previo paso por la opción personal e intransferible. Y venga crear círculos.
El círculo, el que circula y está en mitad del circo, la pelota de todas las cosas, es una bombona de butano, un bombón de calidez que nunca se apaga, así nos hayamos ido, como Isabel Núñez, como Rita Levi, -la gran dama-, que falleció ayer, como una señal de ya vale con tanta tontería. Me voy a las estrellas bien contenta.
Cada día cambia el año, pero hoy más. Hoy cambia de todos para todos. Mañana será trece. Con su superstición y nuestras agallas, si no lo conseguimos, al menos lo trataremos. Si no nos vemos, vayámonos sintiendo.
este,