Nazario es mi pintor preferido de todos los tiempos. Tiendo a amar más lo que conozco y me ha configurado que lo que no conozco aunque también lo haya hecho. Gratitud y vete tú a saber qué otras cosas.
Encima, Nazario, es una excelente persona que soporta estoicamente que te presentes en su casa del rollo "Ring ring, Plaza Real somos todos" y le pidas que te dibuje "algo" para el blog.
El tío es mogollón de raro, porque no responde a las demandas. Cuando fui a pedirle el "algo" para este blog, se calló; pasó un ángel, pasó un negro, pasó Alejandro y éste último me miró cómo diciendo: " Yo no me meto, que él es muy suyo".
Segundos después oí la voz del pintor que fisgoneaba en su propio ordenador, abría un archivo y me decía: "Nena ¿Te gusta ésta flor?". Cómo la flor que me mostraba era un tulipán amarillo en posición de mustio acabóse, le dije que no, que no se me avenía: "No me siento identificada." Entonces pasó a mostrarme el primer plano de una felación: "¿Te sientes identificada con esto?", me dijo con picardía. Zanjé el tema con un vítore a su mandíbula cómo único parangón a su arte y pasamos a hablar de otras cosas.
Días después, sin mediar palabra, recibí un documento adjunto en mi correo en el que lucía, flamante, el encabezado de esta página. Nazario me había dibujado "algo" para el blog con lo que me sentí totalmente identificada. El alegrón fue enorme y mi patio de vecinos se convirtió en canción.
La identificación con el dibujo que a partir de ahora encabezará mis escritos, me vino dada desde el primer impacto visual hasta la conjugación de estilos. El artista ha mezclado el artesanado pintar con el manejo artesano del ratón del ordenador, que es en donde ha trazado las letras.
El tío vestido de tía que presenta el anagrama, con el peluconcio y las plataformas y el calzoncillo debajo del vestido estrecho, tan maricón, tan enguantado y dado a las perlas falsas es, en puridad, la esencia de lo que me une a la obra de Nazario, el boumerang entre su obra y yo. Porqué el tipo no es más que el diferente, el "raro", el perro verde, el perro andaluz, el moro, el gitano, la mujer, el hombre, el quinqui, el catalán, el sueco, la puta, el niño, la vieja, el loco u el sabio. Estas diferencias que Nazario nos enseñó a amar de forma "natural" y ahora ya son faro del camino. Unas diferencias que se viven desde la absoluta libertad de ser, sin orgullos desmesurados, ni vergüenzas contrachapadas, si no cómo una exigencia ( otra vez "natural) a la vida, de que todos podamos seguir siendo cuánto queramos, sin tener que caer en los discursos yermos ni en los departamentos estancos.
El trabajo es arduo, el tipo del dibujo tiene el pito contento, Nazario es grande, yo estoy muy contenta y ya sólo me faltas tú.
Mil gracias, artista.
