Mostrando entradas con la etiqueta Juan Echanove. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Juan Echanove. Mostrar todas las entradas

A liarla!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Este post va para Beth Gargola, Montse Matas Lavinia, Montse W.Morales, Sara Rodríguez Robledo, Juan Muñoz, Marcelo Patricio Gatell, y tantos otros qué, como ellos, ya lo saben.

Cada vez entro en el face con más precaución. A fuerza de usar las redes te vas dando cuenta de que son esto, redes, de modo que no puedes andar sobre ellas como quién pisa tierra firme. O sientes bajo los pies el grosor de un acertado nudo marinero, o metes la pata y te quedas con la misma colgando en el vacío. Son percepciones de cosas chiquitas que acaban por conformar un todo. No sé cuantas pipas son necesarias para llenar una bolsa de pipas, pero anda que no es mal rollo que se te clave la astilla de una semilla de girasol en las tragaderas. Y las tragaderas, más que darlas al fuelle, hay que mantenerlas lo más vírgenes posibles, no fuera que acabemos cambiando el placer de tragar lo que nos apetece, por la otra estúpida tarea de engullir cualquier cosa, como parece que nos está pasando, pero bueno, dejo este tema y vuelvo a lo anterior.
Ya estoy harta de dar volteretas encima de un diván. Mi actual renacimiento personal ha vuelto a clavarme tachuelas sobre los zapatos de gamuza azul.
Entro en las redes con precaución, mucho más en estos tiempos de confusión, alertada por las veces que he visto como el darle al “Me gusta” se convierte más en una palmada en el hombro a un colega que te encuentras (o te gustaría encontrar)  de espaldas por la calle (Ay, este sentido de pertenencia a un determinado grupo de personas. Ay la falacia) que en la lectura y debida y la posterior comprensión del enunciado de lo que ha escrito el fulano o fulana de tal.
Todo lo que suena a estemos unidos que esto no hay dios que lo tolere y que se vaya a tomar pol culo el ministro y su suegra, o viva la cultura que pone un punto de sutura en la costura, lo premiamos con un clic, sin atender, algunas veces, lo que subyace en cada frase. He leído auténticas idioteces, incluso llenas de mala fe, en discursos de pocas líneas a los qué, en principio y según otro absurdo principio, debería de estar de acuerdo.
Ya veis que me gusta hacer amigos, pero es lo que hay.
Hace poco un intelectual de la sacralización cultural (ateísmo versus pegaminus)  puso algo que no transcribiré, y venía a contar lo que separa a un obrero de un “artista”, como si fuera necesario hacer  distinciones más allá de las personas. Lo borré. A tomar viento. Y así otras muchas cosas. Desde la pata colgando en el agujero de la red por un dogmatismo de parvulario, hasta mostrar el trasero por un clic a una frase del cripticismo del rasca rasca que seguro que no hay premio, hasta las bobadas de esta intelectualidad tan “nuestra” que va a las manifestaciones, pero en de puertas adentro de las bibliotecas, iguala la política de exclusión del PP.
Todo lo que cuento se podría denominar “las peligrosas consecuencias de los efectos retrancas de las redes en tiempos de caos social”, aunque también es lícito decir que he vivido los agradables efectos retranca que me ha dado la red, en concreto,  para la difusión de este blog.
Desde que lo escribo, he pasado de que me leyeran cuatro amigas  y amigos del rocanrol y sus  correspondientes gatos peludos, a que se me disparara el marcador de visitas, solo porque mi amigo, y siempre peor escritor que lo primero; Javier Pérez- Andújar,  me animara, cuando tenía face ( y me anima en el Twitter) con sus comentarios resalados. Se lo dije la otra tarde en que vino a darme mimos con su lengua de los Rolling Stones. Él decía, no tía, no. Le dije que sí, joder, que sí. Y respondió vale, bajando la cabeza para no oírme.
Es normal. Un genio dice a por ello y la cosa se mueve. Lo único que me cuece es que había quién ya me había leído y no hacía plas y ahora hace plas plas, a cuestas con el genio. No creáis que me esté convirtiendo en una locaza del resentimiento. Eso nunca lo seré. Podré ir al trullo por treinta y siete tentativas fallidas de asesinato, pero seguiré viéndoles algo guay a todas mis víctimas.
Solo me gusta poner las cosas en su sitio. Tener los cajones ordenados y la casa por barrer.
Cuando a los aúpas de “nuestro” mejor escritor de esta mitad de siglo, el Andújar, se le sumaron los “compartir” de la mejor persona que he conocido jamás en este mundo, el siempre peor actor que amigo, Juan Echanove, el marcado de visitas del blog, ya loco, se ha roto por los cuatro costados.
Así que las retrancas de red me han beneficiado tanto como me joden en ciertos casos.
Lo malo de escribir  estas cosas es qué, no sólo perderé a algunos “amigos” del face, si no qué, encima, los dos amigos genios que he citado, mis dos amigos obreros con capacidad de convocatoria, esta vez no me van a dar pábulo porqué son tímidos, se marean ante el halago, y no les va que les quieran por la red.
La red no es un lugar para querer a la peña. O no sólo. Aunque si es un lugar para jugar con dobles sentidos y decir lo que se siente para que le den al me gusta sin pensar, no veo por qué no podrían hacerlo, aunque lo importante, para mí, para mi blog, para mi relación con las redes, no es ir comiendo la polla en público a mis compañeros, si no apreciar que a quién le gusta lo que dices, sea por que de verdad le gusta y no porqué tiene el dedo tonto y la cabeza en el sopor de las consignas y las tendencias.

Puro Teatro (Carta abierta a Juan Echanove)


Juan, tío, lo tenía todo puesto y se me ha borrado el archivo. No se ha borrado, ha desaparecido. Seguro que al llegar a casa, muy de noche, después de los tragos que siguieron a tu trabajo en el Romea, me puse a escribir en un documento abierto, en cualquiera, y ahí está el texto, extraviado. Desaparecido. Cualquier día lo encuentro pero para qué.
Te has despedido de Barcelona, donde has estado unos meses representado tu papel en la obra Desaparecer, de Bieito, junto a Maika Makosvki. Cuando lo supe me eché a reír ¿Qué harán juntos la doncella del rock electrizante y el puto amo? He seguido el trabajo de Maika a través de sus músicos, unos peludos que le arrean fuerte a la Fender (Viva el Xarim Aresté de mis entretelas a quién le promociono su banda siempre que puedo. Viva Very Pomelo)
Maika es una gran compositora y el mundo es muy chico, Echanove. Lo sabes mejor que nadie. El mundo es emocionalmente muy pequeño y a la vez hay tanta gente...
A ti te ha dado por representar la vasta pequeñez emocional de las personas, nuestros entresijos psicológicos. Eres comediante. De pequeño ya lo querías ser por encima de todo y más que nadie, en un tiempo en que nadie, salvo tu, sabíamos que queríamos ser, además de jóvenes siguiendo al trote a Juan Diego por las calles de Madrid.
Movidas de la movida que andan muy lejos, pero no Juan Diego que te vino a ver junto a Juan Luís Galiardo, tus dos maestros, y te hicieron llorar, pedazo de moco. Te hicieron sentir casi tanta emoción como la que sentiste el día que nació tu hijo. Las comparaciones siempre son odiosas, pero en cualquier caso, el asunto iba de nacer, crecer y morir.
El asunto era la vida y nada más.
Tus maestros están orgullosos de ti.
El público también. Bueno, el público te admira. En este caso, el orgullo es tuyo.
No podría ser menos. Y te juro que aquí no cuenta la amistad ni la hija que tenemos en común y por cuya manutención t todavía no te he denunciado, porqué te juro que a la segunda palabra que salió de tu boca, estando tu arriba, en la escena, ya no te conocía ni te reconocía ni falta que hacía. Es más, cuando dijiste, íntegro, el texto del Gato Negro, te quería matar. El relato de Poe es espeluznante y tú, cacho bestia, aún contando en primera persona lo peor del ser humano, lograste conmover.
La vileza (la mía) se sentó en mis rodillas mientras a ti se te deformaba el rostro y las manos se convertían en gato y en hacha de matar, en culpabilidad, en desesperación, en rabia, en amor, en nada.
Maika iba destilando sus canciones (vaya temazos) con el vestido blanco y su presencia rotunda, hasta que su aparente inocencia se confundía con tu crueldad y al revés. Llegasteis a ser dos seres muy infames, dignos de piedad. Llegasteis a semejar algo de cada uno de los presentes. Y desaparecisteis al modo Robert Walser, desaparecisteis porque no teníais más remedio que largaros en la bruma y buscar el calor del abrazo de la nieve gélida. Desaparecisteis porque habías acabado con todo.
Cada cierto tiempo nos das una lección de teatro. Tú dices que el reto es conmover. Yo digo que el reto debe ser conmover, para no contradecirte, pero el reto pasa por inmolarte. Si fuera tu madre te seguiría durante toda la gira. Si fuera María, tu chica, también.
Te seguiría como se sigue a los toreros, sometidos a la ventura de la muerte.
Intensidad, decía la crítica. Intensidad, inteligencia, arrojo, contención. Una bomba humana de relojería.
Todo lo que haces en el teatro es lo que pasa en la vida. Lecciones de una hora y lo dejas todo revuelto.
Luego sales, duchado, y dices que quieres una cerveza. Que el mundo, para ti, se resume a una birra. Yo quería matarte, estrujarte, pero tu pedías quintos fresquitos y hablabas de cualquier cosa, hasta que en un momento dado contaste cómo un día, al llegar al Romea oíste cantar a Maika el Like a Rolling Stone de Dylan. Estaba probando la voz y la hizo entera. “Fue muy emocionante”, dijiste. Y añadiste: “me dieron ganas... Aquí hiciste un pequeño parón y con una mano tomaste la botella de quinto vacío y la levantaste: “Me dieron ganas de darle una ostia por detrás y matarla.”
Pues eso, Juan. Matarte. Las ganas. A coca colazo limpio. Maneras de hablar, maneras de vivir. Intensidad, palabras soeces y esta delicada, genial manera, con que entras en lo humano dentro y fuera del escenario.



Facebook juguetón



La ilustración está pillada del muro de Javier Pérez Andújar en el face. No sé a quién corresponde la autoría pero es verdaderamente un sueño. Estoy por preguntarle a una amiga que sabe de estas cosas, si la foto tiene resolución suficiente como para empapelar una puerta. Una puerta entera. Y que el pomo sea una mariposa. Una mariposa viva, pomo. Una mariposa viva, desobediente, pomo.
Vivir en el face (si no estás pillado) es como vivir en el mejor de los mundos. Tal vez no es un vivir real, pero la realidad, en su sentido abstracto, está para eso, para debatirla.
Si la vida en el face no es real, de lo que no cabe duda es de que existe. Y es una maravilla. Todo es educación, besos y abrazos. Basta pinchar” me gusta “si te gusta algo y abstenerte si algo no te produce ni frío ni calor.
Encima, a medida que crece la lista de amigos, se va creando un mejunje de personal muy especial. Y si encima se da la circunstancia que ya llevas bastantes años pisando las calles de la vida durante mucho tiempo y cada día nuevamente, acabas por tener casi todo tu tránsito vital sintetizado en una comunidad virtual, con lo que a mi entender es lo mejor de él; la gente con quién lo compartes.
El último verbo se podría conjugar en pasado. Y, de existir, en pasado reciente, en pasado, pasado y en pasado eterno. El verbo se podría llegar a conjugar en futuro, pero en eso es mejor no entrar porque de aquí a la superchería hay un paso.
La sorpresa es ver que en la cuenta de “amigos”, tienes personas interrelacionadas a las que nunca hubieras invitado a una misma fiesta, conocidos a los que no saludabas por la calle,- y que a partir de ahora vas a saludar-; gente a la que no conoces de nada, amigos de verdad y personas a las que siempre has respetado y nunca has llegado a conocer.
Uno de los últimos pequeños gran alegrones que me ha dado la vida, fue encontrar en el face, al tipo al cual le he robado la ilustración, al escritor Javier Pérez Andújar, que, por si no lo sabíais, viene del rock and roll, igual que viene del Capitán Trueno, de los cromos y de Valle-Inclán.
Fue Javier quién, tras colgar un vídeo de Tina Gil, me hizo recuperar el contacto virtual con una mujer cantante y compositora con la que en su día dimos vueltas a un disco suyo que no llegó a ver la luz. Javier glosó a Tina en su artículo del País del domingo. Se ha creado una gran rueda de reconocimiento que rula muy bella.
Aunque no me gusta generalizar, cuando lo hago refiriéndome a las generaciones, siempre digo que la mía, la nuestra, la de Tina y Javier (año más, año menos) no ha sido una generación muy ducha en ofrecer genios a la sociedad. O al menos, no en ofrecer grandes genios loados, subrayados y aupados. Salvo excepciones como la de mi hermano Juan Echanove, Luz, loquillo “el leyendas”, el propio Pérez Andújar y alguno más, no hemos sido una generación de oropel constatado por el fervor popular. Razones, haylas, pero es como lo de la realidad, un asunto para el debate, que no para perderse en él.
Con el face, por el face y a través del face...Por la cara y por los libros, acabaremos por dar a conocer a personas que si bien no han trascendido, si que nos han trascendido. Y encima nos seguiremos diciendo cosas bonitas que siempre vienen bien.
El día que asomarse al face no sea cómo asomarse al muro donde está el niño de la ilustración, pero con peña, y no siempre tan michaellandero, yo me daré de baja.
Hablo de este día para exorcizarlo. De momento, por la cara y por los libros, puedo soñar con mariposas desobedientes y juguetonas, pomos de puertas. Refrescar canciones y desobediencias. Asomarme. Jugar.

Carta a Nazario

Foto: Ocaña, Camilo y Nazario por las Ramblas de Barcelona ( colección de Nazario y el ciberespacio)

Querido Nazario: te he pillado la foto del féisbuk. Nada mas verla me he quedado mirándola un buen rato. La podía haber hecho yo, solo que por entonces no tenía cámara. En el recuerdo, me da la sensación que os miraba desde abajo, cosa que tampoco puede ser, porque a los dieciséis ya era tan alta como ahora. No os miraba a vosotros, me miraba a mí en vosotros. La santísima trinidad barcelonesa de finales de los 70. No sabrás nunca cuanto me ayudásteis a ser como soy ( si esto es alguna hazaña) vosotros, tus dibujos, los de Ocaña, el culo de Camilo, el Pau Riba de mi código familiar, el Sefer bendita ternura, el Pau Malvido y hasta el Picarol.

El otro día te llamé para decirte que necesito curro de media jornada. Me han caído dos libros, dos, pero sigue sin ser suficiente. Escribo con interés y entusiasmo aquello por lo que me requieren, pero yo quiero re escribir esta foto, vuestro tiempo, vuestra historia. Cuando os miraba con ojos de niña divertida, batiendo palmas...

Y no hay manera. Tú bien lo sabes. O sí la hay. Lo puedo escribir sin adelanto, ni contrato, ni seguro para presuntos cortes en los dedos, pero a eso ya no juego. Hartita de sostener con mi trabajo, el pago de los mensajeros de grandes editoriales. Así que esta historia debe esperar, mi punto de vista, que no es el único ni el definitivo. Y es mas bien bajito, porque tengo la sensación que mi mirada llegaba a vuestra cintura. Mis manos también, como la canción de Adamo.

Bueno, niño, que ya sabes que te quiero. Y no por tu polla al aire en los setenta, si no por como te lo dibujas, por tu voz y tus maneras cálidas y vehementes. Una de las cosas que mas me gustan en el mundo es tener cerca a la gente que admiro. O admirar a la gente a la que quiero, pero sin baba. Un face to face. Desde el hevyorro escritor Mariano Muniesa, al puto amo Echanove o Gerard Quintana.

Tus chulos siguen asustando a mi hija con propuestas indecentes. Ella huye donde yo, seguramente, me hubiera quedado. No a follarme a tus chulos, si no a ver hasta donde llegaban.

A veces me pregunto si será su generación la que escribirà la historia de la foto. Quizás sí. El tiempo necesita tiempo, de modo que los puntos de vista están cada vez más lejos de la realidad.

Una realidad que tampoco existe, porque es imposible abastar tres, mil realidades, en un solo texto y en un punto de vista bajito. Pero qué bello sería escribirlo.

FELICIDADES, JUAN MARSÉ


Ha quedado pequeñísima la foto de Juan Marsé. La he subido por qué el escritor está bellezón años cincuenta que bien podrían ser hoy mismo.
Felicito a este hombre por el premio Cervantes y por tantas horas me ha dado de placer lector. Somos muchos los que  le felicitamos.
Marsé es un genio literato que se mueve por las palabras y su contenido con determinación, pasión y delicadeza. Ha creado un estilo, ha recreado su vida y ha facilitado y facilitará otras tantas.
Al Marsé le han dado el Cervantes y en lugar de gritárnoslo los unos a los otros por las ventanas del patio de vecinos, de abrir una birra a su salud, de pasear de noche por la Ronda Guinardó o pillar a un Pijoaparte (el mejor Pijoaparte; Loquillo) y darle un buen merecido, la mayor parte de la gente han dado  vueltas entorno a una palabra que él dijo (no la escribió) "anomalía", hasta caer mareados por rotar y rotar sobre la nada.
Hay discursos yermos que no lo son si estás en movimiento. Si no te mojas ni te hundes ni sabes nadar, mejor  te callas.
Lo "mío" con Marsé, además de la admiración que siento por él y es unilateral, ha sido breve pero muy intenso. Hace ya miles de años, este hombre, me dijo un día que parecía un pistolero de tabaco rubio. Entonces yo era muy joven y él atacó primero. Lo que yo iba a decirle es que conocía a su padre biológico, al Faneca, un señor amable y tozudo que se dormía al sol de la plaza de Conesa con el libro "La Muchacha de las Bragas de Oro" en su regazo y se despertaba de un susto al sentir el zumbido de la velocidad de un balón que pasaba volando a un palmo de su cabeza.
Mira que le decíamos que escogiera otro lugar para dormir la siesta, pero él nos respondía que fuéramos nosotros los que escogiéramos otro lugar para jugar. Otro discurso yermo. La "anomalía" era él, que venia de fuera y pretendia cambiarnos el escenario.
Siglos después de aquellas correrías, le prometí a Marsé, comiendo en casa Leopoldo junto Marina Rossell que montó el encuentro, Neus, y Ovidi Montllor que comió sus últimas "espardenyes", que le conseguiría una foto de su padre, del cual, hoy día, es su vivo retrato. No lo logré por mucho que rogué a la família del tipo, ni aún contándoles que me encomendaba el mismísimo escritor.
Pero sí fuí al cementerio donde reposan los huesos del ADN del genio y en el nicho donde Faneca vuelve al polvo, no constaba su nombre y sí otro, escrito con spray ( de esos que usan los Pijosapartes para pintar los muros con grafittis) que otorgaba una nueva identidad al padre biológico de Marsé.
Eso que Freud llamaba "la repetición histérica". 
El caso es que me hubiera gustado poder contribuir, creando una emoción, a la vida del escritor del premio Cervantes de este año, pero no lo conseguí.
Sigo, eso sí, cuidando de mis pistolas de tabaco rubio y la lengua larga encerada por el movimiento de las cosas, aunque también se callar y buscar la deseada soledad, mucho más gozosa, si tengo a mano un libro de Marsé, el mejor escritor contemporáneo de este mundo anómalo en el que vivimos. 

JUAN ECHANOVE: TIEMPO DE JUSTICIA

Ay que he vuelto a liarme con los píxeles y me ha salido una imagen pequeñita...
Puedo cambiar la edición de la página y escoger otra foto de Juan que ocupe todo el espacio que se merece en lo mío ( todo) pero lo dejo así porqué lo veo como una demostración de cómo es él, tan tímido en las emociones ( tortugita saca la cabeza, tortugita saca el cabezón)
Desde los Madriles o desde donde esté, el hombre habrá intuido que quiero hacer justícia y ha convertido quinientos píxeles en un puntito perdido en la niebla. No me importa. No me importa ni que él lea lo que voy a escribir, Porqué lo que ahora escribo desde mi blog, lo lanzo al mundo o al desierto (dice Blanca Andreu, que escribir un blog es cómo clamar en un desierto) o a la estadística ( joer, Juan, que dicen los estadistas que hay el mismo número de posibilidades de que te toque a tí la lotería,-o a mí, o a cualquiera; pero creo que tú tienes muchas menos, je-, que las que tiene un meteorito de chocar contra la tierra) o al cable de red que sobrevivió al vendaval de ayer en Barcelona, pero creédme, que es sólo por el placer de hacerme justícia.
Han sido muy duros los dos últimos años. Dureza de dolor físico, anímico y sus circunstancias. Duros para mí, no para Juan. Cierto es que me largué con el dolor, me aparqué, como hacen los elefantes cuando sienten que van a morir y no escribí en los muros el nombre del tormento. Ausencia y nada más. Me acompañaron unos amigos que no nombro porqué están esparcidos por el blog y en mi mirada. Y desde muy lejos (y muy cerca) Juan se arrimó a la Magda Maragda sin brillo, dió la vuelta al ruedo del coraje y la amistad y se marcó un rockanroll con todas las de la ley delante de mis ojos y a mi alrededor, cual chamán de tribu atávica, que me dejó una estela de ansía por vivir y volver al baile.
Ya era hora que lo dijera (Martí Farré Sender, que bonito nombres tienes) e hiciera justicía, que en el caso de Juan ( ¿eres un personaje público? ¿eres público o actor? ¿eres puta?) al ser como es un hombre conocido ( PUTO AMO de la escena, PUTO AMO!) y por su valor, se merece.
Porqué de Juan se sabe que es hombre de izquierdas y que es tal y pascual cuando le preguntan, o se suma a lo que haya que sumarse según lo entienda, pero yo, desde este blog color azul, por teléfono o de pie, puedo decir que además POSEE una gran PUREZA IDEOLOGICA y los gestos que la subrayan.
Nos vemos muy de vez en vez, él anda entre sus tarimas y su niño... Por cierto, le ha salido un pichichi del fútbol. Así es la vida, Echanove. Y a joderte, tú, que no has hecho más deporte que el deporte nacional del mediodía...
Yo ando entre los folios y mi niña...pero nos queda un abrazo en Madrid, bajo el reloj de la Puerta del Sol a altas horas de la noche, los poemas de Vallejo con sus lápices de colores, la juventud divino tesoro de quiero ser actor, ya verás nena, yo este papel me lo como, hago mondongo con lo que le pasa a este personaje y déjate, que no voy a escuchar más rock, que me jode el tímpano, va Bonet, que mañana ruedo mi primera película, tía, rodar una película, nena, como Greta Garbo, vamos a celebrarlo, vamos....
A veces, de las veces de vez cuando en que nos vemos, nos ponemos al día y nos reímos mucho porqué todo se repite. Uno es como es y todo se repite, el error, la gracia...
El caso es que tenía que decirlo, decir que me ayudó a levantarme, cuando podía haberse largado silbando, porqué tampoco andábamos tan unidos ( o sí) algo que su forma de entender y vivir la vida no le permite. Así que me regodeo en la belleza y el azar de haber conocido y vivído a este señor tan señor y tan chim pam.
Esta entrada la podría haber escrito en catalán porque Juan lo aprendió. Lo habla y escribe. (¿No había dicho que no me importaba que él leyera esto? Sí que me importa, vanidad!)
De repente me llega a la bandeja de entrada del móvil un texto escrito en catalán, cual Pompeu Frabra nos visita, y tengo que hacer un malabarismo de interpretación de escritura y contenido porque arriba en la pantalla pone Juan Echanove y no Joan Etxanou, que no estaría mal, por otra parte.
Dicho lo dicho, -me he sacado unas ganas de adentro-, ya no queda más que levantarme del teclado y preparar las cosas para mañana, lunes lunero, mientras escucho el Malena canta el tango como ninguna por la Rinaldi y más tarde, por la noche, al ver el Telediario, cuando llega la sección de deportes (ese momento en que bajo el volumen) recordar a Juan de nuevo y partirme la caja suponíendolo de chófer, estratega y confidente de un niño que juega al fútbol. Partirme la caja de risa, de amor y de ternura.

LUZ BELLAS ARTES

Hace unos días le entregaron a Luz la Medalla de las Bellas Artes. Este año ha sido un buen año; de alto copete; ella, José Tomás, Baremboin, Alicia Alonso, Antonio Banderas... y no sé mas, aunque creo que también se la dieron a Román Gubern, el hombre del cine teórico y el cómic que quiere morir en Venecia y era casi hermano de mi padrino, el gran dibujante de cómics Enric Sió ( que en paz descanse)
Y volviendo a Luz, mirad que guapa en la foto, ayer y anteayer, en Madrid, ofreciendo dos conciertos, cuyos dineros irán a la ciencia, para la lucha contra el cáncer de mama. Sus bellas artes. A mí, puestos a darle (porque la medalla se la dieron los reyes ) me hubiera gustado que le dieran el reino todo. Monarquía rockanroll. Creo que me enténdeis. Y si no, no importa. Aunque en la monarquía rocandroll es la queen desde hace años. La interpretación y sus cualidades vocales. Su voz es una máquina de alta precisión que se va, rompe con los cánones y aún así afina. Eso solo lo saben hacer las grandes y solo lo saben contar bien los grandes del oído. Si un grande del oído y la música, tipo Baremboin, dijera lo que yo he dicho, muy malamente, de lo que hace Luz con la voz; los críticos se posarían a sus pies cual amapolas sombrías. Pero me temo que no lo saben. Yo no lo sabía hasta que lo supe, pero lo SENTIA, que para esto está el público y el profesional del rockanroll, entre los que me cuento. Hay muchaaaaaaaaaa gente que lo SIENTE, pero yo lo diría muchoooossss y ellos dirían AHHHHHHHHHH. Probaré a escribirlo con tiza, en grafittis y en las pancartas de publicidad. O no. De hecho, los Barembois lo dicen, no tengo porque preocuparme, pero me ocupa el tiempo, a veces, que the queen of the rockandroll español, cual Camarón, no tenga ( QUE TIENE, y MUCHO) todo el reconocimiento que se merece. ¿Que es todo, y cuanto es mucho? Ah, no voy a entrar en esas disyuntivas de las cuales sé bien las respuestas. Si Luz lo tuviera TODO, lo que se merece, el reconocimiento; es decir, mucho más, este todo que no sé cuanto es, se ajustaría internamente. Y eso sí que lo habéis entendido. Es como que Baremboin cuente que lo que esta mujer es capaz de hacer al cantar sólo lo hacen tres y muy de vez en cuando en la historia de la música al mismo tiempo, sentirlo. Matices sobre las bellas artes. ¿Para cuando el reino? Y no me acusen, amigos incisivos de este modo de ser mío. No escondo lo que me gusta porque lo que me gusta, desde la nata, al sol de verano, de Echanove a Luz, conforma una forma de ser. Mi todo.