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Urge el escrache



Creímos tocar el sol y tocamos las llamas del infierno. Todos los fuegos queman como los demás, y tu aún saltando a la comba, musculándote. Dale una alegría al cerebro, majadero.
Cuando me meto contigo no me meto conmigo y ahora no es cuestión de ponerse mucho en entredicho, más que nada porque arruga y si nos arrugamos nos pillan y nos tiran por la borda. Hemos de ser fuertes y darle a la alegría como quién le da al manubrio de la producción en serie.
Recuerdo un día en que Pau Riba entró en la casa y exclamó ¿Pero quién ha puesto un elepé a 45 revoluciones? No era un disco lo que sonaba, era Nico ensayando con el armonium. A Pau Riba le gusta hacerse el tonto porque así es el otro quién se descubre. No le importa que le llamen abandonao.
El año pasado actuó en las fiestas de la Mercè y no fui a verlo pero me encontré a Alejandro Molina, el único héroe de papel de tebeo que tiene vida propia en Barcelona, y le comenté que Pau había enseñado la polla todo el rato, actuando, cantando. Lo supe porque las habladurías se centraban en estas cosas y yo no hago le hago asco a la humanidad mondongo puro cuando esta me pilla corriendo. Alejandro me respondió que la polla de Pau ya la habíamos visto muchas veces.  ¿Y la música? La música siempre está de fondo, sobre todo en las fiestas mayores. Es lo que pasa. Muestras una cosa para que no pase inadvertida la otra y al final lo primero que muestras es lo que se mira más. La mirada se fija a la primera opción. Hay que ver que pocas ganas tenemos de cambiar el mirar, el pensar.
Desde finales de los setenta, en que salí al mundo, muy pendeja, muy pequeña y muy pauriba, que estamos trotando a lo cangrejo. Los hay que avanzan, sí, pero qué difícil se les hace avanzar sin dejar de mirar lo que no importa.
Entonces no lo mostréis, dicen los que dicen que se duchan con el agua fría de haber hervido la verdura de la noche anterior. En catalán, Montoro se podría traducir por “Mi toro”.
Estos tipos tratan de inmiscuirnos en sus problemas por el mero hecho de existir. Y si no te inmiscuyes en ellos, te los crean. Son unos depredadores y encima ya no dan para el chiste, lo trascienden. Cuando alguien o algo transcienden el chiste es que hay que armarse una buena trinchera.
Nosotros escrachamos y ellos escacharran. Como a Pau Riba, no nos importa que nos llamen abandonaos, pero nos importa mucho pensar que podemos morir sin haber señalado al asesino. El asesino eres tú y bien que lo sabes. A tus hijos los traumatizará el iceberg de los números, los dividendos y las ecuaciones, los míos van a cole con los pies descalzos.
Pero no estamos aquí, delante de tu casa, para hablar de hijos, estamos aquí para hablar de ti. Para llamarte por tu nombre. Claro que tú no viniste a mi casa a escacharrármelo todo. Los serviles hablan por ti. Los brazos del pulpo son alargados. Y tú quieres que mire el brazo del pulpo para que no te vea a ti, al revés que Pau Riba, que enseña la polla para que no se la tengan en cuenta. Para que trasciendan el gusano dormido de las entrepiernas machas todas.
Pues entonces que no la muestre, dicen los que dicen políticamente correcto y  no saben de qué hablan.
Hace falta. Lo digo yo que tengo un toro, que no es ministro ni es servil y porque me han escacharrado a nivel particular, con el apellido traducible, sin dar la cara, con los serviles del pulpo para que os quiero, y  toda la mandanga agresiva silenciada. Procede señalar.
Escrache versus escacharre.
Como procede señalar quién coño a puesto un disco a pocas revoluciones cuando ensaya una incendiaria incendiada.
No sé qué me ha llevado a poner a Pau y sus atributos como parangón de esta hipocresía hiriente que nos rodea. La ecuación se resuelve por sí misma.
Escribir de corrido no es alcanzar ningún cénit. Escribir de corrido es mirar para ver.
Los surrealistas hacían trampas con esto. Decían que le daban una alegría al vómito macarena y si acertaban con algo se quedaban fascinados por su propio ingenio.
Es un alivio descargar sobre los que ya no están, pero es una necesidad descargar sobre los culpables de un mal rato no paga una vida de mal rato todo el tiempo.


Isabel Guerrero, los Popus y Nico


Isabel Guerrero es una chica joven, productora musical, locutora de radio, música, y qué se yo cuantas cosas más. Ah, es malagueña. Ha llevado a cabo aquello tan bonito de "La Música Contada", de la que un día de estos le pediré franquicia. Apenas nos conocemos más allá de un muaka muaka, pero la sigo en el féis por qué publica las canciones más tremendas, emocionantes e inauditas. Y al ser joven, incorpora cosas que desconozco. Disfruto un montón yendo a ver qué es lo último que ha colgado. Le gusta mucho la música y las demás cosas que tocan el corazón. Está en aquella onda por la que tantos transitamos.
Hace unos días,- y para mi subidón-, publicó en mi muro un post de este blog. Era aquél en el que escribí lo que escribí cuando supe que MoeTucker, la baterista de la Velvet Underground, se había convertido en activista del Tea Party. Más allá del asquito, me vino bien meter mano a la caja en las que guardo horas de grabaciones de Nico y pillar una en la que la alemana hacía referencia a la yanqui. Puse unas palabras de Nico para dar enjundia y peso a la cosa que estaba contando.
Junto al post editado en el muro, Isabel escribió una sola frase: "Cuéntanos más." Y aquí estoy ahora, para narrar qué pasa con este cuento que no cuento y el "erase una vez" de mi historia con Nico.
Para Isabel y para quién quiera leer.
Conocí a Nico después de comerles la cabeza, durante meses y meses, a Martin y a Bertha del Popu, revista en la que había entrado a colaborar con sólo dieciséis años, después de un encuentro con la Smith. A Martin y a Bertha (el afecto es grande, aunque no nos veamos) les debo mi iniciación tangible y objetiva en el mundo del rock and roll. Con ellos y sus coches aparatosos del gran vacile y la gran velocidad, recorrí Europa para asistir a multitud de conciertos. Creo que acabamos adquiriendo una gran cultura en polideportivos y palacios de deportes de las grandes capitales europeas, algo que no supimos canalizar.
En un solo año, viajábamos más de lo que hoy se puede viajar gracias a la proliferación de aeropuertos, las bajas tarifas de los vuelos y el derrumbe de fronteras. Y fueron unos cuantos años. La cosa consistía en ir al concierto de los grandes (guiño a Patricia Godes, colega) Si ellos no venían a España, el Popu iba a ellos. Los reportajes y las entrevistas que conseguimos fueron trabajos maravillosos. Llegó un momento, en que para evitar tener que ir por ahí buscando hoteles cuando estábamos exhaustos de tanta música, Martin y Bertha decidieron comprarse una roulotte. Así aumentamos la familia. O nos rotábamos. La roulotte no era común, también era del gran vacile y las líneas ergonómicas, de manera que parecía que viajáramos, por autopista, en un ovni que tiraba de otro ovni.
Un día nos largábamos a París a ver a Dylan y a la semana siguiente estábamos en el Festival de Reading o seguíamos al cerdo de Pink Floyd por cielos alemano holandeses. Aquello era cómo vivir en un mundo de fantasía e ilusión donde todo era posible. Era cómo alargar la niñez. La cuestión es que ellos me hablaban de Nico, con quién habían trabado amistad desde que la trajeron por primera vez a España, donde actuó en el año 74 y nada menos que en la ciudad de Burgos. En un año del gran pañal, en un país de la gran negrura, los Popus ya iban destilando color.
Yo conocí a Nico por la portada de aquél Popu que no compré yo, si no mi hermano. Y también por mi hermano, escuché a la Velvet y me quedé pillada. Serrat y la Velvet Underground constituyeron mi despertar musical. Luego llegarían otros.
O sea que cuando el Popu dejó de ser "la" revista de rock para pasar a ser "mi" revista de rock, pasé a desgañitarme días y días, semanas y meses, hasta lograr que la pareja del color me presentara a Nico. A ellos no les hacía mucha gracia porque por entonces ella estaba muy pillada a la heroína y siempre les ponía en aquél brete tan desagradable de pedirles pasta para un pico y tener que decirle que no. Ninguna auto destrucción es agradable y menos la de alguien a quién quieres. Luego estaba la cuestión de cómo Nico se desenvolvía con las tías, sobre todo con las que le podían suponerle una "competencia". Bertha era y es muy guapa. Era modelo, cómo ella, y a veces, a la cantante, se le torcía la bola ante cosas tan fáciles de manejar. Sobre este asunto, he de decir que nunca pasó nada. No entre Bertha y Nico, que se llevaban la mar de bien, pero sí entre Nico y otras. Y otros.
Los convencí en París. Nico había dejado la Factory y se había trasladado a vivir a la ciudad del "amour", donde mantenía una relación con el director de cine Phillipe Garrel, un tío de lo más dulce. Compartían piso con María Schneider, que ya había actuado en El Último Tango.
Nosotros habíamos ido a ver el nuevo espectáculo de Rainbow y al día siguiente, desde buena mañana, me puse de lo más coñazo. Entonces no había móviles y recuerdo muy bien que Martin pidió un teléfono en el restaurante donde comíamos. Se lo llevaron a la mesa y la llamó. Le respondió ella misma: "Oh, Maaaaaaartin, mi amooooooor." La alemana sostenía las vocales y las alargaba tanto, pero tanto, que podías llegar a perder el hilo de una conversación, por mucha atención que le pusieras. Quedamos al cabo de media hora, en el Café de la Opera. Nico y su gente vivían en la calle (rue) del mismo nombre en un piso enorme, indescriptible.
Bertha me dijo: "Nena, lo hago por ti. No lo olvides nunca." Y nunca lo he olvidado.
Bertha me dijo eso al entrar en el café y pillar mesa, adonde llegó Martin minutos después de dejar el coche en algún parking. Nuestro hombre acababa de tomar asiento cuando de la puerta giratoria del café salió una mujer altísima, enorme, de casi dos metros de altura, completamente vestida de negro con túnica y capa. Tenía que ser ella. El corazón me dio un vuelco. Estaba, según los discos, muy envejecida (no llegaba a los cuarenta) y la larga melena ya no era rubia, si no castaña. El carisma se podía tocar. Era como si de pronto hubiera entrado un alud de gente y se hubieran sentado mil personas a la mesa. El efecto era de invasión espacial, algo así cómo si todas las tropas napoleónicas se reunieran en un sólo soldado o que para homenajear a un lector de Kafka le regalaran una cucaracha de peluche gigante.
La belleza era de relumbrón, de decir "esta tía no es de este mundo", pero yo seguía viéndola "muy" vieja.
Hay edades en las que la perspectiva es de bofetón.
El caso es que tenía ante mí a una leyenda viva del rock and roll que a mí me gustaba y no la iba a dejar escapar, cómo los compañeros de piso de Nico no dejaron escapar los croissants y demás bollos de la bandeja rodante. Se los comieron todos. Ella se zampó medio bote de aspirinas. Todo era desmesurado. Aquella noche, que resultó ser la verbena de San Juan, la pasamos todos juntos, sin petardos, hasta bien entrada la madrugada, en la casa de un productor francés cuyo nombre no recuerdo.
A los dos meses de aquél primer encuentro ya había convencido a Pau Riba para que Nico actuara en la que iba a ser la última edición del Canet Rock. La llamé para decírselo y se presentó en mi casa dos meses antes. Cinco horas después de la llegada de su vuelo, la recogí en el aeropuerto. Me había doblegado un cólico nefrítico: "Lo siento, estaba en urgencias". Jamás he tenido una enfermera tan solícita y cariñosa.
Desde entonces no perdimos el contacto. Paris, Barcelona, Ibiza, el teléfono, las cartas y vuelta a empezar. Nico murió en Agosto del 88, hacía dos meses que no hablábamos, quizás fue, desde que nos conocimos, el periodo más largo en que no tuvimos noticias la una de la otra. Supe de su muerte por la prensa, pero al día siguiente me llamó Ari, su hijo, para darme la noticia de viva voz. Entonces empecé a escribirme con Ari, hasta que un día vino a Barcelona a conocer a mi hija que ya debía andar por los seis meses y me animó a escribir una biografía de su madre. Le dije que no podría. O que si podría, siempre y cuando contara con la ayuda de otra persona (enseguida pensé en Alberto Manzano, al que conocí a través de ella) que conociera su obra al dedillo.
Ari y yo sabíamos que durante los dos últimos años, Richard Wyth (el periodista y músico) había estado charlando frecuentemente con su madre, planteado una biografía, pero Ari no confiaba mucho en la veracidad de la historia, no por Robert, si no por las continuas fabulaciones de Nico.
El libro acabó siendo editado en España por Circe y hoy día está descatalogado. Está muy bien escrito, lo único que pasa es que a medida que avanza, parece que más que una historia, Robert esté relatando un ajuste de cuentas. Creo que llegó a odiarla profundamente, pero aún así es el único libro sobre Nico que vale la pena.
A las editoriales de aquí no les gustó nada nuestra idea: "¿Quién es Nico?, preguntaban. Y sólo sabían lo del caballo blanco de Terry, aunque en esto también se liaban, porqué en aquella campaña publicitaria que ella inició, hubo otras modelos. La pura verdad es que entonces y aquí, se podían contar con los dedos de las manos las personas que sabían quién era Nico.
Hace treinta años, hablabas de la Factory, de Warhol y de la Velvet y la peña te tildaba de frívola por "perder horas" escuchando música "del pueblo agresor que lo invadía todo". La falta de cultura era grande. El desdén, también. Esto da para otro post y es importante no olvidarlo.
Terenci Moix fue el único que me sorprendió a este respecto. Por entonces coincidí un día con él en casa de su hermana Ana y le sentí vibrar al contar detalles de lo que ocurría en la Factory, a la vez que trazaba un serio discurso de la influencia de "aquella casa de putas sucia" (así la nombraba) sobre la cultura contemporánea y todas las patas del pulpo de eso que llamamos arte.
Las editoriales tampoco querían pagar el adelanto que pedíamos para poder trabajar bien, lo que incluía viajes. Nos decían que para tener un libro sobre Lennon, por ejemplo, ellos pagaban tres pesetas. El gasto mayor ya lo había hecho el guiri. Y el guiri se preguntaba ¿Que hacen dos de de las Barcelonas queriendo escribir un libro sobre Nico? Ari era nuestro aval, en un momento en que Ari iba perdiendo los avales a marchas agigantadas. Aún así me hizo la lista de toda la gente que creía que debía decir lo suyo al hablar de la vida de su madre, e incluso les llamó. De Paul Morrissey hasta un lechero de Colonia, pasando por Rojas Marcos padre, y por supuesto, Bob Dylan. El trabajo nunca se llevó a cabo. Había que comer y los encargos eran otros. Por eso, ahora que tengo blog, voy desgranando cosas sobre ella. Incluso he llegado a pensar en escribir lo que está en las cintas, pero no creo que superara los cincuenta folios. Nico acostumbraba a poner la grabadora. Las cintas son suyas. Ponía la grabadora por si, mientras tocaba el órgano, le salía alguna idea para alguna canción y luego la dejaba ahí, incluso cuando hablábamos.
Mi mitomanía es de corto recorrido. El mito desaparece cuando asoma la persona y se da a querer. En aquellas cintas hay cosas que no transcribiría nunca. Cosas de viva el mito bobo y olé, que a ella no le hubiera gustado airear. Pero también hay otras muchas que escribiría en las paredes, sobre todo por qué estoy muy harta de oír hablar de ella cómo si solo hubiera sido la guapa imbécil con ínfulas culturales traídas de su vieja Europa, cómo el año pasado lo hizo Victor Bockris, en Málaga.
Nico era una mujer brillante, que leía mucho, analizaba y escrutaba hasta el hartazgo. Una mujer con gran sentido del humor, una amiga nido, una bruja auto destructiva de intuición más que afilada ("La cobardía es mía, ya sólo las tomo para poder para poder seguir siendo amable") que en lugar de volar a lomos de una escoba, gozaba viendo pasar los trenes, cómo cuando era niña y ayudaba a su abuelo en las tareas del mantenimiento de una estación próxima a Colonia: "Todo era felicidad hasta que comenzaron a parar trenes repletos de cadáveres, los soldados nos intimidaban y mi abuelo dejó de llevarme con él a trabajar."


PROLEGÓMENOS


Escribo pocas horas antes de dirigirme al Palau de la Música para asistir al concierto de Patti Smith. Los prolegómenos son siempre deliciosos. Los que anuncian un bien, claro. A mí, me ha llegado a pasar (las autoreferencias flagrantes y decadentes se irán diluyendo a partir de la próxima semana, en que irán cesando las consecuencias egocéntricas revisitadoras a las que me conduce la proximidad del aniversario de mi nacimiento) que de pronto me siento más contenta de lo habitual. sin que haya pasado nada cómo para tirar confetti, e incluso llego a olvidar el motivo de mi buen humor. Entonces rememoro y caigo en la cuenta que a primera hora de la mañana y la legaña, al bajar muy rápido las escaleras, una vecina me ha regalado unas semillas de unas flores que algún día le alabé. Un regalo es un prolegómeno.
Todo lo que implica acción hacía la obtención de placer y/o satisfacción es una maravilla. Llevo varias semanas peinando un collar de perlas falsas ( no lo sabes si no las muerdes porque el acabado es perfecto) que una amiga me regaló para ponerme el día 3 de Marzo, en que iré al Liceo con los jeans y las perlas a ver y a escuchar a Luz.
¿Y que me decís de colgar un cuadro y esperar a que, -en mi caso, la okupa y el tabú de la misma, con quienes convivo, o los amigos y amigas que me visitan- lleguen a casa y sean capaces de advertir el cambio de paisaje con un jalear de "yupi qué bonito queda"?
Sobre los prolegómenos del amor erótico cuando van acompañados del amor, amor o del amor perro, no es necesario sumar nada a toda la literatura escrita, hablada y soñada. Seguramente son los mejores prolegómenos, porque te hacen ser, pero no son los únicos ni los primeros del hit parade de prolegómenos, sobretodo, como en mi caso ( auto referencia of course) la persona con la que sueño sobre mojado anda lejos, del rollo lejano geográficamente.
Dentro de un rato iré al Palau a ver a la Smith. Fué mi primer concierto de rock and roll en vivo. Badalona, veinte de Noviembre de mil novecientos setenta y seis. Dos años después de la muerte del tirano. Salí de ahí diciendo: "Ya me puedo morir". Mi padre me respondió que me había pasado la vida diciendo esto después de haber vivido cualquier cosa agradable y pasó a augurarme un futuro, cuyo suelo reconozco y no beso.
Si a los dieciséis años ves actuar a Patti Smith, sin pasar por Burning ( que fueron los segundos que me pusieron la pila rockera) y con la única referencia de Pau Riba, que fue el primero en hacerlo, te vuelves loca. Cómo no podía ser de otra manera me enamoré de Patti y de Ivan Kral, el que luego pasó a formar filas de la banda de Iggy Pop, para terminar muriendo de algo que no merecía; tan joven, tan bello y tan buen músico.
Pasados tantísimos años de aquella primera vez ( han habido muchas otras) paso el rato, el prolegómeno de ver actuar a la Smith, escribiendo en el ordenador, cuando debería estar pasando la escoba por los pelos que deja la Rumba de un tiempo a esta parte y es algo que no me proporciona el mínimo placer, más allá del deber cumplido, que es otra forma de gracia.
Patti Smith vino a recolocar la escena del rock. Era mujer, era poeta, no hacía concesiones, no se depilaba y hablaba de Rimbaud. Ahora es única. La diferencia es notoria. Pasar a alborotar la escena es una cosa y mantenerla debidamente alborotada es otra muy distinta. Encima, es una buena persona. Así, sin más. Lo decía Nico que estaba muy contenta porqué la más joven le había regalado un órgano hindú que ella debía haber perdido en algún apartamento de los miles en los que se alojaba. Recuerdo las palabras de Nico y recuerdo que cuando me lo dijo, un par de años después de ver a la Smith en directo, le espeté: "Dime ¿Además de buena persona, qué otras cosas es?" La alemana me fulminó con la mirada. Eran aquellos tiempos en que yo, tan joven, creía que ser sólo buena gente no era suficiente para la satisfacción personal ni la colectiva. Eran unos tiempos en que creía que después de ver a la Smith en directo, compartir días y días con Nico y tener un novio que se parecía a Ivan Kral, eran las únicas cosas que merecían que pudiera decir: "Ahora ya me puedo morir". Hoy me bastan unas semillas de la planta de la vecina o entrar en el ensueño de que de pronto el mundo se haga chiquito, para pasar a vivir al lado de mi amor lejano en lo geográfico. Sólo que ahora no lo digo en el sentido estricto del término.
Me voy a maquear.


Moe Tucker versus Nico


 

La amistad que tuve con Nico, durante muchos años y en distintos lugares, viene siendo, desde hace tiempo, una constante en mi vida.. No diría que está mas presente ahora que entonces, cuando ella vivía, pero casi. Quizás también es así, porque ahora, la gente, el público musical y no tan musical, conoce a Nico. Una bella y descatalogada biografía suya, escrita por Robert Wyts, editada enc Cire en el 86, la dió a a conocer al gran público. Luego vinieron los muchachos jóvenes, con una gran curiosidad por lo que había pasado antes de ellos. Y dieron con  la Velvet Underground, que  fue puerta de muchas y muchas cosas. 
Me gusta saber cosas de Ari, su hijo, este hombre con quién he compartido mucho, tan bello como su madre. Ari manda nubes de algodón, -según sus propias palabras-, y  so pena de quedar como una loca, os juro que madre e hijo son dos auténticos brujos. Brujos buenos que crean situaciones extrañas, de esas en las que es mejor no pensar mucho. Suerte que tengo testigos de sus abacadabras. 
El fin de semana pasado me llegó, vía "calderas del Pere Botero "(unas calderas de un demonio poco endiablado y muy de casa, que tenemos los catalanes en una obra de teatro y nos referimos a él en las conversaciones) una nube de algodón que contenía bastante y feliz información. Entre las cosas que traía la nube,  había una que me resultó ni muy ni poco interesante. Era la noticia de que Maureen Tucker, batería de la Velvet, se había vuelto ultra derechista, de los del Tea Party.
Al saberlo pensé en la escritora, gran escritora, Blanca Riestra, que en Málaga, el pasado año, en las jornadas de la poesía en el rock, se preguntaba por la batería de la banda de Warhol. Hoy, la notícia ha salido en el País y yo, al recoger unos folios en casa, con prisas, como viene siendo costumbre, he dado con una carpeta que contenía los folios que buscaba, así como la transcripción de un par de cintas grabadas a Nico, que usé para la mesa debate con  the man y biográfo de la Velvet; Victor Bockris ( sigo preferiendo a Ignacio Juliá)
Los folios estaban ahí, así que no me queda mas remedio que hablar de la baterista de una de  las bandas mas influyentes del mundo, que ahora, después de  tener cinco niños y darles de comer a todos, se ha vuelto facha. Si no lo hago sentiré que he roto alguna de las tramas de la família Pagfeen.
Hay algo connatural entre las ideas extremistas  de la juventud y las ideas extremistas de la madurez, como hay quien no crece y se queda ahí, peleando siempre a la contra, como si el mundo  fuera pelea y nada mas. Moe teme que Obama acabe con su querida América y se ha hecho activista por el bien de su patria. A mi plim, pero no está de mas que reproduzca unas palabras de Nico sobre la baterista, por si hay alguien que quiera escribir una tesis sobre la Velvet y el ultraderechismo o simplemente para fijar la casualidad.
Nico decía de Moe que era la única que podía aguantar y conciliar a aquellos tres niños mimados en busca de protagonismo ( Lou Reed, Cale y Starling Morrison)  pero decía temer "la extraña placidez de los  actos" de aquella mujer quez se volvía furiosa cuando tocaba.
Nico no se fiaba de nadie en el mundo. Y menos de las mujeres, aparte de su madre y alguna otra, Nico no se fiaba de nadie. Y menos, de los hombres.  Como Moe y sus ideas extremas, Nico no se fiaba de nadie y por ese motivo era la persona mas confiada del mundo. Cuando daba el corazón, lo daba por encima de todo. Era casi una cuestión de honor. Si había entregado el corazón y le pisaban el callo, podía morir matando, pero eso no lo vi nunca, lo se porque lo contaba, fabulando y fantaseando como ninguna otra,acababa por decir verdades como puños.
Volviendo a lo que opinaba de Moe, destaco un párrafo bastante largo: "Bueno, yo la ví ahí, en la Factory. Ella quería integrase en la banda y los chicos no le hacían ni caso. Tuvieron que aguantarse y tomarla como batería porque el hermano de Moe les consiguió un amplificador. Ella todavía no había demostrado de lo que era capaz. Tocaba como un miembro de la Baader Meinfoff, con unas cosas horribles, unas mazas asesinas. La vi perdida en aquél ambiente y mas cuando llegué yo impuesta por Andy, así que me dije, a esta jovencita que parece un jovencito, habrá que darle afecto. Yo entonces trataba a las mujeres como mi madre me trataba a mi  (Nico fue una niña muy consentida) y  a Moe pareció no gustarle como me trataba mi madre, así que pase de todo y le dí la espalda y empecé a darle motivos para que pensara que yo era una guapa sin corazón, sin cabeza y con la lengua larga. Me lo pidió a gritos. ¿Què parecía que no tenía carácter? ¿Como no va a tener carácter una mujer que se viste de hombre y aporrea los bombos como si debajo estuviera el mismisimo diablo? Sólo había dos cosas que la sacaban de quicio, que hiciéramos una caja común para comprar drogas y bebidas. No quería contribuir.  Podía matar por un centavo. La otra cosa que no soportaba era que fuera yo quién condujera la furgoneta. Quería hacerlo ella. Nunca fuimos amigas, sólo al principio, cuando la trataba bien, pero era de esta clase de tias  que no soportan que una mujer bella la trate bien y le ayude a cargar los aparatos. Debía temer que me quedase con su cartera y con sus caderas.
No he sabido mas de Moe, pero si me dicen que se ha hecho de la Baader Meinfoff, lo creería, Pero no, Andreas Baader no la querría para su causa justa. Yo si soy de la banda. Un día te enseñaré el carné porque me miras como si no lo creyeras ¿Vamos a comer caracoles?"
Mientrs los ídolos de juventud se vuelven fachas y yo quiero ir a comer un buen plato de caracoles con nube de algodón.

IDOLOS


Ayer noche terminé de leer el  libro de Esther Tusquets, Confesiones de una dama indigna, cuya portada corresponde a la imagen del post; y hoy me han venido ganas de hablar de él, a la vez que me pregunto porqué no escribo de libros en este blog ( gran razón de mi existir)  y sí de música y si de rock y si de rol.
Cada vez que sale a la venta un libro de la Tusquets ( no son miles) me dá un subidón, una urgencia y tengo que hacerme con él lo mas rápido posible.  La Tusquets tiene la prosa mas trepidante que conozco de autora/ or en castellano y ¿quién se resiste a esto? En realidad, Esther Tusquets es la autora Pop-Art barcelonesa por excelencia, aunque me temo que el Pop Art se la trae al pairo. Sus comienzos fueron puro pop art de gran difusión popular, con aquél libro que llevaba título de rock sinfónico; "El mismo mar de todos los veranos", que vino a ayudar a toda una generación de procazes y desmandados punkies entre los que me incluyo, a llorar sin sentir verguenza por ello. Hablar de amor entre mujeres cuando en la literatura post negrura del país  casi nunca se ponía el amor al alcance de la mirada del lector, fue celebrado como una muestra de libertad.
Me acuerdo, -ahí va una de batallita de mujer madura indigna del copón-, -que no de gran dama indigna-; que el libro salió en el 78, al parecer uno de los años mas nutritivos de mi vida porqué durante su transcurso conocí a casi todos mis ídolos; venía de entrevistar a Patti Smith, conocí a la Moix, Ana María, de la que había leído su novela, Julia (tanto me gustó, que siglos después le puse el mismo nombre a mi hija) Con Pau Riba fuí varias veces a casa de Salvador Dalí para teorizar sobre la inseminación de la tierra virgen, motivo del festival  Canet Rock "Contrita Contradictio Virgo Inseminanda", del que surgió mi grandísima y larga amistad con Nico; leí "El mismo mar de todos los veranos" y me hice  fan de la Tusquets; viví una tórrida historia de amor con Manel, -el chico más rubio del Eixample-, al que dejé por la ternura de Pep;  me llamaron para ir al juzgado por firmar un contrato de actuación (Ultravox) siendo menor de edad y junto a Pau y sus muchachos recibimos un aviso de ex-comulgación por parte de la Curia. No sé como acabó todo aquello.
Por si fuera poco, en el Festival de Reading conocí a Luz en la roulotte de los Popus.
Algo se me habrá escapado de aquél año feliz, aunque solo de recordarlo me mareo, será porqué me he quedado con la copla que canta la Tusquets. Dice que ella, a partir de los cuarenta y tantos tuvo un click, y hubo felicidad, pero todo fue para abajo.
A ver que pasará con lo mío, aunque a día de hoy todavía sueño con un tipo como el hijo de la autora ( "un bé de deu" de dos metros de altura, gran batería, delirio de señoras Stone del mundo mundial) leer y releer sus libros ( los de la autora y de otros)  ir a conciertos y festivales, tomar una coca-cola con Pau Riba y otra con Ana María Moix, ver crecer a mi hija, que me excomulguen, y asistir al Festival de la palabra de Silvia Grijalba; la gran efemérdides rockera made in Spain, donde este año podré hablar de Nico, y si hace el caso, hasta de Esther Tusquets, que también es Pop-Art;  inmediata, comestible, asertiva, decadente, sincera, trepidante, dignísima.


El gest de matar

Tinc un senyor petit dins l´ordinador, un malparit que es menja coses, que´m fa publicar i compartir coses al facebook, però ah, no arriva als meus arxius.
Un home gran, -i gran home-, el vindrà a matar. No sóc de les que els hi agradaría saber molt de tot, per poder matar soleta al senyor petit de l´ordinador, operar-me quant em surt un grà al cul o fer escultures quant les volen tant grosses a la Rambla Catalunya. No, jo amb el que sé i el que aprènc tot xino-xano, em comformo, però us juro que a aquest malparit del ordinador m´agradaría matar-lo jo mateixa. El gest de matar ( la frase es de la Nico, la cantant amiga al cel sigui, que la feia servir molt) es el darrer gest i per tant es un gest íntim, de decisió pròpia, de tacte i de pulssió.
Darrerament, amb el marrón de la crisis, llegir el diari s´estar convertint, per mí, en un suplici, on tothora em surten del cor o del forat de l´orella, mil.lers de senyors i senyores petites que fan el gest de matar i, impotents, em miren, per què no poden ( no podem) fer res mes que el gest.
!!Tantes vegades he pensat que el millor es estar desinformada per desinformació volguda i no per desinformació buscada ( llegir el diari) i tantes vegades no ho he aconseguit!!!
!!Ho sóc idiota o estic pillada a la desinformació informant per voluntat pròpia!!
Sento que que si tallo tots els lligams amb el mon, el mon es quedarà sense un gest de matar i això m´emprenya més que l´impotència que em creen els bisbes, el fet capitalista, las lapidacions de dones, las lapidacions de llibertat, el finançament de l´Estatut i tantissimes altres coses, que si enlloc de ser coses tant grosses, fossin una gallina, un altre gall ja no cantaría.
Enmig d´aquest mal rotllo, m´arriben llumetes informatives de petita escala, coses de senyors petits que toquen els collons del món com a mí m´ho fa ( me la toca) el senyor petit que viu dins el meu ordinador.
La llumeta dels darres díes ha estat una lectura. El poema d´un poeta jove, el Martí Sales. Un poema amb gran títol: Catalans: Fora dels Païssos Catalans! A través de Google el podeu llegir. Rauxa de la bona. Un gest de matar. Sempre ens quedarà el gest.

Cohen y los cuentos de la abuelita

Esta mañana me ha llamado Alberto Manzano ( por sus romanticismos, adaptaciones de canciones, poemas, ensayos, prosas y traducciones, lo conocéreis) que las estaba pasando magras por actuar como un romántico en un mundo de monas que no admite a los románticos ingenuos del tipo Alberto.
Lo digo con conocimiento y años de causa.
Alberto Manzano está absolutamente incapacitado para los negocios. Lo mejor que podría hacer sería pedir la incapacitación total por escrito para no confundir a nadie. De momento ya ha jurado delante de las obras completas de Cohen que nunca más se meterá a producir otra cosa que no sea lo que salga de la puntita de sus dedos.
Me ha lamado Alberto esta mañana,-no más ni menos contento que cuando hablamos anteayer y estaba en la ruina. Hemos fijado un tema, iba a decirle "chau" y me espeta: !No te he dado la buena notícia". Lo ha dicho con su inconfundible compás al manejar las frases que salen por su boca. La buena notícia es que Cohen, Leonard, le paga lo que queda de deuda de la producción que muchos de vosotros conocéis. Una gran producción. Mucho talento en filas. Me alegro mucho. No deja de ser paradójico. Cohen paga los destrozos de un homenaje a Cohen. Es un gran tipo, dice Alberto. Son tan amigos que se parecen, como los perros a los dueños, los hermanos siames y los matrimonios antiguos. A mí, Cohen, nunca me ha caído especialmente bien y eso lo sabe Alberto desde el mismo día que me conoció. Me gustan sus canciones y las cosas que compra en Tifanny´s cada vez que nace un hijo de Alberto, pero no me acaba de caer bien.
El caso es que sobre Cohen he estado influída desde mi más tierna adolescencia, de cuando viví con Nico o ella en mi casa y yo en la suya, en los suelos de un piso de Garrel, en París, Eivissa y Barcelona.
Nico hablaba pestes de Cohen y yo me lo creía todo. Nico hablaba mal de todo el mundo y al día siguiente hablaba bien, pero de Cohen solo hablaba mal. Y yo, pobre niña de provincias de la mano de una diva del rock, me lo creía todo, todísimo. Hasta que fuí creciendo y seguía coincidiendo con la rubia generosa y vanidosa. Cuanto más la conocía, menos la creía y más la quería. Pero Cohen, qué quieres que te diga...Siempre habló mal de él, siempre. Hasta en nuestro último encuentro, que fué el primero entre Alberto y yo.
Alberto Manzano, mi amigo incapacitado social, es una recomendación de Nico en mi vida. Cómo en el féisbuk. Una sugerencia.

MOLTES FELIÇITATS DAVID SARDÂ CASTELLS!!!

David, avui 23 en fas trenta7 i això és una festa, més que res per qué...( i aquí es on entra la "tieta" Maragda) ets i no ets, però sempre ets, aquell nen ros petit i eixerit que corría per las naus de SONO...(SONO qqqqué? No m´enrecordo!!! Tieta més que mai..) amb el teu germà Roger, picant bombos de batería i fent rius de cables que havíen de sonoritzar els Canets cançons i rockandrolls, el Llach al Barça i moltes coses més de la vida d´un país, fugint del gris.
Em preguntaves si les faldilles de la Nico eren una cortina quant ella venía a reclamar diners al teu san pare, -que corría més qu´ ella i el desig d´aquella dona d´empenyer vena-, per amagar-se rera un bafle i amb un si es no es, no t´he felicitat però t´he resumit la vida d´una musa d´Andy Warhol quant vivía a casa nostra ( bueno, meva) i la finançiava el teu progenitor.
Ja eret´s més grandet en les altre trovades ( no en teníes més de deu) i malparit (oh, Lourdes no es per tú, que és per ell) llengua llarga i atormentant. I la déies (arda castilla o el ampurdà..) possant les emocions al mil, tot treient de pollaguera als grans pedants i un clatellot que ets massa procaç, que s´ha cregut sent tant menut...
Quant es va morir el Màgi em vas deixar dormir a can Sardà, seu principal, amb l´Agustina, ta mare, el Roger i el Joan que escoltava en Bambino i va morir, també, renoi, tal día com avui, per posar-te pes al fet d´estar. O el que és igual, un record viu, que vida i mort són cara i creu d´un sol partit. Descansi en pau, el gran ulls blaus...
I tú trenta-set, amb la Marta i la Martina i el Max, ja sou un munt damunt del món que no ès com t´agradaría, però hi poses rises i el sant Grial del teu mirar, que ès bon rotllo, anar estimant...
Em surt en vers de tieta que fa punt de creu amb les cordes de les guitarres dels amics, fugits o morts i els nouvinguts que em porten sort.
David Sardà, atleta tú, amb catorze anys, -i vas sortir a la portada del País!-, poca conya doncs, que et fèies un fart d´entrenar, per corrér més del que ja féies anant a peu o assegut, menjant iogurt. I varem venir a veure al nen en competició aliró aliró i la Juliet, amb tres mesets, va estrenar calçat per fer conjunt amb el teus ulls. I vas guanyar, l´ or va ser teu, com ets del mar i ets del vent...
I després, David, la companyía que em vas fer, jo separant-me i tu també ( tú de la infància i jo del pare de la flor) i cada nit, nevés o no, vinga xerrar telèfon en mà, tot construïnt una amistat amb la que no creuen els lacanians.
Tants anys ens sepàraven i un mateix cel ¿ho hem d´explicar als pocs creïents? Blade Runner, Prince, vaya concert!!! I encara més: quant de cop i sense pensar, veníes a Vallvidrera amb una bici, cavalcant. Ja més grandet i granadet i altra vegada ¿qué es del món? i els teus poemes pels racons. ¿Perqué no escrius??? Ho has deixat i es un insult que et fas a tú. I em fas a mi i a molts lectors, del teu entorn.
I anar passant fins avui mateix, als trenta7, en que m´he posat dins el teu féisbuk i tothom diu que ets un tros d´home i un paio escriu: "el puto amo del bontrotllisme" I aixó, David, es feliçitat, la que volíes i ja has trovat.
I jo que t´estimo però no et veig, perque ets vago de mena, deixat estar per començar, em quedo amb el que escrius en castellà, comentari al bloc, que em fa plorar.
No plorem més, òndia, carai, fem una cita d´endavant. I fes molt anys i fes-los bé, com ara son, patim, patom, i el llegat, del pas del temps, deixa´l que jo, el cuidaré. El mimaré com un tresor, però això d´ahir no sería res, si avui no fossis gran Sardà, Castells, David, el ros petit ( i també gran) àgil mental, amic d´amics, poeta en fals ( per uns moments) ull i acció, donant caliu. als teus petits, i a la gran que als parit. Per molts anys!!!!
(Ah, el Blade Runner de dalt de tot es un regal, perquè amb xinés o japonés no l´has vist i no em diguis que sí que et fotaré el caltellot que de petit, els grans pedants, ens jugavem a sorts, per ben gaudir del instant mateix de fer callar un taladrín.)

BUSCANDO A ARI SERENAMENTE

Desde que despareciste te he visto en el Vanity Fair. Los huecos de tus mejillas se han agrandado, de forma que en cada uno de ellas podría anidar un gorrión. En cambio, tan delgado como estás ahora, tus ojos verdes (que te quiero verde) son más incisivos, si cabe, que antes. Espero encontrarte a través de Diana y de Anne. Anne te conoce bien, de cuando eras un niño y recogías migas de pan en los suelos de la Factory, pero no fue todo tan brutal. La foto de Nico, la que enseñaba de , viendo el televisor, con doce años, tumbado en el suelo, con la merienda al lado... Este bienestar de las abuelas no ha de volver nunca, pero créeme que puedes reconstruirlo para mejor. Ya son muy pocas cosas las que necesitamos, y sin embargo parecen más importantes que cuando éramos más jóvenes. Tus cartas me siguen allá donde vaya con una sonrisa Boulogne, de naturaleza y bosque adentro, de resina y miel. Tengo sobre la mesa un encargo que no puedo tirar adelante sin ti. Tu mami me dijo que no la dejara sola en su agonía. Yo soy menos pretenciosa, al menos por ahora, y te pido que no me dejes sola con el encargo. Podríamos merendar un día de estos. Tu me recitarías Baudelaire y jugaríamos por las calles a buscar gorriones para los cuencos de nuestras manos. Las de los dos.

!HASTA AQUI HEMOS LLEGADO!

La guerra sigue en Georgia. Hacía muchos días que no bajaba al bar del barrio, el Rumba o a la Rumba. Hay quien lo "dice" en femenino y quien en masculino. Yo siempre le he llamado el Rumba, para distinguirlo de la rumba, el género musical, y subrayar, con el artículo masculino, su condición de bar, que no de imposible"bara". Hacía muchos días que no estaba en la casa y no bajaba al Rumba. Hoy la noche era tranquila, sin tránsito de gente de una mesa a otra y con refrescos más que con alcohol, todo tenía un aire de acampada juvenil, donde se cuentan los amores rotos y se libera la risa por bobadas, fantasías de un muchacho bueno que va de malo y sueña con darle en el ojo a un polícia con un buen pedrusco de hachís. Bueno, no era exactamente esto lo que decía el muchacho, pero tampoco era de esto de lo que venía a hablar. Maxime, la madre de Nicolai y esposa de Nico (últimamente el nombre me persigue) me ha contado su relación con los libros. Extraña relación. Le pasa leyendo a los clásicos o a Eco, a Auster o a Proust ( al que acabo de sacar de su condición de clásico con este giro). Maxime lee con pasión, unos libros le gustan más y otros menos, pero siempre llega el momento de decir !Hasta aquí hemos llegado! y lo deja. Dice que siente que no tiene porque leer más. Se acabó lo que se daba. Ella misma pone el caso de una novela de Christie, ¿Como dejarla antes del final sin saber a ciencia cierta quién es el asesino? Una relación curiosa la de Maxime con la literatura, a la que le gustaría acabar un libro ¿porqué no? Me pregunto si esta forma de actuar la extrapola a otras esferas de la vida. Y debe ser que sí. Un caso de estas dimensiones debe tener campo donde abonarse. Uno de los grandes placeres de la lectura es el camino, y otro es la llegada, el desenlace. ¿Que pretende Maxime con su vehemente "!Hasta aquí hemos llegado! ¿Negarse un placer? ¿Sustituirlo con su propia imaginación?. No seguiré investigando sobre ello. Las cosas son como son, pero dan pistas sobre quién tenemos cerca. Los seres humanos siempre me sorprenden. El día que eso no ocurra, doy permiso por escrito a quien bien me quiere, que me pegue un tiro, o mejor, me pise como a una cucaracha, que es en lo que nos convertimos al no tener en cuenta a nuestros semejantes, o al tenerlos en cuenta solo para darles mal vivir. La guerra continua, muy cerca de aquí.

VUELTA AL COLE CON NICO Y EL DESAMOR AJENO

DÍAS DE DESCANSO SIN EDITAR ENTRADAS LA GUERRA SIGUE. Maravillosa novela ARTEMISA de Anna Banti publicada por Ediciones Alfabia. Si tenía un canari que feia piu piu, o era un periquito, ningú no ho sap, ni el meu record hi arriba. He estat aquets díes a la casa primigènia de la família, on jo no vaig nèixer, i a les nits era una dansa de febre de nit i records estalactites, els meus, els del avi que no vaig conèixer, o aquella imatge del pare, dret al portal amb un cigarret als dits i un posat xul.lo, mirant enlloc, gaudint del dia. Es torpe el recuerdo, y es la torpeza lo que lo hace hermoso. Llevo días considerando la posibilidad de escribir aquel verano, largo verano junto a Nico, pero he de edificar la forma para que no quede, solo, como un relato de la abuela descarriada. Con Nico aprendí a no tener porque hacer "el gesto de matar". Es curioso que aquella bella e inteligente mujer auto destructiva me enseñara a no hacer el gesto de matar ni en las cosas cotidianas. Yo era una chica de provincias que se fue a vivir a un acetato de Velvet Underground, copiando el título del poemario de Blanca Andreu y dándole un giro. Y ella, Nico, era una mujer de vuelta de la fama, de vuelta del glamour, de cara a la muerte, siempre rogando que no la dejara sola en su agonía... Mañana estaré más simpática. Anthony and the Johnsons es el disco que ahora escucho y pronto me perderé en la noche y en el relato de una amiga que necesita hombro y oído y vuelta al ruedo de un desamor que la consume. !Quién cantara como Piaff para desentenderse de este tipo de dolor! O tal vez, el placer de cantarlo, el talento de poder hacerlo, lo amplifica.

Salir de noche con señores

Esta noche me voy a bailar, esta noche yo salgo contigo...Esto lo canta Víctor Coyote con una voz clara y generosa, de tanto hincapié como hace en cada una de las sílabas de las palabras que canta. Es una de las canciones más alegres que conozco. O es una de las mas alegres que recuerdo muy a menudo. Salimos a cenar, subimos a Marte, nos tiraron niebla. Sales de marquesas para la diversión que parecían gases lacrimógenos. No todo tiene por que ser tan agresivo...
Mantenemos esta unión. Voy con mi amigo a todas partes, no nos importa el garito.
Lo normal, problemas de prostitución y algún tráfico de arma. El Marqués de Blancafort nos dice que la gente se asusta con nosotros. Él y Nico (Christa Pägffen) son nuestras voces de la conciencia. !Vaya dos! Eternas descarriadas. Una en la historia, el otro con la historia por montera. Hay una segunda adolescencia que no adolece de nada. Me quedo exhausta. Y me siento feliz.
¿Hay algo más al otro lado de la campana de cristal? Sólo mi hija y las "infantinas" cuando vuelan y ríen y se expanden, y son luz, pura luz y nada más. Por cierto... Luz!!!!!!!!!!!!! te echo de menos y mañana te llamo sin falta. Escorpión sobre escorpión. "Con tus gestos me despiertas la alegría de vivir..." La canción es de Luz, la noche fue nuestra, mi caballero valedor y el "nino". La elegancia y aquella rabia que hoy es caridad irónica y nunca se detiene. Esta noche me voy a dormir, esta noche no salgo contigo....