. Un amor platónico no es lo que tú dices. Un amor platónico es amar dirección en mano y sin camino. No puedo imaginar, en el amor, nada mas frustante. Sobretodo porque el amor platónico es un frustre "a priori". Y "a priori" hay que salir a poder. Yo, al menos.
Tú la amas y ella también te ama, pero estáis lejos el uno del otro y parece que nunca os podréis juntar, salvo días robados a los días. Y podréis estar juntos muy pocos días de entre tantísimos que hay. Hace tanto tiempo que vivís así, el uno en el norte y el otro en el sur.
Os he visto tumbados y extendidos, cada uno en su lugar en el mapa. Ni sobre un atlas chiquito conseguís tocaros las puntas de los dedos de la mano. Hay angustia en La creación de Da Vinci. Impotencia.
Os habéis disparado con palabras asesinas. Os habéis podrido de cansancio. Os habéis reído y os habéis olvidado tantas veces como han sido necesarias. Hoy sois como un viejo matrimonio en la distancia. Tanto algarabío y tantas miserías os han llevado a conoceros mucho en los extremos. Esos que nunca llegan ni a rozarze sobre el atlas.
Cada primavera volvéis a llamaros por teléfono, resueltos a vivir el amor con serenidad adulta. Os buscáis en los aeropuertos, os revolcáis en los hoteles. Paréceis destinados a vivir solo en las horas de recreo del amor y a vaciar bolsas de cacahuetes mirando por las ventanillas de los aviones.
Esto no es amor platónico. Lo vuestro es amor, amor. Un tipo extraño de riqueza.