LUZ LUZ LUZ LUZ LUZ

La foto de Luz no corresponde al concierto de Cap Roig, pero sirve.

Claro que fui, Pete, y no pude estar mejor acompañada.

Sí, nosotros también sentimos que era un concierto especial.

Nunca la había visto tan exultante de vida, tan risueña, coqueta y entregada.

No hombre no, eso no pasa siempre. La crítica la activa un resorte automático, en la entrega y en la usura. No sé lo que le pasa a ella, pero lo que ella nos pasa lo tenemos aquí, en la piel de pollo.

Luz estuvo INMENSA. Sí, Pete, eres muy guïri, pero me entiendes muy bien.

Lo curioso del caso es que flipas con Luz y estuviste en el bolo. La primera vez que pisas catalana tierra y esta noche el azar nos ha sentado alrededor de una mesa a la fresca, sorbiendo horchata.

No, chico, no es debilidad lo que siento por Luz, siento fuerza "sansónica". You know, "sansonismo"?

Claro que desbarata, un concierto suyo te remueve todo. Hacía días que mi amigo me lo venía diciendo: "Después de tantos "ayes" necesito un concierto de Luz, un vapuleo." Quién no la haya visto en directo no sabe de que estamos hablando, ni en Reus ni en Dublin.

Lo bueno es que comenzó por saltarse todos los protocolos de la seducción y nada mas salir metió mano al cielo del Empordà. Cuando se fue, después de dos horas y media sin zafarse ni un minuto del escenario, dijo, cantó, cuánto le mosquea la supuesta frialdad de la entrega en el otro. Fue un triple salto vital. Caminos distintos también se hacen andando.

O cuando se sentó Rosalía de Castro a tu lado y Carles Sabater entró y salió de ella misma.

Una rumba bien cantada son dos rumbas. Las canciones mas nuevas alcanzan la sabiduría de las las viejunas, y las viejunas son nuevas de trinca.

El gesto y la voz, la voz y el gesto.

Mi amigo dice que, al escucharla en el Ipod, le sobrevienen los gestos que hace con las manos en el directo. Yo siempre espero aquel momento en que dejará caer el brazo derecho para volver a levantarlo. Cuando su hombro se convierte en un sol que se pone y sale, alumbra y oscurece. Es el acervo roquero, el juego, la magia y el vacilón de la vida.

Sí, claro, que no acabase nunca el concierto. Eso lo sientes. Es cómo el follar. Que nunca termine. Ahí has dado con el primer principio prosaico poético que cada uno desenmascara como puede. En los placeres, no hay que decantarse ni para aquí ni para allá, so pena que te mole experimentar que se siente cuando la pinza se va detrás de uno.

Esta noche es tramuntana. Y sí, te quedas unos días, emocionalmente huracanado. Yo llevo días sin escribir en el blog. No, no hago vacaciones de aquello que me gusta. A falta de ordenador, he emborronado muchas servilletas en los bares. La mejor descripción del concierto de Luz, la dejé, vete tú a saber en que bar, junto a la taza del café con leche...

Todo lo que pierdo, el arte o el placer me lo devuelve. También a Luz, que llevaba una joya que le pendía de la cintura. Tintineo sur le mer. Se fue riendo.

3 comentarios:

padam dijo...

"Cuando se fue, después de dos horas y media sin zafarse ni un minuto del escenario, dijo, cantó, cuánto le mosquea la supuesta frialdad de la entrega en el otro. Fue un triple salto vital. Caminos distintos también se hacen andando.
O cuando se sentó Rosalía de Castro a tu lado y Carles Sabater entró y salió de ella misma.
Una rumba bien cantada son dos rumbas. Las canciones mas nuevas alcanzan la sabiduría de las las viejunas, y las viejunas son nuevas de trinca.
El gesto y la voz, la voz y el gesto."

te cito porque no hay manera posible de describir lo que es ver a luz en directo... y solo cuando te leo a ti identifico lo que mueve por dentro cuando sale, pisa, y abre la boca...

ganas de verla millones. contigo, a poder ser.

muá

Anónimo dijo...

A los que somos pudorosos con los ayes, nos despelota sin remedio. Cómo, ella sabrá, no hay escudo que sirva. Puro placer sentir que somos.

kissu dijo...

LOF LUUUUUUUUUUZ
LOF LOFL LOF