Mario Benedetti

Tatuaje, de Tania Salvador. Mario Benedetti escribía sencillo y llegaba muy hondo. Me dá qué, para escribir como lo hacía, tenía que ser muy, pero que muy, buena persona.

Ni tonto, ni cobarde, bueno. Hoy en día, la bondad se pone en duda. Se niega la generosidad por la generosidad, aduciendo lo bien que lo pasa, dando, el generoso. No saben de que hablan y que nadie les perdone.

Benedetti fue el poeta de la alegría y de unas penas que miraba a la cara. Una mujer desnuda y en lo oscuro y te quiero porqué sós. Sus poemas nos han acompañado siempre y en todos los lugares. Se filtraban por las rendijas de las cosas vivas y por la solfa.

Los poemas de Benedetti, los de Antonio Vega, las canciones de Bowie, la copla y la nova cançó. En esta (y mucha mas ancha aún) amalgama de mensajes, nos fuímos construyendo. No es raro que alguna vez nos vistiéramos empezando por lustrar el sombrero.

Como tampoco es raro que ahora, andemos con la cabeza muy alta.

De Benedetti, la cercanía y la bondad. Bondad como lugar donde vivir y meta: Lo mejor y más difícil en el ser humano.

2 comentarios:

padam dijo...

grande benedetti, la generosidad, la bondad y el tatuaje que pronto será parte de mí.
yo también recuerdo a benedetti en mi blog.

hecho de menos hablar largo contigo, bonet!


pd: ya puedes seguir mi blog si quieres, abajo del todo a la izquierda ;))

muá

Mariano Muniesa dijo...

Nos hemos leído el pensamiento. Yo también sentí cosas maravillosas leyendo sus poemas, y admiré su ejemplo de coherencia y de dignidad. También he escrito algo sobre él.

Un vez más, me siento muy identificado con tu reflexión.
Cuidate, un beso