Pedro, Peter, Pedrote, Pedro, Pere, Pierre, Pedro Marin

Nos conocimos cuando este señor era un niño de dieciséis años y yo idem, pero en femenino. El día que nos presentaron llevaba el mismo pantalón que en la foto de la portada de su primer disco. Lo sé porqué quedan testimonios gráficos del encuentro. No en vano le hice una entrevista. Nos hacían hacer de adultos en un mundo de adultos y éramos unos niños y nos creíamos muy adultos. A veces era patético pero no lo supimos ver hasta más tarde, pero también era gozoso y resplandor y vaso de agua de aprender. Que más da. Como a Pedro no le gustaba nada ser cantante de fans y fenómeno de masas y todo eso, y escuchaba a Lou Reed y Bowie y Smith y coleccionaba discos pop rock glam punk new wave, se rebelaba contra sí mismo y cada paso que daba era un paso para acabar con su carrera, con su imagen pública. Una especie de suicidio en directo del personaje que representaba en el que yo proporcionaba veneno o flores para la eutanasia pasiva. Ahora canta lo que le viene en gana y es bello el pulpo y más lo será el rock and roll star que está en el huevo izquierdo de. Un siglo atrás, Pedro y yo volvemos a correr juntos y es mejor persona que entonces, lo cual es raro. Al paso del tiempo la gente, los seres o las personas, nos agriamos de aquí y de allá. El no, o no me llega la acidez ni nada de eso. Corremos de nuevo con zapatillas en los pies y vamos a ver a Jaume Sisa en concierto o participamos en ginkamas donde sólo participamos nosotros. Ayer la ginkama fue máxima, de disgusto y acción y risas. Perdidos por el Ampurdán buscando la casa del gran héroe de las guitarras Jordi Busquets, se pinchó una rueda del coche a la entrada del camino que conduce a Music Land. No pasó nadie, así que la cambiamos como pudimos. El coche no paraba de serpentear después del cambio pero no eran más que delirios. No había café ni donde fumar ni la casa de Jordi, hasta que la casa vino a nosotros. o nosotros a ella y aparcamos delante y entramos. La ginkama no acabó hasta terminada la noche. Y comienza otra. Llamádle ginkama, o llamádle cosas-que pasan-cada-día, carrera de obstáculos, prados verdes o llamádle vida y ya está. Que hoy me abrace el túsilago, plis. Y los ojos azules y la mirada perdida, y que me abrace esta noche el Aire ( jo sóc com l´aire ahhhh, al teu voltant....) y la tierra virgen... Esta mañana ha empezado otra ginkama y ya he superado la primera prueba con un notable de ¿por dios que pasa que no hay calma y calma y calma y siempre se pinchan las ruedas? Menos Pedro y el túsilago que están ahí, las ruedas siempre acaban por pinchar. La belleza de la amistad más honda y este abrazo que siempre abraza. Mira que guapo está el Pedro Marín todo el rato, siempre en ginkama, siempre esperando el premio de una supervivencia ja ja.